Transporte eléctrico

La electrificación del transporte da a España seguridad energética y frena la volatilidad del petróleo 

Atrapados en el petróleo: expertos urgen acelerar la movilidad eléctrica para blindar a España

El coche eléctrico ahorra 101 euros al mes frente a la gasolina y reduce la dependencia del petróleo

La movilidad eléctrica en España es una palanca de seguridad energética ante las crisis geopolíticas y la inestabilidad del precio del crudo. Así lo ha defendido este jueves en Madrid Cristian Quílez, responsable de Transporte y Movilidad de Ecodes, durante la jornada El estado de la movilidad eléctrica en España. El experto ha subrayado que la electrificación del transporte permite al país «seguridad e independencia energéticas y estabilidad de precios».

Quílez ha señalado que «las energías renovables podrían ser la principal fuente energética en nuestro país y dotarnos de esta seguridad». El acto ha reunido a instituciones, empresas y particulares para analizar el avance de la electrificación del transporte por carretera. Ha sido organizado por Ecodes, Transport & Environment (T&E), el Grupo de Crecimiento Verde (GECV) y el Basque Centre for Climate Change (BC3).

Atrapados en el petróleo

La directora de T&E en España, Isabell Büschel, ha advertido de que España se encuentra de nuevo «atrapada en una crisis del petróleo», marcada especialmente por la volatilidad del precio. Ha puesto a China como referencia del éxito que puede alcanzarse en el despliegue eléctrico y ha reclamado replicar en el transporte el avance logrado ya con las renovables.

«Un futuro eléctrico nos proporciona mayor soberanía energética y estabilidad», ha afirmado Büschel. Los datos de T&E que ha desgranado ilustran la brecha económica entre ambas opciones: conducir un coche de gasolina en España cuesta 149 euros mensuales, frente a los 48 euros de cargar un vehículo eléctrico. Además, en 2025 el país ahorró 117 millones de euros en impuestos derivados de importaciones de petróleo crudo.

Foto de familia de los participantes en la jornada organizada por ECODES, «Estado de la movilidad eléctrica en España 2026», en una sala del Congreso de los Diputados, en Madrid. (Foto: EFE)

El segundo fabricante europeo

El presidente del GECV, Gonzalo Sáenz de Miera, ha calificado de «imperativo» que España acelere la transición a la movilidad eléctrica ante las sucesivas crisis energéticas. Ha recordado que el país es el segundo fabricante europeo y el noveno mundial de vehículos, lo que abre una «oportunidad» estratégica para la industria nacional en plena reconversión del sector.

Los datos del Observatorio de la Transición Energética y la Acción Climática (OTEA), dependiente del BC3, sitúan en 750.000 los vehículos eléctricos actualmente en circulación en España. Al ritmo actual de crecimiento, el OTEA estima que la cifra alcanzará el millón y medio en 2030.

Lejos del objetivo

El Gobierno central ha fijado la meta en cinco millones de vehículos eléctricos, una cifra que el profesor de investigación del BC3 Mikel González-Eguino ha considerado inalcanzable sin «acelerar» de forma significativa el ritmo actual. La brecha entre la trayectoria prevista y el objetivo oficial obliga, según los expertos, a adoptar medidas adicionales de estímulo.

Juan Ortiz, director general de Ecodes, ha señalado que los datos de calor acumulado en la Tierra «orientan de manera estratégica esta apuesta por la electrificación». Ortiz ha presentado varios casos de éxito en la transición a la movilidad eléctrica que calificó de «competitivos» y «fuertes».

El taxi como laboratorio

Uno de esos casos es el del taxista madrileño Jorge Cristóbal, que cifra su ahorro en combustible entre 5.000 y 7.000 euros anuales desde que conduce un vehículo eléctrico. Cristóbal también ha destacado las ventajas de confort del vehículo: «Son automáticos, no tienes que cambiar de marchas continuamente».

Su testimonio ilustra que la movilidad eléctrica en España no es sólo una cuestión de política energética o seguridad energética colectiva, sino también de economía doméstica. Para los profesionales del volante, la transición ya es una realidad rentable que no requiere esperar a que los objetivos gubernamentales se cumplan.