Bebés

¿Cómo vive el bebé el parto?

Uno de los momentos más esperados por cualquier mujer es el parto, ya que sabe que, gracias al mismo, podrá tener por fin a su bebé en brazos. No obstante, aunque está deseando que llegue ese momento, también tiene miedo a los dolores e incluso a que su pequeño pueda sufrir algún tipo de complicación.

Si tú estás embarazada, posiblemente querrás tener la mayor información posible sobre el alumbramiento en pro de estar tranquila. Por ese motivo, ahora, a continuación, te vamos a dar a conocer cómo vive el bebé el parto. Toma nota:

El bebé durante las primeras contracciones

Sorpresa del bebé ante las primeras contracciones

Quizás no lo sepas, pero es el propio bebé el que “comunica” al cuerpo de su madre que está absolutamente preparado para poder venir al mundo y lo hace mediante el llamado torrente hormonal. Y esa situación trae consigo que la fémina comience a sufrir sus primeras contracciones.

Cuando esas empiezan a tener lugar el pequeño es consciente de que algo novedoso se está produciendo. Sí, porque, entre otras cosas, siente una presión por parte del útero. Con esta se le empuja para que vaya introduciéndose por el llamado canal de parto.

En ese momento, además, gracias a la interconexión que tiene con su madre, el pequeño podrá notar cómo se encuentra ella. De ahí que incluso pueda comenzar a sentir el nerviosismo o la tranquilidad que la mujer esté experimentando.

El bebé en el momento que baja por el canal de parto

Una vez que han pasado las primeras contracciones, llega el momento “cumbre” del parto donde el bebé tiene que hacerle frente a distintas sensaciones:

¿Qué siente en su primer contacto con sus padres y el entorno?

El primer contacto con sus padres

Después de los instantes citados del alumbramiento, llega la salida al exterior del pequeño y esta no es precisamente agradable para él en un primer momento. ¿Por qué? Por varias y diferentes razones:

Precisamente por el cambio de temperatura, por el de iluminación e incluso por la cantidad de ruido con la que se encuentra el bebé es lógico que sienta sensación de “miedo” y de desprotección en cierta medida. Precisamente por eso, se fomenta cada vez más el que nada más nacer, el pequeño sea colocado encima del pecho de su madre para poder sentir ese contacto piel con piel. Este le va a permitir sentirse protegido, cuidado y, sobre todo, le servirá para tranquilizarse y para poder empezar a fortalecer los lazos y vínculos afectivos con la mujer que le ha traído al mundo.

Es más, incluso en algunos países y hospitales se apuesta que ese instante madre e hijo es esencial para, después de certificar que el bebé respira y se encuentra bien, proceder a que comience a alimentarse mediante la lactancia materna.

Como ves, si para la embarazada el parto es un momento lleno de sentimientos y sensaciones encontradas, mezcla de dolor y felicidad, para el bebé es una experiencia diferente, inesperada y que le puede llevar a verse desprotegido en algún instante. No obstante, ahí estará su madre para cuidarlo y mimarlo.