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Por qué siempre debes llevar una bolsa de congelación en tus viajes largos en coche

Bolsa de congelación del coche

Las vacaciones de verano traen consigo millones de desplazamientos por carretera y, con ellos, la búsqueda de soluciones que hagan los trayectos más cómodos y entretenidos, sobre todo para los más pequeños. En redes sociales, se ha hecho viral un truco que permite transformar una simple bolsa de congelación en un soporte improvisado para el teléfono móvil.

Este método permite colgar el smartphone del reposacabezas delantero para que los pasajeros puedan ver películas, series o vídeos de una forma muy sencilla. Sin embargo, antes de poner en práctica este tipo de soluciones conviene recordar que mirar una pantalla durante un viaje en coche puede provocar mareo en muchas personas debido al conflicto que se produce entre la información que reciben los ojos y el sistema del equilibrio.

El truco de la bolsa de congelación en el coche

Las vacaciones son el momento perfecto para disfrutar en familia, aunque los trayectos largos en coche suelen poner a prueba la paciencia de todos. Pasar varias horas de viaje puede hacerse especialmente pesado, por lo que muchos pasajeros aprovechan para ver series, películas o vídeos en el teléfono móvil. En este contexto, se ha hecho viral en redes sociales un truco tan sencillo como efectivo para evitar tener que sujetar el smartphone durante todo el recorrido: sólo necesitas una bolsa de congelación.   Para poner en práctica este método basta con seguir unos sencillos pasos:

  1. Retira el reposacabezas del asiento delantero.
  2. Coloca una bolsa de congelación o de conservación de alimentos sobre las dos varillas del reposacabezas, de forma que la parte cerrada quede atravesada por ambas barras.
  3. Vuelve a colocar el reposacabezas en su sitio dejando la abertura con cierre hacia los pasajeros de los asientos traseros.
  4. Introduce el teléfono móvil en posición horizontal dentro de la bolsa.
  5. Cierra el cierre hermético, ¡y listo!

De esta manera, la bolsa de congelación queda sujeta y no es necesario sujetar el teléfono con las manos. Además, la pantalla táctil sigue respondiendo correctamente a través del plástico, lo que permite manejar el dispositivo sin necesidad de sacarlo de la bolsa. Eso sí, este truco tiene una limitación importante: sólo resulta útil para quienes viajan en las plazas traseras. Otro aspecto a tener en cuenta es que, según la incidencia de la luz, el plástico puede producir reflejos o difuminar la imagen de la pantalla.

¿Cómo evitar el mareo?

«El mareo que aparece en los viajes también se denomina cinetosis y se define como la aparición de náuseas, vómitos y síntomas producidos por la aceleración y desaceleración lineal y angular de una manera repetida. Puede aparecer en viajes por mar, aire, coche, tren y en atracciones. La estimulación excesiva del aparato vestibular por el movimiento es la causa primaria. El  cerebro siente el movimiento a través de las señales provenientes del oído interno, los ojos, los músculos y las articulaciones. Cuando recibe señales que no coinciden, puede surgir el mareo por movimiento. Por ejemplo, dentro de un barco, el oído interno percibe el movimiento, pero los ojos no pueden indicar que se está moviendo», explica la Universidad de Navarra.

El mareo al mirar una pantalla se produce por un conflicto entre la información que recibe el cerebro a través de los sentidos. Mientras los ojos permanecen fijos en una imagen prácticamente inmóvil, como la de un teléfono móvil o una tableta, el oído interno y el resto del cuerpo perciben las aceleraciones, frenazos y giros del vehículo. Esta contradicción entre lo que se ve y lo que realmente siente el organismo dificulta que el cerebro interprete correctamente el movimiento. El riesgo aumenta durante los viajes largos, en carreteras con muchas curvas o cuando se mantiene la vista fija en la pantalla durante periodos prolongados.

Consejos de la DGT

La conducción durante largos periodos puede provocar cansancio físico y mental, reduciendo la capacidad de concentración y aumentando el riesgo de cometer errores al volante. Además, la monotonía del trayecto favorece la aparición del aburrimiento y la pérdida de atención, mientras que permanecer sentado durante muchas horas dificulta la circulación sanguínea y puede causar molestias en el cuello, la espalda o las piernas.

Para minimizar estos efectos, es recomendable conducir con tranquilidad y sin tensiones innecesarias, realizar una pausa cada dos horas o cada 200 o 300 kilómetros para caminar unos minutos y estirar el cuerpo, así como optar por comidas ligeras y de fácil digestión. También es fundamental evitar el consumo de alcohol antes y durante el viaje, ya que incluso en pequeñas cantidades disminuye los reflejos, altera la capacidad de reacción y compromete la seguridad al volante.

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