CENTROS DE DATOS

Regala cada año 165.000 MWh del calor de sus servidores a la calefacción de Odense: así es el centro de datos de Meta que llega hasta unos 9.000 hogares

La central de Fjernvarme Fyn, diseñada por Ramboll, ronda los 45 MW y es la mayor instalación de bombas de calor de Dinamarca; Meta habla de hasta 9.000 hogares y la compañía de calefacción, de 11.000.

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En el corazón de un centro de datos urbano: silencioso y sostenible

Vista aérea del centro de datos de Meta en Odense (Dinamarca), con una recreación de la ampliación anunciada en 2020
Vista aérea del centro de datos de Meta en Odense (Dinamarca), con una recreación de la ampliación anunciada en 2020
Adrián Villellas

El centro de datos de Meta en Odense (Dinamarca) cede gratis cada año 165.000 megavatios hora (MWh) del calor de sus servidores a la red de calefacción urbana de la ciudad, que gestiona la compañía Fjernvarme Fyn. Según la ficha del centro que Meta publicó en septiembre de 2026, ese calor llega a «hasta unos 9.000 hogares».

Fjernvarme Fyn daba en enero de 2025 otra cifra, unos 11.000 hogares, que es la que Meta prometía en 2020. El sistema funciona en Tietgenbyen, la zona donde está el centro, con una central vecina de bombas de calor.

Del aire de los servidores al agua de los radiadores

Los centros de datos generan mucho calor sobrante, y hoy se tira en gran parte, recuerda la ingeniería Ramboll. En Odense, Meta lo aprovecha. Según explicaba la empresa en un estudio de caso de 2019, aunque normalmente diseña sus servidores para que generen el mínimo calor, allí dirige ese aire caliente sobre serpentines de agua y recupera el calor elevando la temperatura del agua.

Esa agua templada no basta para calentar una casa. Por eso pasa a la central vecina, donde su temperatura sube todavía más antes de entrar en la red.

Esquema de Meta de cómo el calor del centro de datos de Meta en Odense llega a las casas por la red de calefacción
Esquema de Meta: los aerogeneradores aportan electricidad a la red que alimenta el centro de datos, el aire caliente de los servidores calienta agua, la central de bombas de calor de Fjernvarme Fyn la sube de temperatura y la red de calefacción la lleva a las casas. (Imagen: Meta)

Una bomba de calor funciona como una nevera al revés: gasta electricidad para tomar calor de una fuente templada y entregarlo a más temperatura. En Tietgenbyen, según Ramboll, que diseñó la instalación, un circuito de tuberías aéreas y subterráneas lleva el calor desde los intercambiadores del centro de datos hasta grandes bombas de calor eléctricas de amoníaco, que lo elevan a los 70-75 °C que necesita la red de Odense.

La mayor central de bombas de calor de Dinamarca

El encargo lo hizo Fjernvarme Fyn, la tercera compañía de calefacción urbana del país. Ramboll diseñó la central y el centro energético, llevó las licitaciones, dirigió la obra y desarrolló la estrategia de funcionamiento del sistema.

La ingeniería la describe como la mayor instalación de bombas de calor de Dinamarca hasta la fecha, con una producción total de unos 45 megavatios (MW) que van directamente a la red de calefacción urbana de Odense. El Tietgenbyen Energy Centre quedó listo a finales de 2019 y, en 2020, Fjernvarme Fyn ya planeaba ampliarlo.

Edificio de la central de bombas de calor que aprovecha el calor del centro de datos de Meta en Odense
Edificio de fachada cobriza y cristal de la central de bombas de calor de Tietgenbyen, en Odense. (Foto: Ramboll)

Ese mismo año, Meta anunció que agrandaba el campus en casi 30.000 metros cuadrados, con unos 900 obreros en el momento de más trabajo y una inversión total de más de 10.000 millones de coronas danesas. En la nota de la ampliación, la empresa escribió que, al terminar las obras, recuperaría un total de 165.000 MWh de energía al año, suficiente para calentar 11.000 hogares.

Un centro de datos dentro de la red de calefacción

Lauren Edelman, especialista en energía de Meta, explica en la página de Ramboll que todo el proceso, desde los servidores hasta la entrega del calor, se apoya al 100 % en energía eólica, y que ni las bombas de calor ni los serpentines son nuevos: «Lo nuevo e innovador es juntar las dos cosas a hiperescala».

Jan Strømvig, director gerente de Fjernvarme Fyn, pone el acento en la ubicación. Su compañía tiene una red de distribución muy grande, y Meta ha colocado el centro de datos «completamente dentro de nuestra red», lo que permite aprovechar la energía de forma muy eficiente.

Un tope de precio que frenó el calor sobrante

La parte económica tuvo baches. Fjernvarme Fyn ha invertido cerca de 400 millones de coronas (unos 54 millones de euros) en aprovechar el calor sobrante del centro de Meta, de depuradoras y de otras fuentes, y desde 2022 un tope legal al precio del calor sobrante le impedía exprimir esas instalaciones.

El 17 de enero de 2025, el Gobierno danés y los partidos del Parlamento acordaron eliminar ese tope. Kim Winther, vicedirector de la compañía, se alegró en un comunicado de Fjernvarme Fyn de que pudieran aprovechar al máximo las instalaciones en las que habían invertido, aunque avisó: «No puedo prometer que los clientes vayan a notar un precio más bajo». Según Winther, sin el tope podrían usarlas mejor sin riesgo de pérdidas, algo que beneficia a los clientes y al clima.

Según ese mismo comunicado, el calor sobrante del centro de Meta abastece por sí solo a unos 11.000 hogares, y todas las instalaciones de calor sobrante de la compañía, a unos 12.500. Fjernvarme Fyn dejó de quemar carbón en su central Fynsværket en abril de 2024 y, según su nota de resultados de mayo de 2026, la antigua planta funciona ahora con gas solo en los picos de demanda.

Lo que estas cifras no dicen

Las cifras cambian según la fuente y el año. Meta prometía en 2019 recuperar 100.000 MWh al año, suficiente para 6.900 hogares; en 2020 hablaba de 165.000 MWh y 11.000 hogares; Ramboll cita 215.000 MWh y más de 12.000 viviendas en 2023, y la ficha de Meta de 2026 rebaja la cuenta a unos 9.000. Ninguna de las fuentes explica cómo cuenta cada vivienda ni publica el calor entregado año a año.

Tampoco detallan cuánta electricidad gastan las bombas de calor para subir el agua hasta 70-75 °C, un dato necesario para saber cuánto ahorra de verdad el sistema frente a una caldera.

Y la fórmula no se puede copiar en cualquier sitio. Ramboll recuerda que el calor de un centro de datos sale a baja temperatura, que hay que subirlo con bombas de calor y que el centro tiene que estar cerca de una red de calefacción urbana, algo habitual en Dinamarca, donde se llegan a construir estanques gigantes para guardar calor, pero poco común en otros países. En España hay ya algún centro de datos urbano preparado para dar calor a sus vecinos, mientras gigantes como Google buscan otras salidas, como comprar energía geotérmica para sus servidores.

Según la asociación sectorial Danish Data Centre Industry, citada por Ramboll, el 63 % de los centros de datos daneses planea aprovechar su calor sobrante en un futuro próximo. La Comisión Europea, añade la ingeniería, sugiere que todos los centros de más de 1 MW estudien si su calor puede ir a la calefacción urbana.

La descripción técnica del proyecto se ha publicado en la web de Ramboll, y las cifras más recientes, en la ficha del centro de datos de Meta en Odense (septiembre de 2026).

Crédito de la imagen: Meta.

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