Golpe letal al sanchismo
La dura condena del Tribunal Supremo a José Luis Ábalos y Koldo García -24 años y tres meses y casi 20- por el caso mascarillas supone un golpe letal al sanchismo, en tanto ambos se erigieron en pilares del ascenso a la secretaría general de Pedro Sánchez y formaron parte de su reducido núcleo de poder. Por mucho que Sánchez haya tratado de marcar distancias con los ya condenados, la sentencia es un golpe a la línea de flotación de un partido que ha sido literalmente abducido por el presidente del Gobierno y marca el principio de un previsible rosario de fallos judiciales contra el PSOE y la familia del jefe del Ejecutivo.
La sentencia del Supremo permite otra reflexión: la dureza de las penas contra Ábalos y Koldo contrasta con la de Víctor de Aldama, condenado a cuatro años y con posibilidad de evitar la cárcel, lo que evidencia que cooperar y colaborar con la justicia es rentable. El mensaje que lanza el Supremo es claro y puede servir de aviso a navegantes en otros casos judiciales como el que afecta de lleno a José Luis Rodríguez Zapatero. Julio Martínez, sin ir más lejos, ya sabe a qué atenerse. El alto tribunal se lo ha dejado muy claro.
Parece evidente que el Tribunal Supremo ha hecho suyas las tesis de la Fiscalía Anticorrupción, encarnadas en la figura del fiscal Luzón, cuyas peticiones de condena se han visto avaladas. Pero más allá de la sentencia, el auténtico condenado políticamente es Pedro Sánchez y un Gobierno que no puede defender que lo ocurrido es cosa de «dos golfos». Porque, en todo caso, serían sus «dos golfos», a la espera de que otros como Cerdán sigan, cuando toque, sus pasos.
El sanchismo ya tiene una sentencia por corrupción y es gravísima. Pedro Sánchez, políticamente hablando, ha recibido un revés descomunal. Por una sentencia infinitamente mucho menos grave, Sanchez llegó a la presidencia del Gobierno.