Una nueva imagen satélite desvela cómo Gibraltar sigue invadiendo el mar para su megaproyecto urbanístico
OKGREEN compara las imágenes satélite: el espigón de Eastside avanza junto a una zona Red Natura 2000
Verdemar denuncia la presencia de microplásticos en el fondo marino y su dispersión con el levante hacia La Atunara
Ecologistas advierten que Gibraltar gana terreno al mar con piedras procedentes de canteras ilegales
Desde el espacio, el Peñón ya no tiene la misma silueta. Una nueva imagen satélite difundida por la Agencia Espacial Europea (ESA) muestra cómo Gibraltar sigue ganando terreno al mar en su fachada oriental para levantar uno de los mayores desarrollos urbanísticos de su historia.
La fotografía llegó a la redacción de OKGREEN el pasado 9 de octubre. En ese momento iniciamos la comparación con las imágenes satelitales disponibles de los últimos años, detectando que el megaproyecto Eastside, también conocido como Marina Este, sigue avanzando sobre el mar y ocupando una superficie cada vez mayor.
Ese crecimiento afecta a un entorno de alto valor ecológico. Los rellenos se sitúan junto a la Zona Especial de Conservación (ZEC) Estrecho Oriental, un espacio integrado en la Red Natura 2000, según denuncia la organización ecologista Verdemar – Ecologistas en Acción.
Más grande de lo que se ve
OKGREEN ha hablado con Verdemar, principal denunciante ambiental del proyecto. La organización confirma que la imagen desde el espacio dimensiona una obra difícil de medir a pie de playa: “Han ganado al mar mucho más de lo que se veía desde la costa”.
Los ecologistas ponen el acento en una estructura concreta: “Sobre todo, la dimensión del espigón”. El dique de escollera es la pieza que protege los rellenos y que permite consolidar el nuevo suelo arrebatado a las aguas del Mediterráneo.
La comparación de las imágenes satelitales permite seguir la evolución de la obra. La línea de costa de la cara este del Peñón se ha desplazado mar adentro a medida que avanzaban los trabajos de relleno y la construcción del espigón.
Un barrio nuevo sobre el mar
El proyecto Eastside fue acordado en 2021 entre el Gobierno de Gibraltar y la promotora The TNG Global Foundation (TNG). Prevé un hotel, unas 1.300 viviendas, una zona comercial, una nueva marina y 3.000 plazas de aparcamiento, de las que 500 serán públicas.
Para hacerlo posible, el Ejecutivo gibraltareño contempla ocupar más de 150.000 metros cuadrados, unas 15 hectáreas, con rellenos ganados al mar. Las obras, con rascacielos incluidos, tienen un horizonte de ejecución de unos diez años.
Las cifras económicas también son de gran calado. TNG ha abonado 90 millones de libras al Gobierno de Gibraltar y la promotora estima el beneficio total para la comunidad en unos 330 millones de libras, cerca de 400 millones de euros.
Piedra de las canteras de Casares
La pregunta que Verdemar lleva años planteando es de dónde sale el material. La organización ha denunciado el trasiego de piedra desde la cantera de La Utrera, en Casares (Málaga), hasta Gibraltar para su uso en los rellenos de Eastside.
Según sus cálculos, la escollera requeriría unas 50.000 toneladas de roca y el transporte llegó a movilizar cerca de 100 camiones al día. El muro de contención del proyecto está valorado en 100 millones de libras.
Los ecologistas sostienen que la extracción afecta a la sierra de La Utrera, un enclave también protegido con cuevas y yacimientos paleolíticos. Por ello trasladaron sus denuncias al Ministerio de Asuntos Exteriores, a la Junta de Andalucía y a la Fiscalía.
Residuos en el fondo marino
En su último comunicado, Verdemar va más allá del origen de la piedra utilizada. La organización asegura haber comprobado la presencia y acumulación de residuos, plásticos y microplásticos en los fondos marinos del entorno de los rellenos.
Además, denuncia que parte del material empleado procede de un antiguo vertedero de Gibraltar en el que se acumularon residuos, entre ellos algunos que los ecologistas identifican como peligrosos. Por ello exigen conocer su composición y las autorizaciones para verterlos al mar.
La organización reclama análisis de agua, sedimentos y fondos marinos para detectar hidrocarburos, metales pesados, microplásticos u otros contaminantes. Su objetivo es saber qué se está depositando bajo el agua y qué efectos tiene sobre el ecosistema.
