Recetas de cocina
Recetas

Tiene sabor a castaña y la textura tierna de la patata: es la verdura olvidada más rica del otoño

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

El otoño es una de las mejores épocas del año para disfrutar de las verduras y hortalizas de temporada. Con la llegada de los días más frescos, vuelven los platos de cuchara y las recetas elaboradas con ingredientes que destacan por su sabor y sus propiedades nutricionales. Entre los productos más habituales encontramos las setas, los boniatos, las alcachofas, pero hay otros que siguen siendo grandes desconocidos para muchos consumidores y merecen un lugar destacado en la cesta de la compra.

Uno de ellos es la calabaza Potimarron, también llamada Hokkaido, cuyo origen se encuentra en América Central, aunque hoy en día se cultiva en numerosos países. Es especialmente apreciada en Francia, donde su nombre procede de la unión de las palabras «potiron» y marron, que hacen referencia a su característico sabor a castaña combinado con el de la calabaza.

Calabaza Potimarron, la verdura estrella del otoño

Se caracteriza por su pequeño tamaño, su forma ligeramente parecida a una bombilla y su piel fina, de un tono rojizo más intenso que el de otras variedades de calabaza. En su interior presenta una pulpa firme de color amarillo anaranjado. Su sabor recuerda al de las castañas y resulta especialmente intenso cuando se cocina asada al horno.

Desde el punto de vista nutricional, destaca por su contenido en carotenoides, compuestos con propiedades antioxidantes. También aporta vitaminas A, B, C, D y E, además de minerales como calcio, magnesio, fósforo, hierro y potasio, entre otros nutrientes. Por su elevado porcentaje de agua y su bajo contenido calórico, es una buena opción para incluir en dietas de control de peso. Asimismo, contiene fibra, que favorece el tránsito intestinal y ayuda a combatir el estreñimiento.

Usos en la cocina

Cuando se cocina, esta variedad de calabaza aporta color, sabor y una textura muy agradable a numerosas recetas. Se puede utilizar para preparar sopas, risottos, guisos y currys, además de servir como ingrediente principal en gratinados y purés. Combina especialmente bien con cebolla, pomelo, hierbas frescas, judías, hinojo, sirope de arce, queso de cabra, parmesano, aceite de oliva, huevos, patatas y diferentes frutos secos.

Su ligero dulzor también permite utilizarla para elaborar tartas, bizcochos, magdalenas e incluso sorbetes. Por último, hay un truco para aprovecharla al máximo y evitar desperdiciar alimentos: sus semillas también se pueden consumir. Al igual que las de otras variedades de calabaza, basta con hornearlas durante 20 minutos con un poco de aceite de oliva y especias, como cúrcuma o curry. El resultado es un aperitivo crujiente que también sirve para añadir un toque especial a sopas y ensaladas.

Receta de pasta otoñal

@enjoybyana PASTA OTOÑAL 🍂🎃🥓 con calabaza, guanciale y burrata 🤌🏽 Solo tienes que 👇🏽 1️⃣ Trocear la calabaza y añadirle tomates cherry, aceite, sal, pimienta molida, orégano, ajo en polvo o las especias que prefieras (el romero o el tomillo también le van genial). 2️⃣ Cocinar en la air fryer a 220º durante unos 20/25min, hasta que la calabaza quede bien blandita. 3️⃣ Abrir la burrata y retirar un poquito del interior para la presentación del plato. 4️⃣ Trocear el guanciale y cocinar a fuego lento hasta que se quede doradito y crujiente. Reservar el aceite que ha soltado. 5️⃣ Cocer la pasta mientras tanto. 6️⃣ Añadir el resto de la burrata, junto a la calabaza, los tomates, agua de la cocción y el aceite del guanciale. Triturar todo hasta conseguir una crema (si la quieres más líquida añade más agua de la cocción). 7️⃣ Añadimos los rigatoni a la salsa y mezclamos hasta que quede bien integrado. 8️⃣ Emplatamos añadiendo trocitos del interior de la burrata y el guanciale. ENJOY! ♥️ #recetas #otoño #pasta #calabaza #facil ♬ sonido original – enjoybyana

Para empezar, troceamos la calabaza y la colocamos en un recipiente junto con los tomates cherry. Añadimos un chorrito de aceite de oliva, sal, pimienta molida, orégano, ajo en polvo y las especias que más nos gusten, como romero o tomillo. Cocinamos en la freidora de aire a 220 ºC durante unos 20-25 minutos, hasta que la calabaza esté bien tierna. Mientras tanto, abrimos la burrata y retiramos un poco de su interior para reservarlo para la presentación. A continuación, cortamos el guanciale en trocitos y lo cocinamos a fuego lento hasta que quede dorado y crujiente. Reservamos tanto el guanciale como la grasa que haya soltado y ponemos a cocer la pasta.

Cuando la calabaza y los tomates estén listos, los incorporamos a una batidora junto con el resto de la burrata, un poco de agua de cocción de la pasta y el aceite del guanciale. Trituramos todos los ingredientes hasta obtener una salsa cremosa y homogénea. Si queda demasiado espesa, podemos añadir un poco más de agua de cocción hasta conseguir la textura deseada. Después, incorporamos los rigatoni y mezclamos bien para que queden completamente impregnados de la salsa. Por último, servimos la pasta y decoramos con los trocitos de burrata que habíamos reservado y el guanciale crujiente.