Lleva 15 años resolviendo los peores casos de síndrome de Diógenes en Mallorca y ahora pide donaciones: «Soy yo quien está atrapado»
El mallorquín Juan José Salvá ha sufrido la avería definitiva de su vehículo y lanza una campaña para adquirir un furgón que le permita reanudar su labor
Durante quince años, un joven mallorquín se ha dedicado con mucha valentía, sudor y esfuerzo a entrar donde casi nadie se atreve a poner un pie. Su nombre es Juan José Salvá y sus ganas de ayudar a la gente le han llevado a irrumpir en cientos de viviendas de Mallorca convertidas en lugares asfixiados por la acumulación compulsiva, la suciedad extrema y el aislamiento total que caracterizan al síndrome de Diógenes.
Sin embargo, muchas veces son los propios héroes los que necesitan de una ayuda. Y es que su historia ha dado un giro inesperado y ahora es él quien necesita ser rescatado.
Con más de 370 intervenciones a sus espaldas en todo el archipiélago, el trabajo de Salvá se ha convertido en un pilar fundamental para decenas de familias de las Islas Baleares que no encuentran respuestas en los canales habituales. Este tipo de situaciones no solo implican un desafío sanitario y de limpieza, sino también un delicado abordaje humano y social que pocos profesionales están dispuestos o capacitados para asumir.
Su labor, visibilizada en diversas ocasiones por medios de comunicación, representa con frecuencia el único recurso real ante crisis que desbordan a los propios entornos familiares.
El problema es que la continuidad de esta tarea vital se encuentra congelada. El vehículo de trabajo de Juan José ha sufrido una avería irreparable, dejándolo completamente inmovilizado y sin su herramienta indispensable de transporte y carga.
«He pasado quince años dando todo lo que tenía a personas que nadie más quería mirar, casi siempre sin cobrar un euro. Hoy, por primera vez, te pido que me mires a mí. Que confíes en que esta ayuda no se pierde: se convierte directamente en más familias rescatadas, más casas devueltas a la vida, más personas que vuelven a sentir que alguien se acuerda de ellas», explica Juan José Salvá.
Y es que sin un furgón adecuado, no hay forma de trasladar el equipamiento técnico, acceder a los inmuebles ni retirar los volúmenes de enseres acumulados que requieren este tipo de actuaciones urgentes.
Ante esta situación límite, Salvá ha dado el paso de solicitar la solidaridad ciudadana e impulsar una campaña de recogida de donaciones. El objetivo de la recaudación es claro y directo: adquirir un vehículo comercial de hasta 3.500 kilos que le permita reanudar de inmediato su actividad en Mallorca y el resto de las islas.
«Soy yo quien está atrapado. Se rompió mi camión. El único vehículo con el que podía llegar hasta esas casas, cargar los enseres, devolverle a una familia su hogar. Sin arreglo. Sin vuelta atrás. Desde entonces solo puedo escuchar por teléfono el dolor de familias que me necesitan y no puedo llegar hasta ellas. Por primera vez en quince años, soy yo el que está encerrado, sin poder cruzar ningún umbral», afirma desesperado.
La iniciativa apela a la respuesta de una comunidad a la que Juan José ha servido de forma ininterrumpida, con la esperanza de que la herramienta que perdió vuelva a ponerse en marcha para seguir ayudando a quienes más lo necesitan.