Opinión

La necesaria inversión en Defensa

La invasión de decenas de miles de inmigrantes marroquíes que se produjo en Ceuta el treinta de julio —algunos de los cuales todavía siguen allí— vuelve a poner de manifiesto la necesidad de que España incremente su inversión en Defensa, tanto para cumplir con nuestra contribución exigida en la OTAN como para estar mejor preparados para defender nuestras fronteras, en especial el flanco sur. Por eso, es un inmenso error la negativa de Sánchez a elevar el gasto en Defensa al 5% del PIB, porque dice que eso acabaría con el Estado del Bienestar. Incluso ahora se atreve a decir que quienes defienden el aumento en gasto militar juegan con el dinero de los demás, cuando él sí que dilapida el dinero de los contribuyentes en su política de economía altamente subsidiada, que no sirve para nada, salvo para electoralismo.

Negarse a aumentar el gasto en Defensa es un error porque España necesita incrementar dicho gasto para estar mejor protegida, y es un error porque es una oportunidad para elaborar un presupuesto de base cero donde todo se replantee. Y es un error el empecinarse en dicha equivocación, cuando sabemos que sí que lo va a tener que hacer en los próximos diez años, porque ha firmado dicho compromiso, y cuando dice que no hay que gastar más, sino mejor en dicha materia. Hombre, eso debería aplicárselo al conjunto del gasto absurdo e innecesario que alimenta en los presupuestos, a ver si lo asimila, pero en Defensa habrá que gastar mejor, por supuesto, pero, además, hay que gastar más, porque es ridículo el nivel de inversión de España en dicha partida. Y eso es compatible con el Estado del Bienestar, pese a lo que diga Sánchez: no se trata de eliminar las dotaciones para servicios esenciales, sino de acabar con tanto gasto absurdo que sólo promueve redes clientelares. Se trata de eliminar ese gasto, de realizar reformas estructurales que hagan ganar eficiencia a los servicios esenciales y se trata, con el ahorro de los gastos innecesarios, de incrementar el gasto en Defensa. Toda esta maniobra de Sánchez se produce, por cierto, sin presupuestos, sin pasar por el Congreso y sin pretender rendir cuentas a nadie.

Como he dicho y mantengo, ese aumento de gasto en Defensa no puede ser adicional al gasto presupuestario global actual, sino que hay que ajustar otras partidas innecesarias y aumentar la inversión en Defensa. Y por eso, España no puede incrementar el gasto global. Sí ha de hacerlo en Defensa, porque ha sido una partida infradotada, porque España tiene muchos riesgos en el flanco sur, aparte de los globales que asume por su pertenencia a la UE y a la OTAN, elementos que hacen necesario un fuerte incremento en el gasto de Defensa. Ahora bien, una cosa es que el gasto en Defensa se incremente y otra es que sea un incremento adicional sobre el gasto global de todas las partidas. Eso es un inmenso error, porque, por mucho que el gasto en Defensa no computase artificialmente a efectos del cumplimiento de los objetivos de estabilidad, existe, incrementa las tensiones de gasto y, con ello, las tensiones en la estabilidad presupuestaria.

Es imprescindible llevar a cabo el incremento en el gasto en Defensa, pero con la condición de la reducción simultánea de una cuantía equivalente en gastos innecesarios, porque el gasto global no puede aumentar más, ya que incluso debería reducirse; con el control de la ejecución y siempre con tramitación parlamentaria. Es una oportunidad perfecta para elaborar un presupuesto base cero, donde todo se replantee, se elimine lo innecesario y se concentre el gasto en lo esencial, como el gasto en Defensa, necesario para cumplir con nuestros compromisos en el seno de la OTAN y para defender nuestras fronteras y seguir contando con una superioridad militar frente a Marruecos que ejerza como elemento disuasorio de su afán expansionista.