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Pacífico

Alerta mundial: científicos encuentran una fractura tectónica en una franja oceánica frente al Pacífico

Una enorme fractura de unos 75 kilómetros ha sido localizada bajo las aguas del Pacífico, frente a la costa de América del Norte. Está en la zona de subducción de Cascadia, una región que los científicos llevan años estudiando para saber qué ocurre bajo el fondo marino y cómo se comportan las placas tectónicas en ese punto.

El descubrimiento se ha realizado durante una investigación respaldada por la Fundación Nacional de Ciencias de Estados Unidos (NSF). Para poder ver qué ocurre a semejante profundidad, los científicos han recurrido a un buque oceanográfico, ondas sonoras, sensores y tecnología sísmica. De este modo han podido comprobar que la fractura no se limita a una marca superficial sobre el lecho marino sino que llega más abajo y afecta a la litosfera oceánica.

Una fractura de 75 kilómetros escondida bajo el océano Pacífico

Desde la superficie sería imposible ver la fractura. Las primeras imágenes se consiguieron desde un barco preparado para estudiar el fondo marino. El sistema envía ondas sonoras hacia las profundidades y analiza su respuesta, lo que permite reconstruir el relieve que hay bajo el agua.

Fue así como apareció una estructura que llamó la atención de los investigadores. Según los datos de la investigación, mide unos 75 kilómetros y se encuentra en un punto sometido a movimientos tectónicos complejos.
Pero lo más llamativo no es sólo su longitud sino que los datos hidroacústicos que se han recopilado apuntan a que la fractura atraviesa los sedimentos y penetra en la litosfera. Para estudiarla se han utilizado también sensores autónomos y tecnología sísmica de alta resolución.

El hallazgo muestra hasta qué punto el suelo que existe bajo los océanos está lejos de ser una superficie uniforme sino que en realidad, está formado por rocas que soportan fuerzas enormes, se deforman y terminan fracturándose. En Cascadia, además, esos procesos ocurren en una zona donde dos placas están en contacto.

Qué está pasando en la zona de Cascadia

Cascadia se encuentra frente a la costa occidental de América del Norte. Allí, la placa oceánica de Juan de Fuca se va introduciendo bajo la placa Norteamericana. Es lo que en geología se conoce como subducción.
William Wilcock, geofísico marino y profesor de Oceanografía de la Universidad de Washington, ha querido poner el foco en algo que no se aprecia en las imágenes y es que por esas fracturas también pueden circular fluidos.
«Esta fisura no es sólo un rasgo geológico estático; es una vía activa de circulación hidrotermal y liberación de tensión acumulada», explica el investigador, según la información difundida sobre el trabajo.

Wilcock añade además que la presencia de estas fracturas puede modificar la forma en que los movimientos sísmicos se propagan por el margen continental del Pacífico y también puede cambiar la circulación de fluidos en profundidad. Por otro lado, la investigadora Emily Roland habla, además, de una red de fallas y fisuras. Los datos recogidos, explica, apuntan a que funcionan como puntos donde se alivian tensiones.

El tamaño de la hendidura encontrada ha llevaqdo al equipo a estudiar si la flexión que está experimentando la placa es mayor de lo que se había calculado. Eso no equivale a anunciar un terremoto próximo. La investigación se centra en conocer qué está ocurriendo bajo el Pacífico y en seguir la evolución de una estructura que hasta ahora no se había observado con este nivel de detalle.

Ahora toca averiguar si la fractura sigue creciendo

Los científicos no han terminado su trabajo con el descubrimiento, sino que es precisamente ahora cuando comienza una parte importante: regresar a la zona y comprobar qué hace la fractura con el paso del tiempo. La NSF continuará apoyando las misiones de seguimiento. Y una de las herramientas que se emplearán serán los sismómetros de fondo oceánico, conocidos como OBS. En lugar de registrar los movimientos desde tierra, estos dispositivos se colocan directamente sobre el lecho marino.

Los investigadores recurrirán también a vehículos operados de forma remota, o ROV. Son equipos submarinos que pueden descender hasta lugares a los que resulta muy difícil acceder de otra manera y trabajar mientras son manejados desde la superficie. Con esos instrumentos quieren responder a varias preguntas que siguen abiertas. Una de las principales es saber si los 75 kilómetros detectados permanecen estables o si la fractura continúa expandiéndose. También estudiarán la actividad tectónica que se registra a su alrededor.

Gran parte de Cascadia está oculta bajo el agua y eso complica cualquier investigación. Un geólogo puede acercarse a una falla situada en tierra, tomar muestras y observar directamente el terreno. En mitad del Pacífico, cada dato exige barcos, instrumentos capaces de soportar enormes presiones y largas campañas de trabajo. Por eso el descubrimiento de esta fractura no cierra una investigación, sino que señala dónde mirar ahora. Los científicos ya saben que está ahí. Lo siguiente será comprobar qué está ocurriendo en ella.