OkSalud
oftalmología

Las zonas de España más peligrosas para ver el eclipse solar total: riesgo extremo para la retina

La situación del eclipse varía incluso en municipios próximos; así, para conocer si un lugar está dentro de la franja de totalidad, consultar el Instituto Geográfico Nacional

El eclipse solar del 12 de agosto será uno de esos acontecimientos que millones de personas querrán contemplar, pero también uno de esos fenómenos en los que un pequeño error puede tener consecuencias graves para la visión. España se encuentra en una situación especialmente singular: el eclipse será total en buena parte de la mitad norte peninsular y en Baleares, mientras que en amplias zonas del centro y del sur se verá únicamente como parcial. La diferencia no es un detalle astronómico: desde el punto de vista de la seguridad ocular, es fundamental.

El Instituto Geográfico Nacional sitúa la franja de totalidad atravesando la península de oeste a este, desde Galicia hasta las Baleares, pasando por numerosas capitales como A Coruña, Oviedo, León, Bilbao, Zaragoza y Valencia. Fuera de esa franja, el sol quedará parcialmente oculto por la Luna, pero seguirá existiendo una parte de su superficie brillante directamente visible. Y mientras quede un sólo fragmento del disco solar expuesto, no es seguro mirar directamente sin protección específica.

Si es parcial, las gafas no se quitan

Aquí está la advertencia que debería quedar grabada antes de salir a observar el eclipse: durante un eclipse parcial no hay ningún momento en el que sea seguro mirar directamente sin protección ocular adecuada. Las gafas especiales para eclipses deben utilizarse durante toda la observación directa, aunque el cielo se oscurezca mucho o aunque aparentemente quede muy poco sol visible. La NASA recuerda expresamente que, incluso cuando el 99% del disco solar está oculto, el pequeño fragmento restante continúa siendo suficientemente intenso como para provocar lesiones en la retina.

La situación cambia únicamente en la franja donde el eclipse es realmente total. Allí, durante el breve intervalo de totalidad, la luna bloquea completamente su cara brillante y es posible observar directamente la corona solar sin las gafas. Pero esta excepción dura muy poco y sólo se produce dentro de la estrecha franja de totalidad. En cuanto reaparece cualquier parte del disco solar, aunque sea una diminuta ‘uña’ de luz, hay que volver a ponerse inmediatamente las gafas.

Por eso, para quien observe el fenómeno desde una zona donde el eclipse sea parcial —por ejemplo, amplias áreas del centro y sur peninsular— no existe ese momento de descanso en el que pueda quitarse las gafas para mirar este fenómeno. La recomendación es sencilla: si el eclipse es parcial desde el lugar donde se encuentra, protección solar ocular durante toda la observación directa.

Madrid y otras zonas: será espectacular, pero no total

El eclipse solar atravesará España de oeste a este y podrá verse en su fase de totalidad en numerosas localidades de Galicia, Asturias, Castilla y León, Cantabria, País Vasco, Navarra, La Rioja, Castilla-La Mancha, Aragón, Comunidad Valenciana, Cataluña y Baleares. Entre las capitales que se encuentran en la franja de totalidad figuran A Coruña, Oviedo, León, Palencia, Burgos, Santander, Bilbao, Vitoria, Logroño, Pamplona, Soria, Guadalajara, Zaragoza, Teruel, Valencia, Tarragona y Palma de Mallorca. En cambio, ciudades como Madrid, Barcelona, Sevilla o Málaga quedarán fuera de la franja de totalidad y observarán un eclipse parcial, por lo que en ellas no habrá ningún momento en el que sea seguro mirar directamente al sol sin protección ocular adecuada.

Una de las confusiones que puede producirse entre el público es pensar que un eclipse que oscurece casi por completo permite mirar directamente durante unos segundos. No es así. Un 99% de ocultación no equivale a un eclipse total. Desde un punto situado fuera de la franja de totalidad seguirá existiendo luz solar directa procedente de la parte del disco que la Luna no ha cubierto.

