Basura y reciclaje

Una recogida de basura cada dos o tres semanas dispararía el reciclaje doméstico en un 61%

Las zonas con recogida de residuos cada tres semanas logran tasas de reciclaje medianas del 61%

La educación, y no la renta o la edad, es el factor demográfico clave para reciclar más

  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

La acumulación de menos basura en las calles a diario consigue un efecto inesperado en la ciudadanía que ha sido motivo de sorpresa por parte de la comunidad científica y provoca un impacto positivo en el planeta.

La reducción de la frecuencia de recogida de basura incrementa el reciclaje doméstico de forma significativa, según un nuevo estudio de la Universidad Concordia de Canadá. La investigación, publicada en la revista científica Waste Management, analizó las políticas de gestión de residuos de 297 distritos municipales de Inglaterra y Gales. Sus conclusiones apuntan a que espaciar más las recogidas de basura lleva a los ciudadanos a reciclar más por iniciativa propia.

El estudio, que fue llevado a cabo por los investigadores doctorales Jonathan Wilansky, del Departamento de Geografía, Planificación y Medioambiente, y Kailun Cao, del Departamento de Economía, arroja resultados llamativos y da que pensar acerca de las políticas de gestión de residuos.

Ambos examinaron datos y políticas municipales para identificar qué combinaciones de medidas se asocian con las mayores tasas de reciclaje en los hogares. Para ello, cruzaron los datos de las políticas municipales con los del censo de 2021, que incluye variables como renta, educación, edad, tipo de vivienda, composición del hogar, desempleo e idioma.

El peso de la incomodidad

La explicación detrás del hallazgo es más intuitiva de lo que parece: cuando la recogida de basura se produce cada dos o tres semanas, acumular residuos en casa se convierte en una molestia. Ante esa incomodidad, los ciudadanos optan por reciclar y compostar para reducir el volumen de basura que deben almacenar. La recogida de basura menos frecuente actúa así como un incentivo indirecto pero efectivo hacia el reciclaje doméstico.

«Nos sorprendió al principio, pero tiene sentido: aguantar la basura dos o tres semanas resulta incómodo, así que la gente se motiva a reciclar y compostar para deshacerse de ella», explicó Wilansky. «Conseguimos más reciclaje y menos camiones de basura en la calle», añadió. El investigador subrayó que este enfoque sólo funciona si se dispone de sistemas de reciclaje y compostaje fiables y accesibles para los ciudadanos.

Cifras que lo demuestran

Los distritos que combinaron recogida de basura general cada tres semanas, recogida semanal de residuos alimentarios y recogida gratuita de residuos de jardín alcanzaron tasas medianas de reciclaje doméstico en torno al 61%. Ese porcentaje contrasta con la media de Canadá, donde sólo se recicla o desvía de los vertederos el 27% de los residuos generados. En 2022, ese país envió a vertederos o incineradoras 26,6 millones de toneladas de residuos sólidos, un 11% más que en 2002.

El análisis también reveló que la frecuencia de recogida de materiales reciclables no tuvo efectos significativos sobre las tasas de reciclaje. Tampoco influyó de forma relevante exigir a los residentes que clasificasen los materiales en varios contenedores distintos. Esto sugiere que la comodidad de disponer de un único cubo de reciclaje importa menos de lo que se pensaba a la hora de fomentar el reciclaje doméstico.

Demografía y educación

Más allá de las políticas de recogida de basura, el estudio identificó factores demográficos que inciden en el comportamiento reciclador de la ciudadanía. Los distritos con mayor nivel educativo mostraron tasas de reciclaje más elevadas, mientras que las zonas con mayor desempleo, más hogares unipersonales y mayor presencia de población estudiantil registraron peores resultados. La densidad de población alta también se asoció con menores tasas de reciclaje doméstico.

En cambio, la edad, la renta mediana y la proporción de residentes en pisos no resultaron predictores significativos del comportamiento reciclador. Este hallazgo contradice algunas asunciones habituales sobre qué perfiles sociales reciclan más. La educación, y no el poder adquisitivo, emerge como el principal factor demográfico vinculado al reciclaje.

Gales supera a Inglaterra

La política del Gobierno galés, que promueve activamente el reciclaje mediante programas de sensibilización y educación ambiental, obtuvo mejores resultados que los distritos ingleses, donde las tasas de reciclaje parecen haberse estancado.

Los investigadores señalan que contar con objetivos nacionales claros y una cultura de reciclaje consolidada influye de forma determinante en los resultados. Gales alcanza tasas de reciclaje doméstico cercanas al 70%, muy por encima de la media inglesa.

Los autores recomiendan a los gobiernos concentrar los programas de sensibilización en las comunidades con peores tasas y adoptar la combinación de políticas que maximiza el reciclaje.

Sin embargo, advierten de que superar los objetivos actuales y afrontar las metas futuras exigirá compromisos más ambiciosos y programas de mayor alcance. El estudio concluye que cambios sencillos en la infraestructura existente de recogida de basura pueden producir mejoras considerables en el reciclaje doméstico sin necesidad de grandes inversiones.