Recetas de cocina
Recetas de pollo

Cómo cocinar patas de pollo de forma fácil y rápida

Descubre cómo cocinar patas de pollo paso a paso, con tiempos y trucos para que queden tiernas, sabrosas y perfectas para cualquier receta.

Pollo guisado tradicional

Pollo frito crujiente

Pollo con miel fácil

  • Francisco María
  • Colaboro en diferentes medios y diarios digitales, blogs temáticos, desarrollo de páginas Web, redacción de guías y manuales didácticos, textos promocionales, campañas publicitarias y de marketing, artículos de opinión, relatos y guiones, y proyectos empresariales de todo tipo que requieran de textos con un contenido de calidad, bien documentado y revisado, así como a la curación y depuración de textos. Estoy en permanente crecimiento personal y profesional, y abierto a nuevas colaboraciones.

Las patas de pollo son ese comodín que siempre funciona. Saca las patas de pollo de la nevera unos minutos antes de cocinarlas. Cocinarlas demasiado frías hace que se hagan de forma desigual. Sécalas con papel de cocina para quitar el exceso de humedad; así conseguirás que se doren mejor.

Puedes dejar la piel si te gusta ese acabado crujiente irresistible. Haz un par de cortes por encima en la carne para que el aliño vaya entrando mejor. Luego añade sal, pimienta y cosas de tu despensa como pimentón, ajo en polvo, orégano. Da si te gusta un toque de limón. No hace falta complicarse.

Déjalas reposar al menos 10 minutos con el aderezo. Si tienes tiempo, una hora en la nevera las deja aún más sabrosas.

Al horno: fácil, limpio y sin estrés

El horno es el método más cómodo. Precalienta a 200 ºC. Ve poniendo las patas en una bandeja con un chorrito de aceite de oliva sobre una cama de patatas loncheadas.

Hornéalas unos 35-40 minutos, dándoles la vuelta a mitad de cocción. Verás cómo la piel se va dorando y empieza a oler a comida casera de verdad. El resultado recuerda mucho a estas deliciosas patas de pollo al horno, crujientes por fuera y tiernas por dentro.

Si prefieres piezas más grandes y contundentes, puedes tomar ideas de los cuartos traseros de pollo al horno, perfectos para cuando hay invitados o simplemente más hambre de lo normal.

En sartén: rapidez total

¿Vas con prisa? La sartén te salva. Calienta un poco de aceite en una sartén amplia y marca las patas a fuego medio-alto para que se doren bien por todos los lados. Ese sellado inicial ayuda a mantener la jugosidad.

Después baja el fuego, tapa y deja que se hagan unos 20-25 minutos. Gíralas de vez en cuando. Si ves que se quedan secas, añade un pequeño chorrito de agua o caldo y deja que terminen de cocinarse tranquilamente.

Es una opción ideal para una cena rápida sin renunciar al sabor.

Con un toque diferente: caramelizadas

Si te apetece salir de lo clásico, prueba algo más atrevido. Puedes preparar unas irresistibles muslos de pollo caramelizados añadiendo miel, salsa de soja y unas gotas de limón en los últimos minutos.

La salsa se reduce, se vuelve brillante y cubre la carne con un sabor entre dulce y salado que engancha. No necesitas más para convertir un plato sencillo en algo especial.

Trucos finales que ayudan mucho

No pinches el pollo todo el tiempo mientras se cocina, porque perderá jugos. Comprueba que esté bien hecho asegurándote de que el jugo salga claro al cortarlo. Y, muy importante, deja reposar las patas unos cinco minutos antes de servir. Ese descanso hace que la carne quede más jugosa.

Puedes acompañarlas con arroz, ensalada, puré de patata o simplemente con pan para aprovechar la salsa. Son versátiles y siempre cumplen.

Información suplementaria

Tiempo de preparación: 10-15 minutos
Tiempo de cocción: 30-40 minutos (horno) / 20-25 minutos (sartén)
Porciones: 4 personas

Información nutricional aproximada por ración:

  • Calorías totales: 320-350 kcal

  • Proteínas: 28 g

  • Grasas: 22 g

  • Hidratos de carbono: 2 g

Tipo de cocina: Tradicional / Mediterránea
Tipo de comida: Plato principal

Con un buen aliño, el tiempo justo y un poco de atención, puedes preparar un plato casero que siempre apetece y que, además, no falla nunca en la mesa.