El levante dispersa los rellenos
La preocupación crece con los temporales de levante. Según Verdemar, la dinámica marina favorece la dispersión de partículas en suspensión desde los rellenos hacia el litoral de La Línea de la Concepción, en especial hacia La Atunara.
«Con el temporal de levante, los materiales depositados en el fondo no permanecen necesariamente en el lugar donde fueron vertidos. La dinámica marina puede movilizarlos y dispersarlos», advierte la organización ecologista.
Desde la entidad añaden que «estamos observando sus efectos en el entorno de La Atunara. Queremos saber qué está llegando al fondo marino y qué consecuencias puede tener». En esa zona faena la flota pesquera tradicional del barrio linense.
Una lapa en peligro
El entorno afectado alberga especies de gran fragilidad. Verdemar ha alertado de que el Gobierno gibraltareño ha intentado trasladar ejemplares de Patella ferruginea, la lapa ferruginosa, uno de los invertebrados marinos más amenazados del Mediterráneo occidental.
Esta lapa vive adherida a las rocas del litoral y depende de la calidad del agua y del sustrato. Los ecologistas temen que los rellenos y la turbidez que generan alteren su hábitat, ya muy reducido, y comprometan a las poblaciones que quedan en la zona.
A ello se suma el valor de los propios fondos y caladeros. Verdemar se pregunta quién está comprobando la posible afección sobre los recursos pesqueros de La Atunara y dónde están los controles ambientales y pesqueros.
Silencio institucional
La organización critica la falta de respuesta de la Junta de Andalucía en materia de medioambiente y pesca. También echa de menos la voz del Ayuntamiento de La Línea ante una situación que afecta directamente a su litoral.
«No entendemos que ante una situación que se puede observar desde la propia costa no exista una respuesta institucional a la altura de lo que está ocurriendo», lamenta Verdemar, que ha vuelto a denunciar los hechos ante el Ministerio para la Transición Ecológica.
El ministerio ha comunicado a los ecologistas que continúa remitiendo documentación a la Fiscalía relacionada con sus denuncias. Pero la organización considera que eso no basta y que hay que controlar lo que ocurre bajo el agua.
Pendientes de la Audiencia de Cádiz
En el plano judicial, el procedimiento abierto a raíz de las denuncias terminó con un sobreseimiento provisional dictado por el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de La Línea de la Concepción.
Verdemar recurrió esa resolución y el caso está ahora pendiente de la Audiencia Provincial de Cádiz. Aun así, los ecologistas insisten en que la vía judicial no exime a las administraciones de ejercer sus competencias de vigilancia.
«Una cosa es el procedimiento judicial y otra las obligaciones de las administraciones en materia de medioambiente, pesca y protección de los espacios de la Red Natura 2000», subraya la organización.
El ojo del satélite
La imagen que ha permitido visualizar el avance de la obra procede de IRIDE, la constelación de observación de la Tierra del Gobierno italiano, desarrollada por la ESA para la Agencia Espacial Italiana (ASI) y financiada por el Plan Nacional de Recuperación y Resiliencia italiano.
Se trata de una de las primeras imágenes de prueba de los satélites Eaglet II, construidos por OHB Italia, y fue recibida en su centro de control de Roma. En ella se distinguen el Peñón y numerosos barcos en las aguas que lo rodean.
Vigilancia de costas desde el espacio
IRIDE es una misión nacional impulsada por el gobierno italiano y coordinada por la ESA con el apoyo de la Agencia Espacial Italiana (ASI). Sus avanzadas constelaciones de observación de la Tierra proporcionan datos satelitales para el monitoreo de fenómenos como el movimiento del suelo, la cobertura terrestre, los recursos hídricos, las zonas costeras y otros.
Los Eaglet II llevan sensores ópticos multiespectrales que captan imágenes en color de alta resolución, además de un sistema de identificación automática (AIS) para seguir el tráfico marítimo y reforzar la seguridad en el mar.
La constelación Eaglet II se completó el 1 de octubre con 24 satélites en órbita, que elevan a 39 la flota de IRIDE. Entre sus aplicaciones figuran la protección de la costa, el control del uso del suelo y el seguimiento de infraestructuras críticas.
Precisamente esa capacidad de vigilancia es la que reclaman los ecologistas. Verdemar exige al Estado y a la Junta que realicen los controles necesarios y hagan públicos los resultados, antes de que el mar siga perdiendo terreno frente al hormigón.
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