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Prohens inaugura el Muro de la Dignidad que honra a las 73 víctimas de los bombardeos republicanos sobre Palma

La presidenta del Govern balear, Marga Prohens, ha inaugurado el Muro de la Dignidad, un monumento con el que se pretende rendir homenaje a las 73 víctimas civiles de la fuerza aérea republicana sobre Palma durante la Guerra Civil.

«Después de 90 años, sacamos del olvido y la indiferencia a aquellos que habían quedado relegados hasta ahora de nuestra historia, la historia de nuestras islas», ha destacado la presidenta durante el acto celebrado la tarde de este lunes en el Passeig Sagrera, junto al refugio antiaéreo del Baluard de Sant Pere.

La inauguración de este monumento, ha explicado, responde al deseo del Govern de «preservar la memoria» de las víctimas civiles de los bombardeos, «dignificar su memoria» y contribuir al conocimiento de unos acontecimientos que «marcaron profundamente la historia contemporánea de Baleares».

«Nuestra sociedad se ha dado cuenta de la importancia de cerrar heridas restaurando la dignidad de los miles de personas que murieron asesinadas como resultado del episodio más oscuro de nuestra historia contemporánea, como es la Guerra Civil y la represión franquista», ha dicho la presidenta.

Prohens ha agradecido al periodista e historiador Manuel Aguilera por haber hecho posible con su investigación acerca de los bombardeos republicanos en Palma, contando «con valentía» una historia que ha considerado que podría ser «incómoda».

Una perforación por cada fallecido

Entre julio y agosto de 1936, Mallorca sufrió 46 bombardeos, de los que 25 afectaron directamente a Palma, ha detallado el Govern en un comunicado. Durante el conflicto se produjeron once ataques aéreos más, especialmente intensos en 1937.

En total, los atentados causaron 97 muertes y 224 heridos en toda Mallorca. Palma concentró a la mayoría de las víctimas, aunque también se registraron en municipios como Artà, Inca, Santa María del Camí, Sóller y la Colònia de Sant Jordi. Entre los fallecidos había 32 mujeres y 17 niños.

El Muro de la Dignidad es una obra concebida «para transmitir la dualidad entre la destrucción representada por la guerra y la esperanza simbolizada por la memoria».

La sombra pretende evocar «el dolor, las ausencias y la tragedia» que dejaron los bombardeos, mientras que la luz busca representar «la memoria permanente de las víctimas, su dignidad y el compromiso de la sociedad de no olvidarlas».

La pieza incorpora 73 perforaciones, una por cada una de las muertes registradas en Palma, que permiten que la luz atraviese la pared y proyecte un juego constante de luz y sombra. También los nombres de las víctimas y la edad a la que perdieron la vida.

Al acto han asistido la consellera de Presidencia, Coordinación de la Acción de Gobierno y Cooperación Local, Antònia Maria Estarellas, y la directora general de Relaciones Institucionales y de Relaciones con el Parlamento, Xesca Ramis, entre otras autoridades.