videojuegos

Por qué una parte de los jugadores de PlayStation prepara un apagón de una semana

DoesItPlay convoca un boicot del 23 al 30 de agosto contra el fin de los discos físicos y la deriva reciente de la marca

Qué es una alucinación de la IA y por qué conviene desconfiar de sus respuestas

Cómo duplicar la pantalla del móvil en la tele: guía completa sin cables

PlayStation
Fuente: Unsplash
Nacho Grosso
  • Nacho Grosso
  • Cádiz (1973) Redactor y editor especializado en tecnología. Escribiendo profesionalmente desde 2017 para medios de difusión y blogs en español.

Sony ya sabía que anunciar el fin de los discos físicos iba a sentar mal. Lo que probablemente no esperaba es que la respuesta tomara la forma de un boicot organizado con fecha, hashtag y objetivo económico declarado. Del 23 al 30 de agosto, un grupo de jugadores llamado DoesItPlay pedirá a la comunidad de PlayStation que no encienda la consola, no compre nada en la tienda y no inicie sesión en ningún servicio de la plataforma. Lo han bautizado como PSBlackout y su intención es medible en cifras, no solo en indignación.

Enero de 2028 marca el fin del disco físico

El anuncio que ha encendido la mecha llegó el pasado 1 de julio en un mensaje oficial en PlayStation Blog. Sony confirmó que a partir de enero de 2028 dejará de fabricar discos para los juegos nuevos de PlayStation. A partir de esa fecha, todo título, tanto de estudios propios como de terceros, se venderá exclusivamente en formato digital, a través de PlayStation Store o mediante códigos de descarga en tiendas físicas.

Es un movimiento que Sony lleva años insinuando y que sigue una lógica de negocio bastante clara, con el reparto de ingresos por venta digital más favorable para la compañía y sin los costes de fabricación, distribución y logística que exige un disco. Pero para una parte significativa de su base de usuarios, la decisión ha funcionado como la gota que colma un vaso que llevaba tiempo llenándose.

Una lista de agravios que viene de antes

DoesItPlay, un colectivo centrado en la preservación de videojuegos y los derechos del consumidor, publicó su convocatoria el 26 de julio con un comunicado que no se limita a hablar de discos. En él enumeran el cierre de Bluepoint Games, un estudio muy valorado por sus remakes, una apuesta por juegos como servicio que consideran equivocada, la cancelación de eventos para la comunidad y el abandono de PS VR2, que llevan tiempo denunciando como un producto sin soporte real. «PlayStation nunca se ha sentido tan desconectada de su comunidad», resume el texto. «El fin de los discos físicos en 2028 se siente como la gota que colma el vaso.»

El objetivo del apagón, según explican sus organizadores, es traducir ese malestar en algo que Sony no pueda pasar por alto, una caída visible en las métricas de uso y de ingresos durante esa semana. Es una apuesta arriesgada, porque el éxito de la protesta depende por completo de una participación masiva y voluntaria, algo difícil de garantizar en un colectivo tan grande y disperso como el de los usuarios de PlayStation.

Fuente: Unsplash

Sony no da marcha atrás

La compañía ha tenido ocasión de responder, y lo ha hecho sin ceder terreno. En la presentación de resultados del primer trimestre fiscal, celebrada el 1 de agosto, la directora financiera Lin Tao volvió sobre el asunto ante preguntas de analistas e insistió en la fecha. Tao reconoció que la decisión ha generado opiniones muy encontradas y que la compañía es consciente de las críticas, pero enmarcó el cambio dentro de una digitalización del sector que, según su lectura, ya estaba en marcha desde hace tiempo. Su conclusión fue que Sony va a «avanzar con cautela» en esa dirección, no que vaya a revisar el calendario.

Un mercado de 7.200 millones de dólares en riesgo

La decisión de Sony toca un negocio con peso real, el de la reventa de videojuegos usados. Distintas consultoras del sector sitúan el mercado global de segunda mano en unos 7.200 millones de dólares en 2025, con las consolas representando algo más del 40% de esa cifra. Sin discos que revender, ni prestar, ni comprar de segunda mano en una tienda, ese negocio pierde su base física, y con Microsoft previsiblemente siguiendo un camino parecido en su próxima generación, el disco físico como opción real en consolas de sobremesa empieza a tener fecha de caducidad.

Queda por ver si un boicot de siete días logra impacto financiero suficiente para que Sony reconsidere algo que ya ha defendido públicamente dos veces en un mes. Las protestas de este tipo en la industria del videojuego rara vez han torcido el brazo a una decisión de calendario ya anunciada a inversores, y la propia naturaleza voluntaria del PSBlackout hace difícil calcular de antemano cuánta gente participará realmente. Como mínimo, ha puesto sobre la mesa una pregunta que la industria lleva esquivando durante años, qué ocurre con la propiedad de un videojuego cuando ya no existe una copia física que la respalde.

Lo último en Tecnología

Últimas noticias