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Cacería en la madrugada en Playa de Palma: así actúan las mafias de prostitución que acechan a turistas borrachos

Nigerianas muy corpulentas y fuertes no dudan en agredir a los turistas con el único objetivo de robarles

La Platja de Palma cambia de rostro cuando cae la madrugada. Las luces de las discotecas siguen encendidas, el alcohol corre sin control y cientos de turistas, la gran mayoría de ellos alemanes, regresan tambaleándose hacia sus hoteles creyendo que la noche ha terminado. Pero es precisamente entonces cuando empieza la auténtica pesadilla.

A partir de las tres de la madrugada, grupos de mujeres nigerianas que aparentan ejercer la prostitución convierten las calles próximas al paseo marítimo en un auténtico territorio de caza. Su objetivo: turistas ebrios, desorientados y completamente vulnerables. Fuertes, agresivas y perfectamente organizadas, conocen cada rincón de la zona y saben exactamente cuándo desaparece parte del refuerzo policial en la Platja de Palma. En ese momento comienza su verdadera actividad.

Durante varias noches, OKBALEARES ha podido comprobar cómo los abordajes se suceden sin descanso. La frecuencia es escalofriante: prácticamente cada pocos minutos un turista es interceptado por alguno de estos grupos. El método está estudiado al milímetro. Nunca actúan solas. Lo habitual es que trabajen en grupos de cinco o seis mujeres. Una de ellas inicia el contacto con la víctima con insinuaciones sexuales o falsas promesas de sexo rápido y barato en Playa de Palma. Mientras el turista intenta reaccionar, el resto del grupo lo rodea.

En cuestión de segundos le vacían los bolsillos. Móviles de última generación, relojes, cadenas de oro, tarjetas bancarias y dinero en efectivo desaparecen antes de que la víctima siquiera entienda lo que está ocurriendo. Y si el turista intenta resistirse, la situación puede volverse extremadamente violenta.

Fuentes policiales consultadas por OKBALEARES describen escenas cada vez más preocupantes. «Antes utilizaban la prostitución como principal actividad. Ahora el robo es el verdadero negocio», explican agentes conocedores del problema. «A determinadas horas ya no buscan clientes. Buscan víctimas».

Las agresiones más duras se producen en calles oscuras de segunda línea de playa, zonas de contenedores, garajes de hoteles y accesos poco iluminados de la Platja de Palma. Allí, muchos turistas son sorprendidos cuando apenas pueden mantenerse en pie por el consumo de alcohol. Algunos terminan en el suelo tras recibir golpes y empujones mientras las agresoras huyen corriendo entre callejones y edificios turísticos.

El miedo comienza a extenderse entre trabajadores y vecinos de la zona. Empleados hoteleros aseguran que las escenas son constantes durante toda la temporada turística. «Cada noche vemos carreras, gritos y turistas desesperados buscando el móvil o la cartera», relata un recepcionista de la zona del Balneario 6. «Muchos llegan al hotel completamente bloqueados después de haber sido asaltados».

La situación preocupa especialmente por el daño que provoca a la imagen turística de Mallorca y de la Playa de Palma, uno de los principales destinos turísticos del Mediterráneo. Por este motivo, la Policía Local de Palma y la Policía Nacional refuerzan su presencia en la zona. Mientras miles de visitantes siguen llenando discotecas y bares cada noche, en las sombras de la madrugada continúa desarrollándose una batalla silenciosa entre delincuencia, turismo y seguridad. Y cuando el ambiente festivo desaparece, las calles vuelven a quedar en manos de quienes han convertido la noche en un auténtico negocio del miedo.