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Cómo preparar ya septiembre para la vuelta al cole y los resfriados: ¿de verdad la vitamina C los previene?

Entre el clásico "tómate un zumo que no te resfrías" y lo que realmente dicen los estudios hay una diferencia considerable

Con septiembre a la vuelta de la esquina, vuelven los colegios, las aulas cerradas, el contacto estrecho entre niños y, con ellos, uno de los clásicos del otoño: los resfriados. En muchas familias comienza también el ritual de los zumos de naranja, los suplementos y la vitamina C como supuesto escudo frente a los virus. Pero aquí llega la sorpresa: la vitamina C no evita que la mayoría de las personas se resfríen.

La evidencia científica disponible es bastante clara. Tomar vitamina C de forma habitual no reduce de manera significativa el riesgo de sufrir un resfriado en la población general. Una revisión Cochrane que reunió 29 comparaciones de ensayos y más de 11.000 participantes concluyó que la suplementación regular no disminuía la incidencia de los resfriados en personas sanas.

Entonces, ¿de dónde viene la fama de la vitamina C? Tiene parte de fundamento, pero no exactamente el que solemos pensar. La investigación indica que quienes toman vitamina C regularmente pueden experimentar resfriados algo más cortos y síntomas ligeramente menos intensos. En los estudios analizados, la duración se redujo alrededor de un 8% en adultos y un 14% en niños.

La diferencia es importante: no es lo mismo prevenir el resfriado que acortar ligeramente su duración. Y tampoco parece funcionar igual si esperamos a que aparezcan los primeros estornudos para empezar a tomarla. El NIH señala que iniciar la suplementación después de la aparición de los síntomas no ofrece beneficios consistentes.

La excepción que rompe la regla

Existe, además, un dato llamativo. En personas sometidas a situaciones de estrés físico extremo, como corredores de maratón, esquiadores o trabajadores expuestos a condiciones muy frías, algunos estudios sí encontraron una reducción importante del riesgo de resfriarse con suplementación regular. Pero extrapolar ese resultado a un niño que vuelve al colegio en septiembre sería un error.

Por eso, preparar la vuelta al cole no debería convertirse en una carrera por comprar suplementos. La vitamina C es un nutriente esencial y participa en el funcionamiento normal del sistema inmunitario, pero eso no significa que tomar grandes cantidades vaya a blindarnos frente a los virus respiratorios.

De hecho, más no significa mejor. Las necesidades diarias son relativamente modestas y las dosis excesivas pueden provocar diarrea, náuseas y molestias abdominales. El NIH establece para los adultos un límite superior de 2.000 miligramos diarios procedentes de todas las fuentes.

Entonces, ¿qué hacer antes de volver al colegio?

La estrategia más sensata es mucho menos espectacular: mantener una alimentación variada, con frutas y verduras que aporten vitamina C de forma natural, y evitar convertir los suplementos en una especie de seguro contra los resfriados. La vitamina C es importante, especialmente cuando existe una ingesta insuficiente, pero no sustituye las medidas básicas de prevención ni convierte el sistema inmunitario en una barrera infranqueable.

Y quizá esa sea la verdadera lección para septiembre: no hace falta esperar al primer catarro para empezar a cuidarse, pero tampoco hace falta llenar la despensa de suplementos. La ciencia apunta a una conclusión bastante más sobria que la publicidad: la vitamina C puede ayudar un poco cuando el resfriado llega, pero para la mayoría de nosotros no consigue que no llegue.

La vuelta al cole, por tanto, puede prepararse mejor con información que con promesas milagrosas. Porque entre el clásico «tómate un zumo que no te resfrías» y lo que realmente dicen los estudios hay una diferencia considerable.