Comienza la temporada de alergia: más brusca e intensa por culpa de un invierno cálido
Tras un otoño relativamente seco y un invierno húmedo los niveles de polen comienzan a provocar síntomas en pacientes alérgicos
La alergia al polen, o rinitis alérgica estacional, es una de las alergias más comunes y que más personas sufre, especialmente durante las estaciones de primavera y verano. De hecho, el comienzo de la temporada de alergia está condicionado por las altas temperaturas y las lluvias, dos de los factores que más afectan al nivel de polen en el aire.
Este año, precisamente, tras un otoño relativamente seco y un invierno húmedo y con temperaturas templadas, empieza a haber niveles de polen de gramíneas significativos, lo que está favoreciendo un comienzo brusco y más intenso de la reacción en algunos pacientes alérgicos.
Unos síntomas molestos contra los que los especialistas recomiendan prevención y si es necesario, incluso, tratamientos inmunológicos que reducen la sensibilidad al polen y permiten a los pacientes mejorar su calidad de vida a largo plazo.
Alergias estacionales que cada vez empiezan antes
Cada año confluyen varios factores para pronosticar cómo va a ser la primavera para las personas alérgicas, como la temperatura en invierno. En este sentido, explica el Dr. Ignacio García Núñez, jefe del servicio de Alergología de los hospitales Quirónsalud Córdoba y Campo de Gibraltar, «la sucesiva subida de temperatura año tras año, hace que cada vez los síntomas de los alérgicos empiecen antes y de una manera más súbita que años anteriores».
Las lluvias constantes son otro factor a tener en cuenta, ya que provocan que crezca más la vegetación, aumentando los niveles de polen en el aire. «Pese a lo que se cree, y a pesar de que las lluvias y la humedad limpian el ambiente de contaminación y polen, también pueden influir en una mayor floración del polen de olivo y gramíneas en abril y mayo», añade el especialista.
Algo que está ocurriendo precisamente este año, confirma la Dra. Estefanía Quílez, alergóloga de Policlínica Gipuzkoa, que asegura que «la polinización ha comenzado entre una y dos semanas antes de lo habitual debido a las condiciones climatológicas favorables, adelantando la presencia de polen del pino y del fresno casi dos semanas, y provocando que los síntomas alérgicos sean además más intensos y se prolonguen en el tiempo».
¿Es alergia, o estoy resfriado?
Los síntomas más comunes de la alergia al polen son la conjuntivitis alérgica, con picor, lagrimeo y enrojecimiento de los ojos; y la rinitis, caracterizada por picor nasal, estornudos frecuentes y mucosidad acuosa, e incluso el asma alérgica, con dificultad para respirar, opresión torácica y tos seca. Síntomas que, sin embargo, se suelen confundir con los de un resfriado común.
Contra ello, la Dra. Quílez recuerda que «mientras la rinitis viral progresa de forma gradual y dura varios días, la rinitis alérgica aparece y desaparece rápidamente. Además, la mucosidad alérgica suele ser más clara y se acompaña de picor y estornudos, mientras que en los resfriados es más espesa y la obstrucción nasal es más evidente».
Prevenir y tratar la alergia
Además de un diagnóstico adecuado y un tratamiento personalizado con colirios para la conjuntivitis, antihistamínicos o sprays nasales para la rinitis, e inhaladores para el asma, el Dr. García Núñez asegura que «una buena prevención, con tratamiento médico, inmunoterapia y mascarilla puede ser la mejor herramienta para pasar una buena primavera sin tener que ir a urgencias o sufrir molestias excesivas los días de polinización elevada».
Algo que secunda la Dra. Quílez que recomienda, además, «usar gafas de sol al salir a la calle, evitar espacios con abundante vegetación como bosques y montes, priorizando zonas urbanas o costeras, mantener las ventanillas cerradas al viajar en coche e iniciar el tratamiento farmacológico antes de que comiencen los síntomas», para minimizar la exposición al polen y reducir los síntomas.
Antihistamínicos e inmunoterapia
Para controlar los síntomas de la alergia estacional, una de las opciones más utilizadas son los antihistamínicos que, sin embargo, suelen producir somnolencia. En los últimos años, explica la Dra. Quílez, han surgido nuevos tratamientos como la inmunoterapia, «aconsejada para quienes sufren alergias severas todos los años, ya que permite modificar el curso de la enfermedad, reduciendo la sensibilidad al polen y permitiendo a los pacientes mejorar su calidad de vida a largo plazo».
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