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Invierno y niños: ¿Por qué tienen que estar al aire libre aunque haga frío?

El frío del invierno no debe impedirnos que los niños salgan a la calle ya que es al aire libre donde más se pueden divertir y además, preservar su salud.

A pesar de que cada vez queda menos para que llegue la primavera, el invierno que comenzó a finales de 2020 está siendo sin duda uno de los más duros, si tenemos en cuenta todas las borrascas, temporales, olas de frío y días lluviosos que hemos tenido que sufrir. Todavía quedan más días marcados por bajas temperaturas, y puede que en el caso de tener niños pequeños, prefiramos quedarnos en casa en lugar de pasar frío, pero lo cierto es que incluso en invierno es aconsejable sacar a los niños a la calle y que disfruten del aire libre y también, como no, de la naturaleza.

Invierno y niños: ¿Por qué tienen que estar al aire libre aunque haga frío?

Llevamos mucho tiempo sufriendo una pandemia y fue precisamente durante los meses de confinamiento, cuando nos dimos cuenta de lo importante que es que los niños salgan a la calle incluso si hace frío. 

En el caso concreto del invierno, podemos decir que en realidad, el frío no enferma a los niños (por mucho que se piense lo contrario). De hecho, pasar tiempo al aire libre incluso en otoño e invierno tiene una larga lista de beneficios para los niños. En términos de salud, pero también de oportunidades de crecimiento y desarrollo psicofísico.

Como padres, solemos pensar que cuando bajan las temperaturas y el sol desaparece detrás de las nubes, lo ideal es estar escondido en la casa, pero no es así, dado que el niño necesita abrirse al mundo que lo rodea, al margen de la temperatura o de la estación del año en la que estemos.

Desafortunadamente, y como hemos mencionado, desde que surgió la emergencia relacionada con la Covid-19, se pasa mucho más tiempo en casa. Pero los expertos aseguran que, a pesar de la delicada situación, la invitación a estar al aire libre con los niños sigue siendo válida : esto se puede conseguir mediante un mayor esfuerzo organizativo más.

Niños más saludables estando al aire libre

Debemos disipar de una vez por todas ese mito existente de que el frío te enferma, dado que en las condiciones en las que vivimos actualmente (por un lado el cambio climático ha provocado que el invierno ya no sea tan extremo como en el pasado, al margen de lo que estemos viviendo este año de forma excepcional y por otro, tenemos casas calientes y ropa que realmente abriga) no se puede decir que la gente se enferme porque ha cogido frío.

Sin embargo, es cierto que algunos gérmenes, por ejemplo, los virus de la gripe son más comunes cuando hace frío, pero también es cierto que estar en un entorno abierto reduce significativamente la posibilidad de transmitir enfermedades . Solo debemos pensar de qué modo en los ambientes cálidos y cerrados de las guarderías y escuelas proliferan los virus y las bacterias y, dado el hacinamiento y la proximidad, tienen muchas posibilidades de pasar de un niño a otro. En el exterior esto es mucho más difícil, por lo que sería ideal que los niños pasaran más tiempo al aire libre incluso cuando se trata de estar en el centro educativo.

Y no solo esto: gracias a la exposición al sol, la vida al aire libre ayuda a fijar la vitamina D , que según diversos estudios es muy importante no solo en el metabolismo del calcio sino también en la prevención de infecciones. Obviamente, en invierno y especialmente en el norte, hay muy poca luz solar disponible, tanto que muchos pediatras aún recomiendan suplementos de vitamina D , pero incluso un poco de vitamina D recolectada de esta manera es mejor que nada.

Por otro lado, salir a jugar al aire libre incluso en invierno y cuando hace frío, tiene otro efecto positivo en la salud de los niños, esta vez indirecto, dado que al estar más tiempo en movimiento hace que los niños disminuyan el riesgo de sufrir sobrepeso, algo que se ha convertido en el problema de muchos niños que apenas salen o están todo el día frente al televisor o la videoconsola.

Incluso si vivimos en las ciudades y pensamos que el aire está contaminado, dado que también dentro de las casas se respira ese mismo aire, por lo que resulta importante cambiar el aire con frecuencia . Y por eso, incluso los que viven en la ciudad no deben dejar de salir. Quizás eligiendo un parque un poco más alejado del tráfico o de las industrias . Y si es posible ofreciendo a los niños, los fines de semana, viajes fuera de la ciudad en algún bosque cercano.

La importancia de los espacios abiertos

Por otro lado, estar en espacios abiertos es la condición natural de vida del niño , que de esta manera aprende mejor a tomar conciencia de su cuerpo y del espacio que ocupa e interactuar de forma independiente con el espacio exterior. El moverse en el parque, en el bosque o sencillamente salir a dar un paseo, les sirve para crecer , pero también para futuros aprendizajes en matemáticas y ciencias , disciplinas para las que el concepto de ‘espacio’ es fundamental.

El contacto con la naturaleza

Otro aspecto fundamental es el contacto con la naturaleza , que obviamente tiene sus manifestaciones específicas incluso en invierno: Poder jugar todo el año en el exterior y estar cerca de los árboles tiene un valor inmenso porque permite «tocar» el paso de las estaciones , comprobando la modificación de las sensaciones táctiles, olfativas y auditivas .

Incluso con niños muy pequeños se puede jugar a sentir el suelo bajo los dedos, o la textura de las hojas, o describir los diferentes colores de un bosque: actividades todas que, entre otras cosas, permiten enriquecer el vocabulario del niño , que podré aprender concretamente el significado de términos como seco, húmedo, helado, etc.

Por supuesto, no tenemos que tener miedo a que el niño se enfríe o se ensucie. Simplemente debemos hacer que lleve ropa agradable y cómoda, en varias capas, en forma de cebolla, para que pueda vestirse o desvestirse según las condiciones externas. Y si existe el riesgo de mojarse, porque, seamos sinceros, qué mejor para un niño que saltar a un charco , solo proporciona ropa adecuada, con un impermeable, sombrero, botas de lluvia, etc…Al fin y al cabo, ¿Cómo puede un niño aprender a regularse, si no vive directamente distintas situaciones? Solo metiendo los pies en un charco de agua descubrirá que de esta forma se moja y que, quizás, esa sensación le molesta y no lo vuelve a hacer.

Jugar con más niños

El último aspecto a considerar es la posibilidad de jugar con otros . Para los niños mayores, de entre / cuatro años en adelante, la dimensión ideal del juego al aire libre es la de un grupo y sabemos bien que al jugar en grupo el niño aprende habilidades fundamentales para la vida, como respetar las reglas o la importancia del trabajo o esfuerzo en equipo.

¿Qué hacemos durante la pandemia?

La invitación a permanecer al aire libre es más válida que nunca en los días del Covid-19 , porque entre los muchos beneficios del aire libre también están aquellos que tienen que ver con la salud, dado que la concentración de virus y bacterias en el exterior es menor que la que se puede encontrar en el interior.

Entonces, si hay una manera de hacer que los niños salgan, incluso con un poco más de esfuerzo organizativo, definitivamente vale la pena hacerlo. Recordando llevar abrigados a los niños, con su mascarilla (si tienen más de cinco años) y respetando las distancias interpersonales (solo podemos permitir que los niños jueguen con sus hermanos o con niños que pertenezcan a su misma burbuja de convivenciai en la escuela).