El IGN señala que el eclipse será total en gran parte de la mitad norte peninsular y en Baleares, mientras que en la mitad sur se observará como parcial. Madrid, por ejemplo, se encuentra en una situación en la que el fenómeno puede alcanzar una ocultación muy elevada, pero lo decisivo para la seguridad no es que el cielo se oscurezca mucho: lo decisivo es si el observador se encuentra o no dentro de la franja de totalidad.

Peligro para la retina, no avisa

¿Por qué es tan importante esta insistencia? Porque mirar directamente puede producir una lesión conocida como retinopatía solar, un daño de las células sensibles a la luz situadas en la retina, especialmente en la zona central responsable de la visión fina.

El National Eye Institute, dependiente de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, advierte de que mirar directamente al sol puede provocar daños graves en la retina e incluso pérdida permanente de visión. Entre los síntomas de una retinopatía solar se encuentran visión borrosa, manchas oscuras o puntos ciegos en el centro del campo visual, alteraciones en la percepción de los colores y sensibilidad a la luz.

Y existe un aspecto especialmente traicionero: la retina no avisa necesariamente con dolor cuando se está produciendo la lesión. Una persona puede mirar el evento, no sentir nada inmediatamente y descubrir horas después que tiene una zona borrosa, una mancha central o que las líneas rectas aparecen deformadas. La Cleveland Clinic señala que los síntomas pueden tardar horas o incluso días en aparecer.

Esto explica por qué frases como «sólo lo he mirado un segundo» o «no me ha dolido» no sirven como garantía de seguridad. La ausencia de dolor no significa que no haya existido daño.

Menores bajo vigilancia de los padres

Con los niños y adolescentes hay que extremar todavía más las precauciones. Durante un eclipse, la curiosidad aumenta y, además, es fácil que un menor se quite las gafas, mire directamente al sol durante unos instantes, juegue con ellas o intente observarlo a través de un teléfono, unos prismáticos o una cámara.

La recomendación de NASA es explícita: los niños deben estar supervisados mientras utilizan los visores solares.

Por eso, durante el eclipse no debería bastar con entregar unas gafas a los menores y dar por hecho que las utilizarán correctamente. Los padres deben comprobar que las llevan puestas antes de mirar el eclipse, vigilar que no se las quiten y explicarles que no pueden hacer bromas, competir por quién mira más tiempo ni levantar las gafas para echar un vistazo «sólo un momento».

En el caso de niños pequeños que no sean capaces de seguir las instrucciones de manera fiable, una alternativa segura es utilizar métodos de observación indirecta, como un proyector estenopeico, que permite contemplar la imagen sin mirar directamente hacia él.

Conducta peligrosa de jóvenes

El riesgo no se limita a los niños. Los adolescentes y adultos jóvenes pueden caer en otra conducta peligrosa: convertir el eclipse en un juego, intentar hacer fotografías sin protección, mirar rápidamente por curiosidad o quitarse las gafas para comprobar «qué se ve».

Especialmente peligrosa es la utilización de cámaras, prismáticos o telescopios. Las gafas de eclipse no deben colocarse simplemente delante de los ojos cuando se mira a través de uno de estos instrumentos: la concentración de la luz puede provocar lesiones oculares graves. Estos dispositivos necesitan filtros solares específicamente diseñados para ellos y colocados en la parte frontal de la óptica.

No sirven las gafas de sol

Otra falsa sensación de seguridad procede de las gafas de sol. Por muy oscuras que sean, no sustituyen a unas gafas específicas para observar eclipses. La NASA insiste en que las gafas solares convencionales no proporcionan la protección necesaria para mirar directamente al eclipse.

Los filtros destinados a la observación solar deben cumplir la norma internacional ISO 12312-2. Además, las gafas deben revisarse antes de utilizarlas y desecharse si están rayadas, rotas o deterioradas. El National Eye Institute también recomienda comprobar que el producto cumple esta norma y que procede de un fabricante identificable.