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Una experta da las claves sobre cómo debe el tentempié saludable para el cole

Hay que evitar que en el recreo los ultraprocesados sean la opción habitual

Una fruta, un yogur natural, un pequeño bocadillo, leche o kéfir pueden ser alternativas sencillas

Preparar un tentempié nutritivo y saludable para los más pequeños que disfruten y que no resulte repetitivo es un auténtico reto para muchos padres. La clave es simplificar, estableciendo varias opciones saludables que al niño le gusten y alternándolas a lo largo de la semana.

Una fruta, un yogur natural, un pequeño bocadillo, leche o kéfir, por ejemplo, pueden ser alternativas sencillas y, sobre todo, «debemos recordar que el almuerzo de recreo es solo una pequeña parte de la alimentación del niño. Lo importante es que, en conjunto, la alimentación diaria sea variada, equilibrada y basada principalmente en alimentos frescos o mínimamente procesados, evitando sobre todo que en el recreo los ultraprocesados sean la opción habitual, y priorizar alimentos frescos o mínimamente procesados», según la doctora Concepción López, especialista en Aparato Digestivo infantil del Hospital Universitario Vithas Las Palmas.

No es necesario que sea una comida muy abundante, pero sí que tenga buena calidad nutricional. Una buena opción sería combinar fruta con algún alimento que aporte proteínas, como un yogur natural, kéfir, leche, huevos cocidos, pavo con una buena composición nutricional o incluso crema de legumbres o un pequeño bocadillo de pan integral con una fuente de proteína.
En el otro lado de la balanza, hay que evitar zumos envasados, batido, galletas, bollerías, cereales azucarados.

La clave está en la etiqueta

«Un aspecto importante es aprender a interpretar el etiquetado. Que un producto indique sin azúcares añadidos no significa necesariamente que sea un alimento saludable. Por ejemplo, un zumo puede no llevar azúcares añadidos y, sin embargo, seguir siendo un producto con una cantidad importante de azúcares libres de la propia fruta y con menos fibra que la fruta entera. Por eso, como norma general, es preferible comer fruta que beberla», destaca la digestiva infantil.

Respecto a la bebida, el agua debe ser siempre la bebida de referencia durante la jornada escolar y también a lo largo del día. No es necesario recurrir a zumos, refrescos o bebidas azucaradas para hidratar a los niños. En algunos recreos se puede optar por llevar alguna bebida de leche o algún lácteo natural sin azúcares añadidos, que pueden formar parte de su alimentación, pero que no deberían desplazar al agua como bebida principal.

Además, la alimentación debe adaptarse no solo a la edad, sino también al desarrollo de las habilidades de cada niño. En los niños más pequeños es importante prestar atención al tamaño, la forma, la textura y la consistencia de los alimentos. Algunos alimentos pueden suponer un riesgo de atragantamiento si se ofrecen enteros como los frutos secos, las uvas o determinadas frutas y verduras duras. Y hay que tener en cuenta una circunstancia particular de recreo, que es que los niños pueden estar jugando, corriendo, hablando y comiendo con cierta distracción. Por eso es importante que los alimentos estén correctamente preparados y que los niños coman sentados y con tranquilidad.

Revisiones periódicas

En cualquier caso, a lo largo de la infancia es recomendable realizar valoraciones del crecimiento del estado nutricional de forma continuada. «En estas revisiones podemos valorar el peso, la talla y la evolución de las curvas de crecimiento, además de conocer los hábitos alimentarios, la actividad física y otros aspectos relevantes de la salud del niño. Este seguimiento permite detectar precozmente alteraciones del crecimiento, problemas nutricionales o determinados hábitos que pueden corregirse antes de que se conviertan en un problema mayor», advierte la doctora López.

Y es que la alimentación es uno de los pilares fundamentales de la salud digestiva. Entre los problemas digestivos más frecuentes en pediatría está el estreñimiento y el dolor abdominal funcional. «Son situaciones muy habituales y que pueden tener un impacto importante en la calidad de vida del niño y de su familia. En estos casos es importante realizar una valoración individualizada y no atribuir automáticamente todos los síntomas a la alimentación», concluye la especialista en Aparato Digestivo infantil del Hospital Universitario Vithas Las Palmas.