Sucesos
'Caso Mango'

El hijo de Andic frotó la suela del zapato de su padre muerto cuatro veces para simular un resbalón

La policía de montaña demostró en 10 simulacros que la huella no pudo ser accidental

Cayó como por un tobogán con los pies por delante: la autopsia hunde la versión del hijo

Los Mossos de Esquadra de Montaña han concluido que la huella de pisada hallada junto al cuerpo de Isak Andic, fundador de Mango, presentaba un patrón imposible de generar de forma fortuita.

Según el auto de prisión provisional dictado este martes por la magistrada Raquel Nieto, del Juzgado de Instrucción número 5 de Martorell, los agentes realizaron diez simulacros en el punto exacto de la caída y determinaron que para reproducir esa marca era necesario frotar la suela del calzado del fallecido «como mínimo por 4 veces en los dos sentidos (delante-detrás)», una acción que «se tiene que realizar de forma deliberada, ejerciendo presión en el suelo». El hijo del empresario, Jonathan Andic, ha salido del juzgado en libertad tras abonar una fianza de un millón de euros.

Isak Andic murió el 14 de diciembre de 2024 en una ruta de montaña próxima a las cuevas de Salnitre, en Collbató (Bajo Llobregat), durante una excursión que había propuesto su propio hijo. Los Mossos de Esquadra redactaron el atestado inicial y el juzgado acordó el sobreseimiento provisional apenas seis días después, el 20 de diciembre, al considerar la muerte como un accidente.

Sin embargo, la Unidad de Investigación de Mossos presentó un nuevo oficio en enero de 2025 y el 30 de ese mes el juzgado decretó la reapertura de las diligencias de 2024, acordando además pieza secreta de prueba.

Desde entonces, la investigación ha acumulado un cúmulo de indicios que el auto califica de suficientes para imputar a Jonathan Andic un presunto delito de homicidio con penas de entre 10 y 15 años de prisión.

Simulacros en Montserrat

El informe técnico fotográfico elaborado por la Unidad de Intervención de Montaña, realizado el 10 de febrero de 2025, es la pieza más comprometedora para el investigado. Los agentes repitieron la acción en el lugar de los hechos hasta diez veces y llegaron a una conclusión inequívoca: «Realizando un solo frotamiento hacia adelante simulando un resbalón, no se puede generar una pisada como la localizada el día de los hechos».

El mismo informe describe el entorno como un camino sin dificultad técnica que «no presenta una exposición de caída, excepto el punto concreto donde se producen los hechos». La visibilidad ese día era buena y, si la distancia entre padre e hijo era de tres o cuatro metros, Jonathan Andic «pudo ver sin género de dudas la caída».

El informe forense refuerza esta línea. La autopsia determinó que Isak Andic cayó «como si se hubiera lanzado por un tobogán, con los pies por delante», con todas las lesiones concentradas en el lado derecho y en forma ascendente.

Crucialmente, «no presenta lesiones en las palmas de las manos», lo que descarta que intentara frenar una caída accidental.

Móvil y herencia

El auto señala un posible móvil económico de carácter luctuoso. A mediados de 2024, Jonathan Andic tuvo conocimiento de que su padre tenía intención de modificar el testamento para crear una fundación benéfica.

Según el análisis de conversaciones de WhatsApp, fue «en ese momento que se produce un cambio notable» en el comportamiento del hijo, que buscó entonces la reconciliación con su progenitor. La fundación «no ha llegado a constituirse».

El deterioro de la relación entre padre e hijo tenía raíces en 2015, cuando Jonathan Andic fue apartado de la dirección de la empresa familiar y su padre retomó las riendas del negocio. El auto recoge queJonathan Andic llegó a «verbalizar en sus escritos sentir odio, rencor, ideas de muerte, y culpabilizar de su situación a su padre», y que llegó a plantear como salida «que la figura del padre deje de existir de pensamiento o en vida».

Contradicciones

Las contradicciones en las declaraciones de Jonathan Andichan sido determinantes. En su primera versión, del 14 de diciembre de 2024, afirmó que «vio un cuerpo rodando entre los matorrales».

En la segunda declaración, del 31 de diciembre, modificó detalles sobre el uso del móvil de su padre, extremo que el volcado del dispositivo desmiente: el teléfono estaba guardado en el bolsillo delantero del pantalón del fallecido en el momento de la caída y no había sido utilizado en el lugar de los hechos.

El auto acredita también que el vehículo Mercedes G63 del investigado fue localizado en las inmediaciones de Collbató los días 7, 8 y 10 de diciembre de 2024, contradiciendo su declaración de que había realizado ese recorrido «unos quince días antes».

Móvil robado

El 24 de marzo de 2025, coincidiendo con la noticia pública de la reapertura del caso, Jonathan Andic viajó a Quito (Ecuador) y regresó al día siguiente alegando que le habían robado allí su antiguo teléfono iPhone 14. Las gestiones policiales para verificar esa sustracción han dado «resultado negativo».

La defensa ha alegado arraigo suficiente en Barcelona, aportando certificado de empadronamiento, contrato de alquiler, certificado de matrimonio y documentación como autónomo. El letrado subrayó que su cliente ha comparecido en todas las citaciones desde diciembre de 2024 sin eludir la justicia en ningún momento.

El padre aceptó la excursión como gesto de reconciliación. Según la investigación, esa confianza fue el último paso de un plan minuciosamente preparado durante semanas.