Adiós a La Tapita, el bar frente a la Jefatura de la Policía Nacional que cierra por la puesta en venta del edificio
El histórico establecimiento cerrará el 31 de diciembre tras estar Morad Baquir 19 años al frente
Policías, abogados y periodistas pierden algo más que un lugar donde tomar café: se despide un pequeño testigo de la vida cotidiana

Hay lugares que son mucho más que un bar. Lugares donde el café sabe a rutina, las conversaciones se convierten en confidencias y el tiempo parece detenerse mientras alguien espera una llamada, una declaración o una noticia. En Palma, uno de esos lugares tiene nombre propio: La Tapita, el bar situado frente a la Jefatura de la Policía Nacional, que se prepara para bajar la persiana definitivamente.
Su cierre, previsto para el próximo 31 de diciembre, deja un vacío que difícilmente podrá medirse en mesas, sillas o cafés servidos. Porque La Tapita ha sido durante años un punto de encuentro para policías, abogados y periodistas, quienes viven de cerca los entresijos de la ciudad: policías que encuentran unos minutos de descanso, abogados que apuran los últimos detalles de una declaración con sus clientes y periodistas que, entre café y café, contrastan informaciones, intercambian impresiones y hablan con sus fuentes.
Allí, mientras las tazas se vaciaban y las horas pasaban, se mataban las esperas, se compartían preocupaciones y se tejían conversaciones que muchas veces no tenían otro escenario posible. Un espacio cotidiano, discreto y sin pretensiones que acabó formando parte del paisaje humano de la Jefatura.
Un café antes de volver a la realidad. Una conversación antes de entrar a declarar. Una confidencia que no podía esperar. La Tapita era también eso: un pequeño refugio en medio de la actividad frenética de quienes trabajan entre expedientes, investigaciones, juzgados y noticias.
Al frente del establecimiento ha estado durante 19 años Morad Baquir, que ahora se enfrenta a una despedida inesperada. El fin de su contrato le obliga a abandonar el local sin que, según ha explicado, los inquilinos hayan recibido más información sobre el futuro inmediato del inmueble, cuya puesta en venta se encuentra en el centro de la incertidumbre.
Su historia es la de tantos hosteleros que han sostenido sus negocios a base de esfuerzo, constancia y jornadas interminables. Baquir ha trabajado doce horas diarias, desde las cinco de la mañana, sin vacaciones y con una dedicación que también se mide en fogones encendidos cuando todavía no ha amanecido.
Ahora, el propietario del bar reconoce que sus clientes habituales están enfadados por la pérdida de un establecimiento que sentían como propio. No es para menos: cuando un bar desaparece después de tantos años, no se pierde únicamente un negocio. También se rompe una costumbre, se altera una geografía sentimental y se queda huérfana una parte de la vida del barrio.
El cierre de La Tapita forma parte de una incertidumbre mayor. El edificio de la calle Simó Ballester, quedará cerrado a cal y canto a partir del 31 de diciembre, por decisión de sus propietarios (varios hermanos mallorquines) una noticia que ha sorprendido a los comerciantes que ocupan sus locales.
Entre ellos se encuentra también Foto Centro, un establecimiento con casi medio siglo de historia que ha retratado a generaciones de palmesanos para sus fotografías de carnet. A la lista se suma Mallorca Works, la academia de idiomas que ocupa tres plantas del inmueble y cuyos responsables buscan alternativas para continuar con las clases.
Mientras tanto, en el barrio circulan rumores sobre una posible venta del edificio a inversores o incluso su eventual derribo. Por ahora, el destino definitivo del inmueble sigue siendo una incógnita. Lo que sí parece claro es que, cuando llegue el último día del año, varias historias comerciales echarán el cierre al mismo tiempo. Negocios distintos, con trayectorias propias, unidos por una despedida que nadie entre sus inquilinos esperaba de esta manera.
Antes de que llegue ese momento, los habituales de La Tapita tendrán una última oportunidad para reunirse alrededor de sus mesas. La fiesta de despedida de La Tapita será el 18 de diciembre, a partir de las 16.00 horas. Será el momento de brindar, recordar anécdotas y despedirse de un lugar que ha acompañado durante años la rutina de tantos profesionales y vecinos.
La Tapita se despide. Y con ella se va un escenario discreto de la vida diaria de Palma, un lugar donde policías, abogados y periodistas compartieron cafés, esperas y confidencias durante años. Frente a la Jefatura quedará el edificio; en la memoria de quienes pasaron por allí, quedará el bar.