Los audífonos previenen en más de un 20% la demencia en personas con epilepsia
La pérdida auditiva es uno de los factores de riesgo de demencia que pueden modificarse
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Acaba de empezar en Ginebra (Suiza) el congreso que celebra todos los años la Academia Europea de Neurología (EAN, por sus siglas en inglés), y arranca, entre otros, con un estudio que indica que cuidar la salud auditiva de los pacientes con epilepsia es una forma de mantener a raya su riesgo de desarrollar demencia en el futuro.
En general, está bastante extendida la idea de que la pérdida auditiva es uno de los factores de riesgo de demencia que pueden modificarse. Sin embargo, aún sigue sin estar del todo claro que usar audífonos reduzca el riesgo de desarrollar la enfermedad. Para contribuir a ese debate, se han presentado nuevos datos de un análisis que busca dar respuesta a si los beneficios son mayores para las personas con enfermedades neurológicas, metabólicas o cardiovasculares, todas ellas más vulnerables que la población general en lo referente al deterioro cognitivo propio de la demencia. Es lo que han probado numerosos trabajos sobre la cuestión, entre los más recientes, uno firmado por expertos de la Universidad de Oxford (Reino Unido).
Investigadores del Hospital Universitario de Zurich (Suiza) y la Universidad de Liverpool (Reino Unido) han indagado en la cuestión analizando las historias clínicas de más de 250 millones de personas registradas en la red TriNeX.
Compararon los datos de adultos que estaban experimentando pérdida auditiva y usaban audífonos con los de personas de características similares que no lo hacían. En sus observaciones tuvieron en cuenta la población que sufre pérdida auditiva en general, y también pacientes con epilepsia, personas que habían pasado por un ictus (infarto cerebral), diabetes tipo 2, enfermedad renal crónica, insuficiencia cardiaca, migraña y osteoartritis.
En la población general (con pérdida auditiva), no se encontró ninguna relación entre los audífonos y el riesgo de demencia, pero tampoco entre quienes habían padecido un ictus, vivían con migraña, diabetes tipo 2, enfermedad renal crónica, insuficiencia cardiaca ni osteoartritis.
No obstante, entre quienes tenían epilepsia y pérdida de audición, usar audífonos se asoció con un riesgo menor de demencia en una proporción del 23%. En términos absolutos, esto equivale a un caso menos de demencia por cada 37 personas que recurren a los audífonos para comunicarse mejor.
El grupo más beneficiado
Carolina Ferreira-Atuesta, investigadora principal, ha comentado los resultados haciendo hincapié en la «sorpresa» que ha supuesto que fueran las personas con epilepsia el grupo de pacientes más beneficiado de esta medida. «La consistencia en todos los tipos de análisis llevados a cabo sobre la población nos da confianza en la solidez de estos resultados y su significado para la práctica clínica», ha declarado.
Los científicos creen que este fenómeno puede explicarse por las diferencias en la reserva cognitiva, que es la capacidad del cerebro para seguir funcionando de forma eficaz a pesar de los cambios que se producen por efecto de la edad o a consecuencia de algunas enfermedades.
Según explica la experta: «La mayoría de las personas que pierden el oído tienen suficiente reserva cognitiva para hacerse cargo del esfuerzo adicional que provoca la pérdida de audición, así que corregir esa pérdida no parece tener un efecto muy acusado en el riesgo de demencia. La epilepsia es diferente porque la reserva cognitiva suele estar reducida, lo que significa que aliviar la carga de estrés sobre el cerebro sí tiene un impacto grande».
Una enfermedad que empeora la audición
Además —prosigue—, hay muchas razones biológicas que explicarían este efecto en la epilepsia; esta enfermedad se asocia con un declive cognitivo acelerado, la epilepsia del lóbulo temporal afecta a áreas del cerebro implicadas en la audición, y algunos medicamentos contra las crisis epilépticas pueden hacer que empeore la audición.
Este estudio tiene importantes implicaciones para la práctica clínica, dicen los autores. Ya que los pacientes con epilepsia tienen contacto habitual con los servicios sanitarios, deberían incorporarse revisiones de su salud auditiva en las pruebas rutinarias para ellos.
Ferreira-Atuesta ha añadido: «La pérdida auditiva es uno de los pocos factores de riesgo de demencia sobre los que podemos actuar. Es fácil de detectar, fácil usar dispositivos de apoyo y el riesgo de emplearlos es bajo. Esto es una llamada de atención sobre la necesidad de hacer pruebas de cribado. Tenemos una población vulnerable con un problema que es sencillo detectar y corregir».
También ha matizado que los hallazgos no son definitivos y que será necesario seguir estudiando esta cuestión en el futuro.