El bueno, el feo y el malo (I: el bueno)
NOTA: Este el primero de una trilogía de artículos sobre nuestra relación diaria con la tecnología. De ahí el paralelismo con la película, en la que cada uno de los tres personajes nos mostraba una cara distinta para llegar a un mismo objetivo: la conquista del tesoro.
Domingo: Despiertas con el sonido de la alarma (del teléfono). ¿Qué tal churros para el desayuno? Los pides a través de Glovo. Mientras muerdes uno a uno, reservas on line para comer en un restaurante que habías verificado previamente en Trip Advisor.
Los churros te dan cargo de conciencia, decides hacer un poco de ejercicio siguiendo una rutina en Youtube.
Haces scroll en tus redes sociales, te enteras de algunos sucesos, te vas al portal de noticias. Tu madre te llama a través de videollamada y, aunque sólo ves sus ojos y el techo de la casa, la sientes un poco más cerca.
Revisas la nevera, necesitas algunas cosas para la semana, haces el pedido on line. Recibes un sms indicándote tu cita para la segunda vacuna; la confirmas.
Vas a salir de casa, revisas el tiempo en una app y tomas un paraguas, pides un Uber, llegas al restaurante. Organizaste la comida a través del grupo de WhatsApp. El menú es un código QR, el mesero toma la orden a través de un Ipad y pagas con tu móvil.
En la tarde, después de 15 minutos de zapping, terminas viendo la recomendación de Netflix. Antes de dormir, revisas en el móvil la cantidad de pasos que diste en el día.
Semana laboral: Decides teletrabajar, llevas a los niños al cole sin atascos gracias a Waze, tienes reuniones en Teams, te llega el pedido, buscas una receta en internet y haces una comida tipo Masterchef.
Te piden hacer una propuesta para una empresa, así que te vas a su web para conocerlos, y luego buscas en Linkedin personas que trabajen allí, conoces alguien, lo contactas, y te facilita algo más de información.
Te curras la propuesta: descargas una plantilla de Canva, las fotos de Freepik, y sigues los consejos de un blog para hacer presentaciones.
Esto es sólo una pequeña muestra de cómo lo digital se ha incrustado en actos de la cotidianeidad. Las nuevas plataformas han revolucionado el mundo y puesto al alcance de todos, servicios que antes nos eran vetados; hoy viajamos de manera más barata (Car to go, Bla Bla Car), nos alojamos de forma más barata en sitios de ensueño (Airbnb), conocemos personas (Tinder, Meetic), vendemos ropa usada (Vinted), etc.
Y, aunque todo ello promete una vida mejor y cada vez más los algoritmos se perfeccionan al reconocer nuestro comportamiento digital (Machine Learning), no podemos olvidar que los griegos decían: “el equilibrio surge de la estabilidad de los contrarios”. Por ello, para alcanzar el equilibrio en la balanza de nuestra vida, tendremos que conocer ese otro lado de la tecnología, ese que no se ve a simple vista, pero que sin embargo puede cambiar el destino de la humanidad.
Así que, al mejor estilo de las series, esta historia “Continuará”, para analizar el lado feo y el malo de la vida tecnológica.
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