Una revisión científica masiva pone a prueba las terapias alternativas para el autismo
La ciencia no respalda el uso de probióticos, acupuntura o musicoterapia en el autismo
El trastorno del espectro autista (autismo), es un trastorno del neurodesarrollo que se caracteriza por deficiencias en la comunicación y la interacción social, así como por comportamientos o intereses restringidos, estereotipados y repetitivos, frecuentemente asociados con diferencias sensoriales, todo lo cual interfiere con la calidad de vida, como documenta la Asociación Americana de Psiquiatría.
Se sabe, como se constata en un trabajo de Autism que aunque no está diseñada específicamente para el autismo, muchas personas autistas utilizan la medicina complementaria, alternativa e integrativa (CAIM, de sus siglas en inglés). De hecho en este mismo estudio se documenta que la prevalencia media del uso de cualquier CAIM entre personas autistas es del 54%, y algunos estudios han encontrado una prevalencia a lo largo de la vida de hasta el 92%. Como se refiere en un ensayo de BMC Complementary Medicine Therapy. Este alto nivel de uso se explica por una percepción pública generalmente positiva de la seguridad y eficacia de estos tratamientos.
Ahora, el análisis cuantitativo más amplio de la investigación sobre tratamientos complementarios y alternativos para el autismo no ha encontrado evidencia sólida de la eficacia de estos enfoques. La revisión también reveló que a menudo se pasaba por alto la seguridad, y muchos tratamientos nunca se evaluaban adecuadamente para detectar posibles riesgos.
El estudio, dirigido por investigadores de la Universidad París Nanterre, la Universidad París Cité y la Universidad de Southampton (Reino Unido), se ha publicado en ‘Nature Human Behavior’. Examinó 248 metaanálisis basados en los resultados de 200 ensayos clínicos que, en conjunto, contaron con más de 10.000 participantes.
Tratamientos examinados
En total, evaluaron 19 tipos diferentes de intervenciones, entre ellas, terapias asistidas por animales, acupuntura, fitoterapia, musicoterapia, probióticos y suplementos de vitamina D.
Junto con el análisis, el equipo de investigación desarrolló una plataforma-en línea diseñada para ayudar al público a explorar la evidencia científica detrás de diferentes CAIM más fácilmente.
«Muchos padres de niños autistas, así como de adultos autistas, recurren a medicinas complementarias y alternativas con la esperanza de que puedan ayudar sin efectos secundarios indeseados», ha afirmado el profesor Richard Delorme, jefe de la Unidad de Psiquiatría Infantil y Adolescente del Hospital Robert Debré de París, y coautor del estudio en un comunicado.
Y ha insistido: «Sin embargo, es necesario considerar cuidadosamente la evidencia obtenida de ensayos aleatorios rigurosos antes de concluir que se deben probar».
El análisis
Para evaluar el alcance total de la investigación existente, el equipo llevó a cabo una revisión general, un método que combina los hallazgos de múltiples metanálisis para brindar una evaluación general del panorama general.
El Dr. Corentin Gosling, profesor asociado de la Universidad París Nanterre y también coautor del ensayo, ha explicado: «En lugar de analizar ensayos individuales, revisamos todos los metaanálisis disponibles, que son una compilación de numerosos estudios. Esto nos permitió evaluar la evidencia completa de diferentes tratamientos».
Es importante destacar que también «desarrollamos una plataforma en línea gratuita y fácil de usar, mencionada anteriormente, que seguiremos probando. Esperamos que esta herramienta ayude a las personas con autismo y a los profesionales a elegir juntos el mejor tratamiento», ha documentado.
Aunque un pequeño número de terapias mostró indicios de un posible beneficio, la mayoría contaba con evidencia débil o de baja calidad, lo que hacía que los efectos reportados fueran poco fiables. Los investigadores también plantearon inquietudes sobre la seguridad, señalando que menos de la mitad de los tratamientos habían sido evaluados en cuanto a aceptabilidad, tolerabilidad o efectos adversos.
El profesor Samuele Cortese, profesor de investigación del NIHR en la Universidad de Southampton y coautor principal, ha enfatizado la importancia de mirar más allá de los estudios individuales. «El nuestro demuestra que, cuando las personas quieren saber si un tratamiento es efectivo, no deben consultar solo un estudio. Es fundamental considerar toda la evidencia disponible y su validez. Sacar conclusiones de un solo estudio de baja calidad puede ser engañoso».
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