Hace 50 años estaba casi deshabitado: hoy es uno de los pueblos más bonitos de España para visitar en invierno
La escapada soñada este invierno es el pueblo donde más nieva de España
Lo llaman uno de los pueblos con nieve más bonitos de España
Es el 2º pueblo español que más nieve recibe al año
En el repertorio de los pueblos más bonitos de España, hay rincones cuya historia reciente resulta tan relevante como su ubicación. Localidades que estuvieron a punto de desaparecer y que, con el paso del tiempo, han recuperado parte de su pulso gracias al esfuerzo colectivo. Cuando llega el invierno, los mantos de nieve son los que les otorgan el toque final.
En el Pirineo aragonés, dentro de la provincia de Huesca, uno de estos núcleos resume ese proceso de transformación. Rodeado de montaña, junto a un embalse y a más de 1.200 metros de altitud, su evolución explica por qué hoy es tenido en cuenta como uno de los pueblos españoles más atractivos y por qué los meses fríos forman parte esencial de su identidad actual.
¿Cuál es el rincón del Pirineo que estuvo a punto de desaparecer y hoy es uno de los pueblos más bonitos de España?
Lanuza pertenece al municipio de Sallent de Gállego, en el valle de Tena, y su existencia está documentada desde el siglo XIII. Durante siglos fue un núcleo vinculado a la ganadería y a la vida de montaña, alcanzando su mayor población a mediados del siglo XX, cuando rondaba los 200 habitantes. Sin embargo, su destino cambió de forma radical en la década de 1970.
La construcción del embalse de Lanuza, en 1976, obligó a la expropiación de viviendas y al desplazamiento progresivo de sus vecinos. En 1978, el pueblo quedó prácticamente deshabitado, con la carretera cortada y gran parte del casco urbano abandonado.
Lo que ocurrió luego es que Ee agua del embalse no llegó a cubrir por completo el núcleo urbano. Las casas situadas a mayor altura se salvaron, y ese hecho resultó clave para el futuro del pueblo. A finales de los años 80 y principios de los 90, antiguos vecinos iniciaron un proceso legal para recuperar las propiedades que no habían quedado sumergidas.
La rehabilitación comenzó de forma progresiva en 1992 y tuvo un símbolo claro: la iglesia de El Salvador. Construida en el siglo XIX sobre un templo románico anterior, conserva en su portada un crismón y en su interior un relicario de plata fechado en 1557 con restos de Santa Quiteria, patrona del lugar.
A partir de ese edificio, se fueron recuperando viviendas y espacios comunes, siempre respetando el caserío de piedra y pizarra característico del Pirineo.
Hoy, Lanuza cuenta con alrededor de 40 habitantes censados y se ha consolidado como un enclave integrado en la oferta turística del valle de Tena, sin perder su escala reducida ni su carácter de pedanía.
¿Cómo es Lanuza en invierno y que ofrece su entorno natural?
Durante el invierno, la nieve redefine el paisaje de Lanuza y su entorno. El pueblo se extiende desde la orilla izquierda del embalse hasta la iglesia, con vistas abiertas a las montañas que lo rodean. El silencio propio de la estación fría y la menor afluencia de visitantes permiten recorrer sus calles con calma y observar la relación entre el núcleo urbano y el pantano.
La proximidad a estaciones como Aramón Formigal-Panticosa sitúa a Lanuza como punto de apoyo para actividades de montaña. Además del esquí alpino, en la zona se realizan rutas con raquetas de nieve, esquí nórdico y paseos invernales por senderos señalizados.
El entorno forma parte de la Reserva de la Biosfera Ordesa-Viñamala, lo que refuerza su valor ambiental.
Estas características explican por qué Lanuza suele aparecer entre los pueblos más bonitos de España cuando se habla de invierno, no solo por su imagen, sino por el contexto natural y la historia que lo rodea.
Cultura, embalse y vida actual de Lanuza, uno de los pueblos más bonitos de España
Más allá de su pasado y de su paisaje invernal, Lanuza es conocido por acoger desde 1994 el Festival Internacional de las Culturas Pirineos Sur.
Cada verano, un escenario flotante sobre el embalse reúne propuestas musicales de distintos continentes, convirtiendo al pueblo en un referente cultural dentro del Pirineo. Este evento ha contribuido a situar a Lanuza en el mapa sin alterar su estructura urbana.
Así, el embalse, que en su día provocó el abandono, forma hoy parte del día a día del pueblo. En otras estaciones permite actividades acuáticas y paseos por su perímetro.
¿Cómo se llega a Lanuza?
Lanuza se sitúa dentro de la comarca del Alto Gállego, a unos 80 kilómetros de la capital oscense. El acceso principal se realiza por carretera, siendo el vehículo privado la opción más práctica, especialmente durante los meses de invierno.
Desde Huesca se toma la N-330 en dirección a Sabiñánigo y, una vez allí, la A-136 que remonta el valle de Tena hasta Sallent de Gállego. A escasos minutos de esta localidad se encuentra el desvío que conduce directamente a Lanuza, junto al embalse.
En transporte público, las opciones son más limitadas. La estación de tren más cercana es la de Huesca (Cancfranc), conectada con Zaragoza y otras ciudades. Desde allí, existen servicios de autobús hasta Sallent de Gállego, generalmente con transbordo en Sabiñánigo.
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