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El 60% de las madres de 36 a 45 años no llega a los 60 minutos diarios de tiempo personal, según los expertos

  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

La maternidad en España atraviesa un cambio estructural que afecta directamente a la calidad de vida de las mujeres.

El retraso en la edad para tener hijos, que el Instituto Nacional de Estadística (INE) sitúa ya en los 32,6 años de media, reduce exclusivamente el espacio para el autocuidado. Un estudio de Magical Hydrangea revela que este fenómeno impacta especialmente en la gestión del tiempo y el bienestar personal.

Seis de cada diez madres en edad madura disponen de menos de una hora al día para su propio bienestar

La investigación, realizada sobre una muestra de 800 mujeres españolas (400 con hijos y 400 sin hijos), confirma que el momento vital en el que se asume la crianza determina la disponibilidad de ocio.

Antes de la llegada de los hijos, la mayoría de las mujeres disfruta de una libertad temporal considerable. El 77% de las encuestadas de entre 36 y 45 años disponían de más de tres horas diarias para sí misma antes de ser madre.

Sin embargo, tras la maternidad, el panorama cambia de forma radical. Actualmente, el 60% de las madres situadas en este tramo de edad no alcanza ni siquiera los 60 minutos de tiempo personal al día.

Esta carencia de tiempo es notable superior a la que sufren las madres más jóvenes (de 25 a 35 años), donde el porcentaje de quienes tienen menos de una hora libre cae al 42%.

Los expertos señalan que, cuanto más tarde llega el primer hijo, mayor es la fragmentación del tiempo y menor es el margen para el equilibrio personal. Mientras que el 41% de las madres jóvenes conservan entre una y dos horas diarias, solo el 29% de las madres de más de 36 años logra ese tiempo.

¿Cómo afecta el retraso de la maternidad a la gestión del tiempo y el autocuidado?

La reducción del tiempo propio no es un dato aislado, sino que conlleva una transformación profunda en las prioridades de la mujer. Los datos del estudio muestran que las decisiones de consumo se vuelven más espaciadas y utilitarias. Una mujer sin hijos realiza compras para sí misma una media de 2,6 veces al mes, cifra que desciende a 1,9 veces en el caso de las madres.

Esta tendencia se agrava con la edad. El 35% de las madres de entre 36 y 45 años solo dedican recursos a su consumo personal cada varios meses. Además, el tipo de productos adquiridos evoluciona: el interés por la belleza y el autocuidado personal es del 22% en el grupo de madres jóvenes a un escaso 14% en el tramo de mayor edad.

Por otro lado, ganan terreno opciones vinculadas a la formación, como libros o cursos, y compras prácticas como ropa y accesorios, que pasan de representar el 25% al ​​32% de las elecciones.

El cambio en los hábitos de consumo: de la estética a la funcionalidad

El estudio de Magical Hydrangea identifica una clara diferencia entre el consumo que la madre realiza por iniciativa propia y lo que valora cuando el gasto proviene de un tercero.

Cuando las madres reciben un regalo, las prioridades cambian de lo práctico a lo emocional. Las experiencias se consolidan como la opción preferida para el 49% de las madres de entre 36 y 45 años, demostrando un deseo latente de recuperar vivencias fuera de la rutina de cuidados.