Investigadores españoles logran a través de la nanomedicina una quimioterapia más eficaz y con menos toxicidad
Aunque la quimioterapia puede ser eficaz para eliminar células cancerosas, su uso conlleva importantes riesgos para la salud
Un equipo del Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau) de Barcelona ha desarrollado una innovadora estrategia en nanomedicina que permite potenciar el efecto antitumoral de la quimioterapia utilizando dosis mucho menores de fármaco. Publicada en la revista Materials Today Bio, esta técnica aborda uno de los principales retos de la oncología: mantener la eficacia del tratamiento mientras se reduce significativamente su toxicidad.
Según Ugutz Unzueta, investigador del IR Sant Pau, durante años se pensó que aumentar la cantidad de quimioterapia era la clave para mejorar los resultados, pero el estudio demuestra que lo verdaderamente determinante es cómo y dónde se une el fármaco al nanotransportador.
Aunque la quimioterapia puede ser eficaz para eliminar células cancerosas, su uso conlleva importantes riesgos para la salud. A corto plazo, los pacientes pueden experimentar fatiga intensa, pérdida de cabello, náuseas y debilitamiento del sistema inmunológico, lo que aumenta la susceptibilidad a infecciones. A largo plazo, el tratamiento puede provocar daños en órganos como el corazón, los riñones o los nervios, así como problemas metabólicos o incluso segundas neoplasias. Este balance entre curar el cáncer y minimizar el daño colateral es precisamente el desafío que la nueva estrategia de nanomedicina busca superar.
Terapias dirigidas
El equipo ha diseñado nanomedicinas proteicas capaces de autoensamblarse en nanopartículas multivalentes y dirigirse «de forma altamente selectiva» a células tumorales que sobreexpresan el receptor CXCR4, implicado en la progresión y diseminación de numerosos tumores sólidos y hematológicos, y asociado a peor pronóstico clínico.
La plataforma usada en el estudio se basa en un nanovehículo proteico que, gracias a tener múltiples copias de un péptido direccionador a CXCR4, favorece una captación preferente por parte de las células tumorales, minimizando así la acumulación del tratamiento en tejidos sanos.
Posiciones estratégicas
El trabajo ha evaluado estrategias de conjugación sitio-específica, es decir, que permiten fijar una única molécula de fármaco en posiciones estratégicamente seleccionadas de la estructura proteica.
Los resultados demuestran que controlar tanto el número de moléculas de fármaco como su localización exacta tiene un «impacto positivo» en la capacidad del nanoconjugado para acumularse en el tumor y, en última instancia, en su eficacia antitumoral.
«Hemos comprobado que colocar el fármaco en una región estructuralmente neutra permite mejorar su rendimiento terapéutico», ha apuntado Unzueta.
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