La DGT avisa de la señal que muchos conductores desconocen: ignorarla puede acabar en una multa de 600 euros
La DGT cuenta con un amplio repertorio de señales de tráfico, algunas muy conocidas y fáciles de identificar y otras que pasan mucho más desapercibidas. Entre ellas, la R-109, una señal poco frecuente, aunque con un significado muy concreto y especialmente relevante para la seguridad en determinadas carreteras.
Esta señal impide el acceso a vehículos que transporten mercancías peligrosas, concretamente aquellas clasificadas como explosivas o inflamables. Representa la silueta de un coche negro acompañada de una gran llama naranja sobre fondo blanco, todo ello rodeado por un círculo rojo.
Significado de la señal R-109
No se trata de una advertencia ni de una simple recomendación, sino de una prohibición expresa y de obligado cumplimiento. La DGT suele colocar esta señal en puntos estratégicos donde un accidente que implique mercancías peligrosas podría representar un grave riesgo para las personas, las infraestructuras o el medio ambiente. Túneles, zonas industriales, travesías urbanas, accesos a puertos y áreas próximas a instalaciones especialmente sensibles son algunos de los lugares donde puede aparecer la R-109.
La lógica de esta restricción es sencilla. Si un vehículo que transporta materiales explosivos o inflamables sufre un accidente en uno de estos puntos, las consecuencias podrían ser mucho más graves que las de un siniestro convencional. Por ello, limitar el paso de estos vehículos permite reducir determinados riesgos y reforzar la seguridad en zonas especialmente delicadas.
La normativa contempla consecuencias importantes para quienes incumplen esta prohibición. Ignorar la señal R-109 conlleva una multa de 600 euros y la pérdida de seis puntos del carnet. El hecho de desconocer el significado de la señal tampoco sirve como argumento para evitar la responsabilidad, ya que todos los conductores están obligados a respetar las normas de circulación.
Mercancías peligrosas
«Mercancías peligrosas son aquellas materias y objetos cuyo transporte por carretera está prohibido o autorizado exclusivamente bajo las condiciones establecidas en el Acuerdo Europeo ADR o en otras disposiciones específicas y que obligan a disponer de un permiso específico para transportarlas», detalla la DGT.
Clase 1: Materias y objetos peligrosos
Las materias explosivas son sólidas o líquidas, o mezclas de materias que, por reacción química, pueden desprender gases a una temperatura, presión y velocidad capaces de ocasionar daños a su entorno. Las materias pirotécnicas son aquellas destinadas a producir efectos caloríficos, luminosos, sonoros, gaseosos o fumígenos mediante reacciones químicas exotérmicas autosostenidas o detonantes.
Clase 2: Gases
Se considera gas una materia que a 50 ºC tiene una presión superior a 3 bar o que a 20 ºC, a presión normal, se encuentra en estado gaseoso. Esta clase comprende gases puros, mezclas de gases y objetos que contienen estas materias en distintas formas para facilitar su manipulación, como gases comprimidos, licuados, disueltos o refrigerados, además de generadores de aerosoles.
Clase 3: Líquidos inflamables
Son líquidos cuyos vapores pueden arder por efecto del calor o de una llama. Esta clase también incluye materias sólidas en estado fundido cuyo punto de inflamación sea superior a 60 ºC y que sean transportadas en caliente a una temperatura igual o superior a su punto de inflamación.
Clase 4: Materias sólidas inflamables y otras materias peligrosas
La clase 4 se divide en tres categorías. La 4.1 incluye materias sólidas inflamables, materias autorreactivas y materias explosivas desensibilizadas sólidas, capaces de inflamarse por una chispa o frotamiento, o que mantienen propiedades reactivas pese a haber sido neutralizadas. La 4.2 comprende materias que pueden inflamarse espontáneamente al entrar en contacto con el aire o que pueden experimentar autocalentamiento, como el carbón en polvo o el fósforo blanco. La 4.3 engloba materias que, al entrar en contacto con el agua, desprenden gases inflamables, como el bario, el sodio o el potasio.
Clase 5: Materias comburentes y peróxidos orgánicos
La clase 5 comprende las materias comburentes, que pueden desprender oxígeno y provocar o favorecer la combustión de otras materias sin ser necesariamente combustibles por sí mismas. También incluye los peróxidos orgánicos, que pueden ser comburentes, combustibles y muy inestables, por lo que en determinados casos requieren transporte con regulación de temperatura.
Clase 6: Materias tóxicas e infecciosas
La clase 6.1 incluye materias tóxicas que, incluso en pequeñas cantidades, pueden perjudicar gravemente la salud o provocar la muerte mediante inhalación, ingestión o absorción cutánea, como el cianuro o determinados plaguicidas. La clase 6.2 comprende materias infecciosas que contienen agentes patógenos capaces de provocar enfermedades en seres humanos o animales, como determinados desechos clínicos.
Clase 7: Materias radioactivas
Son materias que desprenden radiaciones o partículas capaces de provocar daños en las células. Debido a los riesgos asociados a la exposición a estas radiaciones, su transporte está sometido a condiciones específicas de seguridad.
Clase 8: Materias corrosivas
Son materias que, debido a una reacción química, pueden dañar la piel y las mucosas al entrar en contacto con ellas. También pueden deteriorar otras mercancías, medios de transporte o provocar otros peligros durante su manipulación o transporte.
Clase 9: Materias y objetos peligrosos diversos
Esta clase engloba todas aquellas materias y objetos que durante el transporte presentan un peligro diferente de los contemplados en las clases anteriores.
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