Rajoy debe reaccionar
El toque de atención de Francisco Fernández Marugán al Gobierno es muy pertinente. El Defensor del Pueblo denuncia de manera congruente la imposición ideológica que los independentistas están efectuando en Cataluña. Ante eso, Fernández Marugán pide más implicación por parte del Ejecutivo. Algo que, a tenor de la reiteración de los golpistas en el ponzoñoso adoctrinamiento, tanto el presidente Mariano Rajoy como su equipo deberían considerar muy en serio. Cataluña no puede estar abandonada a su suerte mientras unos pirómanos de la política intoxican, mienten y manipulan a través de las instituciones de la comunidad autónoma y a pesar de la aplicación del artículo 155. No es de extrañar que este economista y observador social muestre una gran “preocupación respecto de la objetividad y neutralidad de las autoridades públicas en Cataluña”.
El problema en la región no es nuevo. El independentismo ha hecho del lavado de cerebros la dinámica civil habitual durante las últimas décadas. No obstante, y tras el referéndum ilegal del 1 de octubre, ciertos vicios han aflorado ante la mirada del gran público hasta provocar un grandísimo estupor en toda España. En la larga nómina de agravios, la manipulación de menores es sin duda lo más lacerante. Así lo expresa también Francisco Fernández Marugán, preocupado especialmente por el hecho de que se haga “en el ámbito educativo”. Algo que hemos condenado repetidas veces en OKDIARIO. En la falta total de escrúpulos por parte de los sediciosos, el nivel más alto de perfidia se alcanza cuando los niños son utilizados como meros reclamos electoralistas y propagandísticos.
En este periódico hemos denunciado en numerosas ocasiones que los niños han sido utilizados para vender lazos amarillos a favor de los golpistas, cantar consignas en los colegios e incluso como escudos humanos en manifestaciones o cortes de carreteras. Una realidad perversa en la que debe intervenir el Gobierno extremando las inspecciones y vigilancias, pero no sólo ellos, también la Fiscalía de Menores. Por desgracia, y a pesar de ser el sector más débil, los menores de edad no son los únicos adoctrinados. Dicha práctica tiene como objetivo a todos los catalanes. TV3, pagada con el dinero de los contribuyentes, sirve de altavoz y pantalla para promocionar las veleidades golpistas. Cuando no queman un ejemplar de la Constitución en directo, aparece una presentadora con una camiseta con la cara de un huido de la justicia como Carles Puigdemont. Ejemplo de lo que nunca se debería hacer con un organismo público. Algo que el Gobierno tiene que controlar, inspeccionar y sancionar en el caso de que, como hasta ahora, transgredan y violen los derechos fundamentales de los ciudadanos.
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