‘Z/B’, una llamada al diálogo en tiempos de polarización
La obra del 'manacorí' Jaume Capó ha sido una de las elegidas para abrir la nueva etapa de Carpadiem, sala anexa del Teatre del Mar
Z/B, con autoría del manacorí Jaume Capó y producción de La Fornal d’Espectacles bajo dirección de Frederic Roda, es un ejercicio literario nacido en los talleres de la Sala Beckett de Barcelona teniendo lugar su estreno en el Teatro Xesc Forteza el mes de septiembre del año 2024. Ahora ha sido elegido como una de las obras para abrir la nueva etapa de Carpadiem, sala anexa del Teatre del Mar.
Digo ejercicio literario porque de inicio se trataba de monólogos en paralelo, hasta que Roda convenció a Capó para transformarlo en un diálogo imaginario ocurrido en Brasil entre el austríaco Stefan Zweig y el francés Georges Bernanos, el año 1942.
Sin duda, hay un excelente trabajo de documentación a lo que debe añadirse la perfecta caracterización de los personajes interpretados por Òscar Intente (Zweig) y Joan Gomila (Bernanos). El valor intrínseco de Z/B es situar el encuentro de ambos en la II Guerra Mundial y lo que conlleva de suicidio colectivo de Europa tan solo un cuarto de siglo después de acabada la Gran Guerra. Todo ello manifestado a través de la mirada desesperanzada de dos intelectuales con ideas distintas, aunque compartida idéntica contrariedad.
El diálogo es ficción y el encuentro no aparece suficientemente identificado aunque no del todo imposible ya que ambos estaban en Brasil en febrero de 1942. Bernanos vivía en Barbacena (Minas Gerais) y Zweig en Petrópolis (Estado de Río de Janeiro), localidades separadas solamente por 214 km, lo que permite llevar a la escena un posible encuentro marcado por diferencias ideológicas (el austríaco próximo a la izquierda y el francés conservador), aunque sí había coincidencias vitales hermanadas en la desilusión por estar viviendo una oscura decadencia en un continente que había sido luminoso.
El exhaustivo trabajo de investigación lo centra Jaume Capó en los perfiles biográficos de ambos y su significación para la cultura europea imperante. Otro nivel de lectura, viendo Z/B con pensamiento crítico, nos refiere el desencanto presente por una UE que ha desertado de sus valores en origen.
Un segundo aspecto no menor, en esta ocasión más dirigido a despertar la cercanía del público insular con los personajes, es el hecho de que ambos estuvieron en Mallorca, Zweig tan solo unos días en 1931 y Bernanos que vivió en Palma –en el barrio de El Terreno- desde finales de 1934 hasta el año 1937, dejando testimonio de ello en su libro Los grandes cementerios bajo la luna, editado en 1938 y donde se recoge el testimonio del francés a propósito de los primeros momentos de la Guerra Civil española, vividos desde Mallorca, apagando en Bernanos sus simpatías hacia los falangistas.
Hay cierta tendenciosidad en el empleo de este capítulo personal de ambos, dejando entrever claramente la afinidad política de Capó que no se merece mayor comentario porque la obra tiene otros valores que sí vale la pena ser atendidos, en especial la capacidad para dialogar entre distintos en tiempos de oscuridad. Nada que ver con el presente que se vive en España donde la polarización hace imposible vivir el diálogo entre distintos. Es el verdadero drama que transmite Z/B, aunque muy probablemente no sea la intención original. Pese a ello no es descabellado pensar que, sea o no por accidente, detectemos en este encuentro imaginado una firme llamada al diálogo.
Magnífico el trabajo de Òscar Intente y Joan Gomila, que llega al público con una fuerza y fortaleza intensas. Tenía razón Frederic Roda al sugerir convertir los monólogos en un diálogo fluido y por momentos conmovedor. Como he dicho al principio, la caracterización tiene tanta calidad que desde el comienzo el espectador se sumerge en la aventura de conocer a Zweig y Bernanos, de primera mano; como si estuvieran sentados a nuestro lado.
Por último, subrayar que no es casual situar este encuentro en los primeros días de febrero de 1942, pocas semanas antes del suicidio de Zweig el día 22 de febrero. Eso le permite a Capó referirse a su carta de despedida, que cabe considerar un manifiesto, en la que refiere que Europa, su hogar del alma, se había destruido a sí misma. Pero con final de esperanza: «Saludo a mis amigos. ¡Que puedan ver el amanecer después de tan larga noche! Yo, demasiado impaciente, me voy antes». Un cierre dramático para Z/B.
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