¿Qué significa la frase hecha «liarse la manta a la cabeza»? Tiene su origen en los viajeros antiguos
Aunque el origen no es total, el más aceptado es que están relacionados con antiguas costumbres populares y oficios tradicionales
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Todos la hemos escuchado alguna vez e incluso la utilizamos para describir a quien toma una decisión arriesgada o se lanza a hacer algo sin pensar demasiado en las consecuencias. Pero pocos conocen el origen de la expresión «liarse la manta a la cabeza», una frase hecha que hunde sus raíces en los antiguos viajeros y en las dificultades que afrontaban antes de emprender un largo camino.
Aunque el origen no es total, el más aceptado es que están relacionados con antiguas costumbres populares y oficios tradicionales, especialmente con viajeros o personas que debían salir al camino. Cuando alguien iba a emprender un viaje o iba a tomar una decisión importante, se cubría la cabeza con una manta o prenda para protegerse del frío o de las inclemencias. Eso simbolizaba que ya no había vuelta atrás.
Con el tiempo, la expresión dejó de ser un gesto físico para tener un sentido figurado: «Me lanzo y asumo lo que venga». Por tanto, esto coincide con la imagen no de alguien que se vuelve imprudente, sino de quien se protege y se prepara para un trance difícil.

Otras explicaciones
Otros autores creen que los soldados se envolvían la cabeza con la manta durante marchas o guardias nocturnas. En el mundo rural también era frecuente ver a personas usar la manta como capucha improvisada para protegerse del viento o la lluvia mientras trabajaban. Hay otros que relacionan la frase con el mundo taurino, pero esta hipótesis carece de respaldo documental sólido y suele descartarse, al igual que los que afirman que su origen proviene de los bandoleros (teoría llamativa, pero sin pruebas históricas convincentes).
En conclusión, aunque el origen no esté del todo claro para los expertos, la afirmación suele coincidir en que la imagen original no es la de alguien que se vuelve imprudente, sino la de alguien que se protege y se prepara para enfrentarse a una dificultad.