Un granjero canario busca voluntarios para vivir gratis en su finca ecológica de Gran Canaria a cambio de trabajar 25 horas semanales en el mantenimiento y la jardinería

Cuando cae la tarde, en este voluntariado se repite un noble ritual: sobre la azotea, se disfruta de una taza de té y mientras la montaña cambia de color por la puesta del sol. Abajo, entre bancales y estructuras a medio levantar, una finca ecológica de Gran Canaria se construye poco a poco, con la vista puesta en un futuro bosque comestible que, por el momento, solo es un plano.
Detrás hay una familia que ha decidido volver al campo y que hoy combina el trabajo agrícola con la obra. Necesitan manos para avanzar, pero no buscan a cualquiera: piden fuerza física, ganas de aprender y una disposición muy concreta a sentarse a su mesa, donde la cocina tradicional marca unas reglas que no admiten demasiadas excepciones.
Un granjero busca gente para que viva gratis en su finca ecológica de Gran Canaria
La finca se llama Back to the Roots (Volviendo a las Raíces) y está en Agaete, en el noroeste de la isla.
Su oferta en Worldpackers busca voluntarios que colaboren 25 horas semanales, repartidas en cinco horas diarias de lunes a viernes, en tareas de mantenimiento, jardinería, agricultura y construcción. A cambio, ofrece alojamiento, las tres comidas del día y dos días libres por semana.
El alojamiento es en una habitación compartida con otros voluntarios. Además, hay lavandería gratuita, bicicletas, cocina equipada e internet de alta velocidad, útil para quien quiera teletrabajar durante la estancia.
Entre tanto, las tardes quedan libres para descansar o salir a explorar: rutas de senderismo, pueblos cercanos, la piscina de la finca en verano o la playa, que el clima canario permite disfrutar casi todo el año.
Cabe remarcar que el proyecto está todavía en plena fase de construcción. Ahora mismo, el equipo trabaja en la ampliación del gallinero, la última pieza pendiente de la infraestructura.

Después tocará habilitar una zona para talleres y actividades y, más adelante, poner en marcha un sistema de agroforestería sintrópica, un modelo que combina árboles, arbustos y cultivos para imitar la estructura de un bosque natural.
Condiciones y normas de convivencia que exige esta finca de Agaete
Los anfitriones buscan personas con buena forma física, ya que el trabajo incluye labores propias del campo y de la obra. A su vez, se valora la experiencia en agricultura y construcción, aunque no es imprescindible, y también se tienen en cuenta otras habilidades.
En cuanto al idioma, se pide un español fluido o un inglés intermedio, y se admiten voluntarios solos, en pareja o en dúo. Curiosamente, el anuncio no fija límite de edad.
Desde luego, la condición más llamativa tiene que ver con la comida. Al mediodía, la familia se reúne para almorzar platos caseros de la cocina tradicional canaria, que el padre del anfitrión prepara de lunes a viernes.
Dicho esto, la mayoría de los platos ofrecidos llevan carne o pescado, y el anuncio es tajante en este sentido. Por eso, si la forma de comer de un voluntario no encaja con esa cultura gastronómica, la estancia no será viable.
Por otro lado, la limpieza sigue una regla sencilla y es que cada persona limpia lo que ensucia y cuida su propio espacio. La familia se encarga de la cocina, la ducha y la planta baja de la casa, mientras que los voluntarios limpian una vez por semana el baño de la terraza y la propia terraza, que son las zonas que más utilizan.
A eso se suma el respeto por las horas de descanso, el uso responsable del agua y la electricidad y una actitud abierta y comunicativa.
La última norma la presentan como la más importante: la finca (atención en esto) es una «Drama Free Zone» (una zona libre de dramas), donde los malentendidos se hablan y los problemas se resuelven dialogando.
Agaete, el municipio que rodea a esta finca ecológica de Gran Canaria
Agaete es un municipio de unos 5.600 habitantes situado en el noroeste de Gran Canaria, a unos 40 kilómetros de Las Palmas. Su valle, encajado entre montañas, es uno de los rincones agrícolas más singulares de la isla: allí se cultivan frutas tropicales como mangos y aguacates y el café de Agaete, considerado el único café que se produce de forma comercial en Europa.
Mientras tanto, en la costa, el Puerto de las Nieves hace lo suyo y reúne restaurantes de pescado fresco y las piscinas naturales de Las Salinas, excavadas en la roca volcánica.
Frente a sus acantilados se alzaba el Dedo de Dios, un roque con forma de dedo que perdió su punta con la tormenta tropical Delta en 2005. Desde el mismo puerto salen además los ferris que conectan con Tenerife.
Para los días libres, cabe señalar que a pocos minutos del pueblo se encuentra la necrópolis de Maipés, uno de los mayores cementerios aborígenes de Canarias, con cientos de túmulos funerarios de piedra volcánica levantados por los antiguos pobladores de la isla.
Y hacia el interior se extiende el pinar de Tamadaba, el mayor de la isla, con más de 7.500 hectáreas. De allí bajan cada 4 de agosto los vecinos con ramas de pino hasta el puerto durante la Fiesta de la Rama, declarada de Interés Turístico Nacional, que reúne a unas 50.000 personas y tiene su origen en un rito aborigen para pedir lluvia.
Paso por paso, así se solicita una plaza en la finca de Agaete
Así como se mencionó arriba, lo primero que miran los anfitriones es el perfil: buena forma física y, si es posible, experiencia en el campo o en la obra.
Esto último conviene dejarlo claro en el mensaje que se envía a través de su anuncio en Worldpackers, al que solo pueden escribir los usuarios registrados que hayan abonado la cuota anual de la web. Mencionar la disposición a comer de todo tampoco está de más.