Aves Cerceta pardilla

Una larga historia de éxito: la cerceta pardilla anida en libertad en Madrid tras cuatro años de reintroducciones

El nacimiento de diez pollos esta primavera confirman la buena aclimatación de la especie más amenazada de Europa

Frente al 90% de declive en España, Madrid suma ya más de cien cercetas pardillas reintroducidas

La cerceta pardilla encuentra su hábitat en una cantera restaurada

Polluelo de cerceta pardilla
Polluelo de cerceta pardilla. (Foto: Comunidad de Madrid).
Antonio Quilis
  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

La cerceta pardilla ha logrado por primera vez reproducirse en libertad en la Comunidad de Madrid. Los técnicos medioambientales de la región han confirmado el nacimiento de diez pollos en las lagunas de El Porcal, dentro del Parque Regional del Sureste, en el municipio de Rivas Vaciamadrid.

Una noticia que supone un hito para la conservación de esta anátida, declarada en peligro crítico por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y considerada el pato más amenazado de Europa.

Primeros pollos

Los pollos —divididos en dos grupos de seis y cuatro— fueron avistados esta primavera junto a sus madres, dos hembras que se reprodujeron de forma exitosa tras las sucesivas reintroducciones llevadas a cabo desde 2022.

Es la primera prueba tangible de que la cerceta pardilla puede asentarse y criar de manera autónoma en los humedales madrileños, algo especialmente notable dado que la especie registra tasas de éxito reproductivo muy bajas en estado silvestre.

Pato en peligro

La cerceta pardilla pertenece a la familia Anatidae y mide entre 39 y 42 centímetros de longitud, con una envergadura de entre 63 y 67 centímetros. Su plumaje pardo y su tamaño reducido la hacen fácilmente confundible con otras anátidas, pero su situación es dramáticamente distinta: en España ha perdido más del 90% de su población en pocas décadas. El Catálogo Español de Especies Amenazadas la sitúa en peligro de extinción, y el Libro Rojo de las Aves de España la clasifica en peligro crítico (CR).

Cercetas pardilla
Cercetas pardillas recién nacidas. (Foto: Comunidad de Madrid).

Sus principales amenazas son la pérdida y la degradación de los humedales mediterráneos donde habita, la caza accidental y el furtivismo, la presión de los depredadores y las interacciones con especies exóticas invasoras.

A nivel global, la UICN la cataloga en la categoría de Casi Amenazada, con una población estimada de entre 15.000 y 65.000 individuos en todo el planeta. En Europa, las únicas poblaciones reproductoras se localizan en España y en un pequeño grupo en Sicilia.

Fuera de su área

En nuestro país, las mayores concentraciones se dan en los humedales costeros mediterráneos de Andalucía y la Comunidad Valenciana, así como en el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel. Madrid, hasta ahora al margen del área de distribución natural de la especie, trabaja desde 2022 para revertir esa ausencia mediante un programa de reintroducción riguroso y sistemático.

El proyecto arrancó en El Porcal con técnicas de aclimatación controlada conocidas como hacking, a partir de ejemplares procedentes del centro de cría La Granja de El Saler, en la Comunidad Valenciana.

En total, se han liberado 80 cercetas pardillas en esta laguna, más dos aves adicionales nacidas de huevos incubados en condiciones controladas en el Centro de Recuperación de Animales Silvestres (CRAS) Félix Rodríguez de la Fuente. El centro madrileño gestionó la incubación y la cría de esos ejemplares antes de su liberación en la misma zona.

Cercetas padillas
Cercetas padillas en Madrid. (Foto: Comunidad de Madrid).

Seguimiento con GPS

Antes de cada reintroducción, los técnicos medioambientales de la Comunidad de Madrid estudian la viabilidad de los hábitats candidatos, seleccionando los entornos más adecuados para el asentamiento de la especie.

También evalúan la compatibilidad con las comunidades acuáticas ya presentes, para garantizar que la llegada de la cerceta pardilla no perjudique a otras especies, sino que enriquezca el conjunto del ecosistema. El seguimiento posterior combina observación directa en campo con tecnología GPS, lo que permite detectar zonas de cría y descanso y ajustar las estrategias de conservación en tiempo real.

El programa se ha expandido fuera de El Porcal. En abril de este año se liberaron 20 cercetas pardillas en la laguna de Soto de las Cuevas, en Aranjuez, otro espacio de alto valor ecológico dentro del Parque Regional del Sureste, en el entorno de los cursos bajos del Manzanares y el Jarama.

Más de cien ejemplares reintroducidos

Paralelamente, se trabaja en la Laguna de San Juan, en Chinchón, donde un nuevo grupo permanece en un jaulón de aclimatación a la espera de ser integrado en el medio natural. En total, el programa suma ya más de cien ejemplares reintroducidos en dos enclaves distintos de la región.

El éxito reproductivo en El Porcal supone el primer eslabón de una cadena que la Comunidad de Madrid aspira a consolidar en los próximos años. La cerceta pardilla necesita humedales bien conservados, limpios y libres de presiones antropogénicas para prosperar. El Parque Regional del Sureste, con sus lagunas y su rica biodiversidad acuática, ofrece ese marco. Los diez pollos avistados esta primavera son, por ahora, la mejor señal de que el camino es el correcto.