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El paradisíaco pueblo canario que eligió José Saramago, premio Nobel de Literatura en 1998, para retirarse en España

  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

Lanzarote transformó la existencia y la obra de José Saramago cuando el escritor más lo necesitaba. En febrero de 1993, el autor portugués fijó su residencia en el municipio de Tías, buscando la calma y la luz que este rincón canario ofrece.

Comenzó como un refugio frente a la controversia, pero se convirtió en su hogar definitivo hasta su fallecimiento.

Tías: el refugio en Lanzarote donde el escritor portugués encontró su hogar

El traslado de José Saramago a las islas Canarias no fue casual. El escritor decidió abandonar Portugal después de que el Gobierno de su país vetara su novela El Evangelio según Jesucristo para el Premio Literario Europeo.

Junto a su esposa, la periodista Pilar del Río, encontró en el pueblo de Tías un «erial» con vistas al mar que prometía infinitas posibilidades para construir una nueva vida.

En este municipio, Saramago no solo halló sosiego, sino una nueva vitalidad creativa. La isla funcionó como un espejo redentor para el autor, quien llegó a afirmar que el aire de este territorio volcánico era algo que nadie le podría arrebatar.

La integración del Nobel en la comunidad fue total, convirtiéndose en un embajador excepcional de las bondades de la isla ante figuras internacionales de la literatura que lo visitaban con frecuencia.

¿Por qué eligió a José Saramago la isla de Lanzarote para vivir?

La respuesta reside en la geología y el espíritu de la isla. Saramago sintió una conexión profunda con el paisaje volcánico, que describió como «el principio y el fin del mundo».

Sus paseos habituales por parajes como el Volcán del Cuervo o la ascensión a Montaña Blanca influyeron de forma determinante en su estilo literario. El escritor aseguró que, tras mudarse a Lanzarote, empezó a interesarle más la piedra que las esculturas, una metáfora de su búsqueda de la esencia humana.

Su residencia, conocida como «A Casa», se convirtió en el epicentro de su universo. Según la información oficial de la Casa-Museo, la vivienda no se diseñó simplemente para guardar libros, sino para acoger personas.

En su biblioteca, el alma de la propiedad, Saramago organizó sus volúmenes con un criterio personal único: los libros de mujeres ocupan un lugar especial, ordenados alfabéticamente, mientras que el resto se agrupa por países y temas.

‘A Casa’ y el legado literario del Nobel en el municipio de Tías

El paso del tiempo ha convertido la vivienda del escritor en una parada obligatoria para quienes buscan entender su obra. De los ventanas de su escritorio en Tías emanaron las palabras de Ensayo sobre la ceguera, una de sus creaciones más universales.

El jardín que rodea la casa también cuenta una historia personal. Saramago plantó allí olivos traídos de su tierra natal, pinos canarios y membrilleros, creando un espacio para pensar y sentir el mundo.

El municipio de Tías en Lanzarote ofrece al visitante un entorno de contrastes. Puedes ver la Ermita de Tías, un Bien de Interés Cultural del siglo XVII, y notar la vitalidad de Puerto del Carmen, con sus amplias playas como Playa Grande o Los Pocillos.