Gentrificación climática

Gentrificación climática: cuando el calor no te deja ni respirar… ni tampoco acceder a una vivienda

El fenómeno de la gentrificación climática vincula la falta de acceso a la vivienda con el calentamiento global

Los días de calor extremo influyen sobre los precios de la vivienda en España

La falta de acceso a una vivienda digna en condiciones asequibles y el aumento del calor extremo debido al cambio climático parecen dos problemas completamente distintos, sin aparente conexión entre sí. Pero lo cierto es que sí que hay una clara relación entre ambas cuestiones, como bien nos enseña la gentrificación climática.

Este fenómeno de la gentrificación, sin apellidos, describe el proceso por el que un barrio popular empieza a atraer inversión, reformas, nuevos comercios y población con mayor poder adquisitivo. Aunque pueda parecer una mejora, en ocasiones estos cambios acaban encareciendo la compra y el alquiler de las viviendas, elevando el coste de vida y desplazando a quienes vivían allí.

En el caso concreto de la gentrificación climática, lo que sucede es que son los impactos del calentamiento global los que generan este desplazamiento, de modo que las zonas menos expuestas a riesgos ambientales, como las olas de calor o las inundaciones, acaban ganando atractivo y valor inmobiliario, convirtiéndose en inaccesibles para personas con rentas bajas.

Little Haití

Un ejemplo muy citado de gentrificación climática es Little Haiti. Este conocido barrio de Miami (Florida) debe su nombre a su amplia colonia de origen haitiano.

Lo que tiene de particular este enclave es que se asienta en una de las zonas más elevadas dentro de una ciudad costera que cada vez está más expuesta a riesgos climáticos como la subida del nivel del mar y las inundaciones.

De hecho, según las proyecciones científicas, para finales de siglo el nivel del mar podría haber subido en el estado de Florida más de un metro, lo cual incrementaría de forma significativa el riesgo de sufrir episodios graves y recurrentes de inundaciones.

Ventaja geográfica

Por este motivo ha crecido tanto el interés por Little Haití, que se sitúa a unos cuatro metros por encima del nivel del mar. Puede parecer una diferencia mínima, pero en una ciudad tan vulnerable al avance del océano, esos pocos metros suponen una ventaja geográfica frente a otras zonas costeras mucho más amenazadas.

Así lo entienden también los inversores, que se han lanzado en masa a comprar viviendas y terrenos en el barrio haitiano, que se ha revalorizado de manera espectacular: en el año 2018, el precio medio de una vivienda rondaba los 250.000 dólares en Little Haití.

Hoy se podría pagar por esa misma vivienda más de 600.000 dólares, de acuerdo con el Índice de Valor de Viviendas de Zillow, una de las mayores plataformas inmobiliarias de Estados Unidos.

Miami (Florida).

Estudio en España

En nuestro país también se está manifestando este fenómeno de la gentrificación climática, pero en este caso está más relacionado con el incremento de las temperaturas, como señala este estudio realizado por la Universidad Complutense de Madrid, la Universidad de Barcelona y el University College de Dublín.

En este trabajo, los científicos analizaron los precios de venta y alquiler de viviendas publicados en el portal Idealista en las 47 capitales de provincia peninsulares entre 2009 y 2024.

Calor extremo

La conclusión fue que por cada día adicional que las temperaturas superaban los 35°C —umbral empleado como indicador de calor extremo— se detectaba una caída de 1,40 euros por metro cuadrado en el precio de venta y de 0,0059 euros por metro cuadrado en el caso del alquiler.

Si se toma como referencia una vivienda media de unos 120 metros cuadrados, esto se traduce para los propietarios de estos inmuebles en una pérdida de unos 117,6 millones de euros al año en ventas y medio millón de euros anuales en alquileres.

Lugares beneficiados

De esta pérdida de valor de los inmuebles se benefician las zonas más frescas, sobre todo aquellas que limitan con las regiones sobrecalentadas, en las que se experimenta el fenómeno contrario: los precios de venta suben hasta 2,80 euros por metro cuadrado y 0,012 euros en el caso de los alquileres.

El resultado es un beneficio que ronda los 235 millones de euros al año en ventas y un millón en rentas de alquiler en estas ciudades con climas más benignos. Por ello los investigadores concluyen que «la migración inducida por la temperatura ya está influyendo en la reconfiguración de los mercados regionales de vivienda en España».

Dos mecanismos

El paper describe «dos mecanismos clave. En primer lugar, las provincias directamente expuestas al calor extremo experimentan una demanda de vivienda relativamente más débil, ya que los potenciales compradores e inquilinos se trasladan a zonas con temperaturas más suaves».

En segundo lugar, añaden los científicos, «las provincias con climas más frescos —especialmente aquellas limítrofes con regiones sobrecalentadas— se benefician de estos desplazamientos mediante un aumento de la demanda, una oferta de vivienda más ajustada y mayores flujos de entrada de empleo».

Otro efecto observado es que los propietarios en los mercados de alquiler obtienen «ganancias desproporcionadas debido a la mayor movilidad de los inquilinos en comparación con los propietarios de vivienda. Estas dinámicas muestran cómo los vínculos espaciales pueden amplificar y redistribuir las consecuencias económicas de los factores de estrés climático», concluye el paper.