Del campo vasco al extremeño: más de 4.000 hectáreas de agricultura regenerativa se suman a sus cultivos
PepsiCo amplía la agricultura regenerativa en Álava y Badajoz
Con Earthworm Foundation, busca mejorar el suelo, recortar su huella de carbono y promover la biodiversidad
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La agricultura regenerativa se extiende a más de 4.000 nuevas hectáreas de cultivo en España, según se ha informado este 22 de septiembre de 2026 desde Álava. La ampliación corresponde a cultivos oleaginosos, que se suman a los ya existentes de patata y maíz.
Los nuevos cultivos pertenecen a los proveedores Garlan, en Álava (País Vasco), y Mercoguadiana, en Badajoz (Extremadura). En este último caso, las prácticas regenerativas se aplican al maíz en grano y en sémola.
PepsiCo avanza así en su transformación hacia una agricultura más sostenible, en colaboración con la organización Earthworm Foundation. Estas iniciativas buscan mejorar la salud del suelo, reducir la huella de carbono y promover la biodiversidad.
Doble objetivo climático
Con esta iniciativa, la compañía avanza en dos objetivos fundamentales: por un lado, reforzar la resiliencia del campo frente a los efectos del cambio climático y, por otro, contribuir de manera significativa a reducir la huella de carbono.
Además de implantar diversas técnicas de agricultura regenerativa, la compañía desarrolla junto a Earthworm Foundation un programa de formación continua. Su fin es capacitar a los agricultores para que puedan seguir aplicándolas de forma autónoma en el futuro.
En 2025, más de 40 agricultores vascos y extremeños participaron en estas formaciones, un elemento clave para que las nuevas prácticas se mantengan en el tiempo y no dependan de un único ciclo de cultivo.
Regenerar el suelo
Marta Puyuelo, directora de Sostenibilidad para Europa Occidental en PepsiCo, subraya que «en PepsiCo creemos que regenerar el suelo es clave para el futuro de la agricultura y nuestra apuesta por la agricultura regenerativa es la forma más eficaz de hacerlo».
Puyuelo añade que, en este camino, «la alianza con Earthworm Foundation y la colaboración con nuestros proveedores nos permiten avanzar hacia un modelo cada vez más respetuoso con el entorno, cuyo valor añadido también es cada vez más reconocido por los agricultores».
PepsiCo impulsa, tecnifica e implementa modelos de agricultura sostenible para garantizar la calidad de sus productos, cuidando el entorno en el que está presente. Como parte de ese compromiso, ofrece formaciones en agricultura regenerativa a sus proveedores.
Agricultura regenerativa en el País Vasco
En el País Vasco, PepsiCo apuesta por ampliar las prácticas regenerativas a los cultivos oleaginosos de la cooperativa Garlan, que se suman a los de patata, donde ya se llevaban a cabo estas técnicas.
En total, se aplican en un 41 % de los nuevos cultivos, hasta alcanzar las 2.200 hectáreas de agricultura regenerativa. De esta forma, la compañía refuerza su colaboración con la cooperativa vasca, proveedor de PepsiCo desde hace más de 30 años.
Las principales prácticas que se llevan a cabo en los cultivos de Garlan son el uso de cubiertas vegetales, la siembra directa, los inhibidores de la nitrificación y los fertilizantes de baja huella de carbono.

Cubiertas vegetales y siembra directa
Las cubiertas vegetales son plantas sembradas intencionadamente para proteger y mantener el suelo cubierto. Mejoran sus características físicas, químicas y biológicas y se plantan entre las temporadas de cultivo, en campos que de otro modo estarían sin vegetación, para evitar la erosión y aumentar la fertilidad.
La siembra directa consiste en plantar sin labrar la tierra, con una sembradora que realiza una microlabranza para asegurar un buen contacto de las semillas con el suelo. Así se reduce el uso de maquinaria pesada y se minimiza la compactación.
Este sistema favorece la infiltración de agua y el crecimiento de las raíces. En conjunto, estos beneficios crean un entorno óptimo para cultivos más fuertes y productivos.
Nitrógeno y fertilizantes de baja huella
Los inhibidores de la nitrificación ayudan a que el nitrógeno permanezca disponible para el cultivo durante más tiempo, lo que mejora su aprovechamiento y reduce las emisiones de gases de efecto invernadero. Esto contribuye a una menor huella de carbono.
Entre las técnicas de agricultura sostenible, se ha potenciado también el uso de fertilizantes de baja huella de carbono, en colaboración con Fertiberia. Se producen a partir de hidrógeno verde y minimizan las emisiones de CO2 de los cultivos.
Además, permiten lograr un mayor rendimiento al incorporar tecnologías de vanguardia que garantizan su eficacia medioambiental y su eficiencia agronómica.
Nuevas técnicas para los próximos años
De cara a los próximos años, se prevé crear bandas de biodiversidad en zonas de ribera, espacios de transición entre el cultivo y el ecosistema acuático. Pueden ser herbáceas, arbustivas o arboladas: restauran el bosque de ribera, actúan como filtros biológicos y atraen fauna auxiliar para el control natural de plagas.
Se prevé también optimizar la fertilización con abonos orgánicos, esenciales para devolver la fertilidad al suelo. Esta práctica permite reciclar desechos orgánicos al tiempo que se mejoran las propiedades físicas y biológicas del terreno.
La tercera novedad son los ensayos con productos bioestimulantes para un uso más sostenible del nitrógeno. Mejoran el crecimiento de las plantas, la eficiencia en el uso de nutrientes y la tolerancia a la sequía, las temperaturas extremas, la salinidad o las inundaciones.
Programa Regen Ex en Extremadura
PepsiCo también está impulsando el programa Regen Ex para implantar prácticas de agricultura regenerativa en Badajoz, Extremadura, junto a Mercoguadiana.
El año pasado se consiguió que estas prácticas se aplicaran en el 55 % del total de hectáreas de cultivos de maíz en grano y sémola de la zona.
En Extremadura destacan las cubiertas vegetales, presentes en un 10 % de los cultivos y con previsión de ampliarlas este 2026, y la fertilización de baja huella de carbono, con 3.500 toneladas de este producto, un 29 % más que en 2024.

Riego por goteo y residuos de maíz
Se aplican además abonos orgánicos y riego por goteo en más del 70 % de los campos, junto con la retención de residuos de maíz y la fijación de nitrógeno atmosférico.
La retención de residuos implica dejar los restos de la cosecha, como tallos, hojas y mazorcas, sobre el suelo en lugar de quemarlos o retirarlos. Actúan como cobertura protectora y mejoran la sostenibilidad y la productividad del campo.
En la fijación de nitrógeno atmosférico, unos microorganismos convierten este elemento en formas utilizables por las plantas, lo que mejora la fertilidad del suelo.
Objetivo global para 2030
La previsión para los próximos meses es consolidar y ampliar estas prácticas, así como potenciar la optimización de la fertilización orgánica. A nivel global, PepsiCo se ha propuesto implementar prácticas de agricultura regenerativa en cuatro millones de hectáreas para 2030, tras haber alcanzado 1,4 millones a finales de 2024.
Actualmente, la compañía impulsa proyectos en más de 20 países, contribuyendo a la restauración de ecosistemas agrícolas y a un sistema alimentario sostenible y resiliente.