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Palma se manifiesta contra la masificación entre gritos turismofóbicos: «¡Fuego al turismo, tourists go home!»

La protesta ha reunido entre 22.000 y 25.000 personas según la Policía Local y Policía Nacional

Unas 25.000 personas han recorrido este domingo las principales calles de Palma en la manifestación contra la saturación turística convocada por la plataforma Menys Turisme Més Vida, la misma entidad que elaboró y difundió el polémico manual kale borroka en el que se llamaba a la violencia contra negocios turísticos de Mallorca.

Durante todo el recorrido, la movilización ha estado repleta de múltiples consignas dirigidas contra el sector turístico. Además, tampoco ha faltado la simbología independentista y las banderas de Palestina, elementos que se han convertido en habituales en las convocatorias promovidas por la izquierda independentista balear.

Entre los cánticos de carácter turismofóbico que se han podido escuchar durante la jornada destacan proclamas como «Tourists go home», «guiri el que no bote», «fuego al turismo» o «tu negocio, nuestra ruina».

La protesta ha comenzado en la céntrica Plaza de España, desde donde ha avanzado cruzando Las Ramblas y el paseo del Borne, para finalizar finalmente en el recinto de Ses Voltes, donde se ha cantado La Balanguera y se ha leído un manifiesto.

Manifestantes portando una bandera independentista.

Una de las notas más destacadas de la jornada ha sido la ausencia de dirigentes del PSOE, a pesar de que en citas anteriores sí que habían acudido, como ocurrió en la edición del año 2024. En esta ocasión, el temor a sufrir abucheos por parte de los asistentes ha terminado empujando a los representantes socialistas a borrarse por completo de la convocatoria.

Y es que a lo largo de las dos pasadas legislaturas encabezadas por Francina Armengol, no solo se llegaron a crear 115.000 plazas turísticas totalmente nuevas, sino que el número de viviendas destinadas al alquiler vacacional se incrementó en cerca de 90.000. Durante ese mismo periodo, la oferta ilegal también se disparó y se expandió a niveles inéditos, especialmente dentro del segmento de los pisos turísticos.

En el transcurso de la movilización, los manifestantes han reclamado una profunda reducción del número de plazas turísticas y la aplicación de cortes en el suministro de agua a los grandes consumidores, señalando directamente a los campos de golf y a los establecimientos hoteleros.

Asimismo, han exigido prohibir la compra especulativa de viviendas por parte de no residentes y fondos de inversión, eliminar de manera definitiva el alquiler vacacional, limitar el acceso a los espacios naturales, multiplicar el importe de la tasa turística y frenar  cualquier ampliación de los aeropuertos.

Los manifestantes también se han dirigido de forma explícita al Govern balear que preside Marga Prohens (PP), al que han recordado que si la protesta contra la saturación ha llegado a su tercera edición, y apoyada por 145 entidades de diferentes ámbitos, «es pese a sus políticas y no gracias a ellas».

Por otro lado, cabe recordar que la jornada venía precedida por un clima de notable tensión social, generado en las últimas semanas tras la detención de dos activistas que vandalizaron de madrugada hasta cinco inmobiliarias en el municipio de Santa Maria. Ante estos hechos, la plataforma organizadora interpretó la operación desarrollada por la Guardia Civil como un intento deliberado de criminalizar al movimiento, asegurando que las detenciones no habían hecho más que aumentar las ganas de la gente de acudir a la marcha.

De hecho, en la manifestación han acusado a las fuerzas y cuerpos de seguridad de estar detrás de una «ola represiva» que persigue el objetivo de «frenar el movimiento contra la turistificación» ante la constatación de que «la paciencia de la sociedad ha llegado a su límite y quieren que nos portemos bien».

Las dos jóvenes activistas arrestadas han estado presentes en la manifestación y han celebrado la «victoria ante la represión» que ha supuesto el apoyo de la ciudadanía a la manifestación contra la masificación turística. Ambas han sido arropadas por los manifestantes agolpados tanto en Ses Voltes como en las murallas.

Las dos jóvenes activistas, en la manifestación.

Como medida preventiva a este malestar, los establecimientos hosteleros situados en la zona del Borne han decidido retirar sus terrazas para evitar la aparición de posibles conflictos y enfrentamientos entre los manifestantes y los turistas. No hay que olvidar que, en años anteriores, ya se habían registrado momentos de tensión e insultos exactamente en ese mismo punto del recorrido.