Feijóo describe el abismo a Tancredo Sánchez
Sorpresivamente, Núñez Feijóo colocó a su oponente socialista, que llegó a la reunión perdonando la vida, según la costumbre de la casa, ante una disyuntiva clara que habrán entendido todos los ciudadanos de buena voluntad: o Constitución o voladura del Estado. Punto. No hay otra.
La respuesta de Sánchez no se hizo esperar: frente a Pactos de Estado, amnistía, Puigdemont y Bildu.
El líder del PP irrita profundamente al socialista. Le produce urticaria la resistencia del gallego a no rendirse ante sus encantos y, sobre todo, que le recuerde constantemente que ha ganado las elecciones. Son cosas superiores a sus fuerzas.
Por ir al fondo del asunto. Feijóo, tras su amarga victoria del 23J, tuvo el pasado miércoles uno de los momentos más estelares de su vida desde que dirige el centro-derecha en España. Hizo un pacto razonable a un interlocutor estulto con el objetivo de reforzar el Estado y, de paso, meter mano a los seis temas estructurales que atenazan el presente y el futuro del país y sus ciudadanos. Naturalmente, Sánchez volvió a repetir la cantinela que mejor sabe recitar: no es no.
Lo importante para Feijóo –si tuviera televisiones y medios que llevaran su mensaje a la ciudadanía- ha sido, en primer lugar, subrayar que es el ganador del 23J –cosa que parece se ha olvidado al triunfar, incomprensiblemente, el relato de la izquierda- y desde esa posición, explicitar un programa de gobierno a dos años con los asuntos de alcance e interés nacional. En este sentido, salvo para los irredentos de la izquierdona, Feijóo le ha metido un gol por toda la escuadra, precisamente en una posición que más duele a Sánchez.
Porque, al fin y a la postre, el pueblo español podrá visualizar como el no es no del sátrapa al jefe del PP se traduce en el sí es sí a los que quieren destruir España, humillar a los españoles y a los herederos de ETA. Esta es la verdad. Y la verdad es siempre la verdad.
Lo que el columnista no acaba de entender muy bien son los cantos ilíacos del PP a Junts, entre otros. Es mejor ir a elecciones y aguantar en la oposición que tratar de juntar churras con merinas porque al fin y a la postre esa mesa nunca será servida. Algunos dirigentes populares se desgañitan inútilmente a tal propósito diferenciando el verbo «dialogar» con el «negociar» como si una mayoría de la sociedad española se parara a reflexionar sobre esas barras. Grave equivocación que les ata las manos de cara a un futuro inmediato que llegará aunque Sánchez pueda seguir durmiendo en Moncloa. Se lo tengo dicho: perder hoy para ganar mañana.
Porque, aunque Sánchez revalide su poder, es obvio que, con esas yuntas, le será imposible arar. Se presentaría la ocasión definitiva para Alberto Núñez Feijóo.
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