Las fotos de niños en redes sociales: lo que pones en riesgo cada vez que subes una imagen de un menor
Subir fotos de niños en redes sociales sin permiso tiene muchos riesgos
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Llega el verano y con él las piscinas, las playas y los álbumes familiares convertidos en contenido público. El estado de WhatsApp de la tía, la story de Instagram del primo, la foto que colgó un amigo de la familia en su perfil abierto. Niños en bañador, en la orilla, con el helado en la mano, aparentemente imágenes inocentes, sí. Pero que generan un problema que pocos se plantean en el momento de darle a publicar.
La ley dice que necesitas permiso, aunque seas su padre
En España, la protección de la imagen de los menores está regulada por la Ley Orgánica 1/1982 de protección civil del derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen y por la Ley Orgánica 8/2021 de protección integral a la infancia y la adolescencia frente a la violencia. Ambas son claras, los menores tienen derecho a la propia imagen y ese derecho debe ser respetado.
Cuando un tercero, sea tío, primo, amigo o vecino, sube una foto de un menor sin el consentimiento de sus padres o tutores, está cometiendo una infracción que puede derivar en una reclamación legal. Pero incluso los propios padres deben ser conscientes de que, cuando el menor tiene edad y madurez suficiente para entender lo que implica publicar una imagen, su opinión también cuenta.
La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) tiene publicada una guía específica sobre menores, salud digital y privacidad, y ha recordado en varias ocasiones que publicar imágenes de menores en redes sociales sin consentimiento vulnera el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD). Su portal tudecideseninternet.es ofrece materiales de concienciación para familias.
El problema con las fotos en bañador es mayor de lo que parece
Una foto de un niño en la piscina puede parecer la cosa más normal del mundo y en el contexto familiar, lo es. El problema es que al subirla a una red social, ese marco desaparece por completo.
Perfiles públicos, grupos de WhatsApp con decenas de contactos, estados visibles para cualquier persona de la agenda. Las imágenes de menores en ropa de baño son material que los pederastas buscan activamente. No es alarmismo, sino lo que documentan los informes de organizaciones como Save the Children o Internet Watch Foundation año tras año. Las fotos no solo se ven, se descargan, se reutilizan y se comparten en redes y canales cerrados a los que los padres no tienen ningún acceso.
La huella digital que el niño no eligió
Hay otro ángulo que se discute menos y que tiene cada vez más peso, el de la huella digital. Cada foto que se sube de un menor forma parte de su identidad digital desde antes de que él pueda opinar al respecto. Cuando ese niño tenga 16 o 18 años, esas imágenes llevan años circulando por internet. En algunos casos aparecen en búsquedas de imágenes. En otros, han pasado por manos que nadie controla.
En Francia este debate ya tiene forma de propuesta legislativa concreta. En 2023, el Parlamento francés debatió una reforma para prohibir a los padres compartir fotos de sus hijos sin su consentimiento, estableciendo además que los hijos podrían demandar a sus progenitores al alcanzar la mayoría de edad. Las penas previstas llegaban a 45.000 euros de multa y hasta un año de prisión. En España ese debate aún no ha llegado al Parlamento, pero la tendencia legal en Europa apunta en esa dirección.
Qué hacer si eres tú quien quiere que no lo hagan
Si eres padre o madre y no quieres que familiares o amigos suban fotos de tus hijos, tienes que decirlo explícitamente. No es suficiente con darlo por supuesto. Muchas de las personas que publican esas imágenes lo hacen con la mejor intención del mundo y sin ser conscientes del problema.
Una conversación directa antes del evento, una nota en el grupo familiar de WhatsApp o simplemente pedir que te consulten antes de publicar son formas de gestionarlo sin generar conflicto. Si alguien ya ha subido una foto y no la quita al pedírselo, puedes solicitar la eliminación del contenido a la propia plataforma alegando que se trata de un menor. En casos graves, la AEPD tiene un canal prioritario específico para la retirada urgente de contenidos sensibles donde puedes presentar tu reclamación.
El verano siempre deja la puerta abierta a este tipo de situaciones con menores de poo medio, y la prudencia es siempre la mejor aliada en este escenario.
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