Opinión

Negreira se hace un Jordi Pujol

Es lo de siempre: la justicia se eterniza y, cuando llega el momento de la verdad, quienes tienen que desfilar ante los tribunales se van de rositas. Ya pasó con Jordi Pujol, ex presidente de la Generalitat de Cataluña que, a sus 95 años, ha quedado eximido del proceso judicial por su deterioro cognitivo y, en consecuencia, se libra de cualquier responsabilidad penal. Pues bien, el médico forense de los juzgados de Barcelona ha dictaminado que el ex vicepresidente de los árbitros José María Enríquez Negreira carece también de capacidad para comprender su juicio, una valoración médica que, presumiblemente, derivará en una situación similar a la de Pujol padre. La conclusión del forense es que Negreira no presenta las capacidades volitivas y cognitivas para comprender el alcance del procedimiento judicial.

No se trata, en ningún caso, de pretender someter a nadie que no está en condiciones a un proceso judicial, pero lo cierto es que en este asunto la justicia ha llegado tarde y mal, igual que lo ha hecho en el larguísimo proceso contra Jordi Pujol y su familia. Porque, con independencia de la decisión que adopten los tribunales, el caso Negreira —termine como termine— es el mayor escándalo de corrupción de la historia del fútbol.

En esencia, y sin necesidad de perderse en disquisiciones jurídicas, lo que ocurrió es que el Barça compró los servicios del que fuera vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros para que influyera decisivamente ante los colegiados en beneficio del club catalán. Y a eso, aquí y en cualquier parte del mundo, se le llama comprar árbitros o lo que, técnicamente, se define como soborno.

Que las capacidades cognitivas de Negreira le permitan librarse del juicio no significa que los gravísimos hechos acontecidos no fueran constitutivos de delito. Porque si Negreira carece en la actualidad de capacidad para comprender, quienes -por suerte- no han perdido dicha capacidad, saben perfectamente que lo de Negreira y el Barça fue un robo continuado en el tiempo.