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Fiebre en los niños: Cuándo llamar al pediatra

Las enfermedades que pueden causar fiebre en los niños y hacer que sea necesario llamar de inmediato al pediatra

Los niños pequeños a menudo se enferman porque aún no han desarrollado completamente sus defensas. Sin embargo, no en todos los casos se debe contactar al pediatra, aunque la fiebre sea una «señal de alarma» que suele asustar bastante a los padres. Os hablamos ahora de la fiebre en los niños y de los casos en los que es mejor avisar al pediatra.

Fiebre en los niños: Cuándo llamar al pediatra

Fiebre, dolor de cabeza, náuseas y otras muchas dolencias de los niños cuando son pequeños hacen que los padres y madres siempre duden de si es mejor llamar o no al médico. La ansiedad y la preocupación sin embargo, a menudo nos impiden evaluar los síntomas con confianza. En realidad, solo algunas afecciones requieren atención médica inmediata de modo que antes de alterarse, lo primero de todo será tener muy en cuenta la fiebre de los niños dado que este es el indicativo que más claramente nos va a servir para evaluar la gravedad de lo que padece nuestro hijo o hija.

Generalmente, suele decirse que si un niño sobrepasa los 38 grados se le puede dar un paracetamol o ibuprofeno para hacer que le baje. En el caso de los niños pequeños suele recurrirse a medicamentos como Apiretal o Dalsy, pero en el caso de que ya se lo hayamos dado y esa fiebre no baje, quizás nuestra primera reacción sea la de llamar al médico.

Sin embargo, debemos tener en cuenta que la fiebre es a menudo la reacción correcta del cuerpo que reacciona contra virus y bacterias, por lo que se suele aconsejar que esperemos y que llamemos al pediatra si después de 48 horas la fiebre persiste y si el niño se queja de síntomas que ningún medicamento puede calmar: ya sean por ejemplo vómitos, dolor de cabeza, diarrea.

Por otro lado, hay ocasiones en las que la fiebre tiende a bajar con el fármaco, pero el niño sigue presentando una serie de síntomas que incluyen tos, diarrea, vómitos, irritabilidad. Podría ser una infección y aunque posiblemente no sea algo grave, será bueno también avisar al pediatra.

Y en el caso de que la alteración febril se asocie a dolores abdominales que persisten durante 24 horas, es recomendable consultar a un médico porque tal vez se trate de una infección del tracto urinario, un bloqueo intestinal por estreñimiento, pero también otras enfermedades para las que solo el pediatra puede tener la solución. En el caso de que el niño de repente, además de tener fiebre, tenga dificultades para inhalar y exhalar, puede estar en curso una infección pulmonar o un broncoespasmo alérgico debido a que tiene asma así que también en este caso este, es necesaria una visita y terapia pediátrica inmediata.

Síntomas más graves de fiebre

Cuando el niño sigue vomitando tanto que no puede beber, si orina muy poco , pierde peso, aparece sin fuerzas o el tono de la piel cambia es necesaria la consulta inmediata con el pediatra porque las causas pueden ser varias: desde una deshidratación a una infección o que padezca una enfermedade gastrointestinal, las cuales deben ser investigadas de inmediato mediante análisis de sangre y heces.

Luego está el capítulo sobre patologías clásicas de la infancia que no debe subestimarse. Cuando aparecen pequeños puntos, pústulas, enrojecimiento en la piel en muchos casos se trata de enfermedades exantematosas como la varicela o la escarlatina, pero en ocasiones estas manifestaciones se deben a reacciones alérgicas, dermatitis, picaduras de insectos, infecciones bacterianas, virales o fúngicas. Siempre debes informar a tu pediatra porque, por ejemplo, en el caso de la escarlatina debes iniciar de inmediato un tratamiento antibiótico para evitar las consecuencias del estreptococo como infecciones en otros órganos.

Dolores de cabeza y fiebre

El dolor de cabeza en los niños puede ser signo de un momento de fatiga o tensión nerviosa, pero si se acompaña de fiebre, vómitos, o si le cuesta dormi, el problema puede deberse a sinusitis u otros trastornos. .Incluso la cetosis o diversas dolencias de origen viral o bacteriano a menudo tienen los mismos síntomas.