‘Al cielo con ella’: el curioso origen de una de las frases que más se oye en Sevilla en Semana Santa
Todo surgió a raíz de un comentario por parte de un costalero de Los Gitanos en 1952
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Si has estado alguna vez en una procesión de Semana Santa, sobre todo en Sevilla, seguro que habrás escuchado en más de una ocasión la expresión: «al cielo con ella». Algo que se pronuncia al paso de algunas de las imágenes que procesionan. Generalmente llega previo a un largo silencio y de alguna manera es la indicación que hace que todo vuelva a entrar en procesión.
Lo curioso es que, aunque hoy se oye en todas partes y parece algo de toda la vida, no es una expresión tan antigua como muchos piensan. Tiene un origen muy concreto, en un momento muy determinado y en una calle concreta de Sevilla. Y a partir de ahí, poco a poco, fue pasando de unos a otros hasta quedarse como una de esas frases que ya nadie cuestiona y que forman parte del ambiente de la Semana Santa.
Qué significa la expresión «al cielo con ella»
Antes de ir al origen, conviene entender qué quiere decir exactamente esta expresión y por qué se utiliza. «Al cielo con ella» es la orden que se da justo antes de levantar el paso, lo que en el argot cofrade se conoce como una levantá. Es ese momento en el que los costaleros, bajo el paso, se coordinan para alzarlo todos a la vez y comenzar a andar.
La frase tiene un sentido muy claro dentro de ese contexto ya que no se trata sólo de una indicación técnica, sino también de una manera de expresar respeto y devoción hacia la imagen que va sobre el paso, como si ese esfuerzo colectivo tuviera también un componente simbólico, el de elevarla hacia lo más alto.
El origen real en 1952
La historia de esta expresión se remonta a un Viernes Santo de 1952, en plena Madrugá sevillana. En aquel momento, el paso de palio de Nuestra Señora de las Angustias, de la Hermandad de los Gitanos, avanzaba por la calle Almirante Apodaca, una zona por la que entonces circulaba el tranvía de Nervión, con los cables atravesando la calle a cierta altura. Ese detalle obligaba a extremar las precauciones para evitar que el paso pudiera rozar los cables al avanzar, y fue precisamente en ese contexto cuando ocurrió la escena que daría lugar a la frase. El capataz de la cuadrilla en aquel momento, conocido como el Gordo Paitente, dio la orden de levantar el paso con una indicación muy concreta: «¡A los cables con ella!», en referencia a la necesidad de controlar la altura.
Sin embargo, uno de los costaleros, Ricardo Gordillo Díaz, conocido como “El Balilla”, respondió de manera espontánea con una frase que cambiaría para siempre el lenguaje cofrade: «A los cables no… ¡al cielo con ella!». Aquella respuesta, nacida en un momento de tensión y emoción, terminó calando entre la cuadrilla y, con el tiempo, se extendió mucho más allá.
De una respuesta espontánea a una tradición
De este modo, lo que empezó como una reacción puntual en mitad de una procesión acabó convirtiéndose en una expresión habitual. Con los años, «al cielo con ella» fue ganando presencia en las levantás de los pasos, primero en Sevilla y después en otras ciudades, hasta integrarse por completo en la forma de hablar de capataces y costaleros.
Hoy en día es difícil imaginar una Semana Santa sin escucharla. Se ha convertido en una especie de código que todos conocen, y en una frase que marca el inicio de ese momento clave en el que el paso se eleva y empieza a andar, además de conectar directamente con la emoción de quienes participan y de quienes lo están viendo desde fuera.
El recuerdo que sigue en la calle donde nació
La historia no se ha quedado sólo en la tradición oral. En la propia calle Almirante Apodaca, el lugar donde ocurrió todo, se instaló en 1996 un azulejo que recuerda aquel momento y a su protagonista. Es un detalle que muchos pasan por alto, en parte porque no está a la altura de la vista, pero que sigue ahí como testimonio de cómo una frase improvisada terminó formando parte de la identidad de toda una celebración. De este modo, en ese azulejo se recuerda a Ricardo Gordillo Díaz y se recoge la expresión que pronunció aquella noche, una frase que con el paso del tiempo dejó de ser de una sola persona para convertirse en patrimonio de toda la Semana Santa.
Hoy, más de medio siglo después, «al cielo con ella» se escucha en prácticamente cualquier rincón donde haya una procesión, no sólo en Sevilla. Ha trascendido su origen concreto para convertirse en algo colectivo, en una forma de entender ese instante en el que un paso se levanta y comienza a avanzar. Y aunque muchos la repiten sin saber exactamente de dónde viene, lo cierto es que detrás hay una escena muy concreta y sencilla con esa cuadrilla y ese costalero que, casi sin querer, dejó para la posteridad una de las frases más reconocibles de la Semana Santa.
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