El 36% de los españoles confiesa desperdiciar los alimentos: sólo el 18% asegura que no tira comida
El 91% cree que los establecimientos tiran lo que no venden y el 80% quiere saber qué hacen con ello
El 89% de los españoles pide llevarse las sobras del restaurante, pero el 24% no encuentra locales adecuados
Dia evitó que se desperdiciaran 2.561 toneladas de alimentos en 2025 con su estrategia de prevención

El desperdicio de alimentos en los hogares españoles baja, pero a un ritmo muy lento. Así lo refleja el Barómetro del desperdicio alimentario 2025, elaborado por AECOC ShopperView en colaboración con Phenix, que compara los hábitos actuales con los que se registraron en 2016.
El estudio se basa en 1.000 entrevistas online a responsables de las compras de alimentación del hogar, con edades de entre 18 y 70 años. El trabajo de campo se realizó entre el 30 de septiembre y el 2 de octubre de 2024, con un margen de error del 3,1%.
Los datos muestran que el 36% de los hogares admite tirar alimentos, ya sea algo, bastante o mucho, frente al 40% de 2016. Por su parte, el 18% asegura no tirar nada, tres puntos más que en 2016, y el 46% dice que desperdicia poco.
Un avance lento en los hogares
Los motivos son conocidos. El 58% reconoce que se olvida de los alimentos que tiene en casa y, cuando se acuerda, ya se han estropeado. Uno de cada cinco tira comida por tratarse de productos de poco valor, por no medir bien las cantidades o por falta de planificación.
La conciencia es alta. El 87% se siente mal cuando se le estropea un producto en casa, con más peso entre las mujeres, y el 73% dice pensárselo cien veces antes de tirar comida. Sin embargo, esa sensibilidad no siempre se traduce en menos desperdicio.
Las sobras son otro punto débil. Al 61% de los hogares les suele sobrar comida después de comer o cenar, frente al 81% de 2016. La mayoría (81%) la guarda en la nevera, el 39% la reutiliza en otros platos y el 38% la congela, aunque el 26% acaba tirándola porque se estropea.

Congelar y planificar
Los españoles recurren a varias estrategias para combatir el desperdicio. El 64% congela los productos antes de que caduquen o se estropeen, el 61% mira qué hay en la nevera o la despensa antes de comprar y el 55% evita adquirir cantidades excesivas de comida.
Persisten, no obstante, hábitos contradictorios. El 40% admite comprar más de lo que esperaba y el 50% consume productos aunque estén caducados, cuando la fecha de caducidad marca el límite a partir del cual no es seguro consumirlos. Otras medidas son cocinar las sobras o elegir alimentos con fechas lejanas.
La confusión entre fechas se reduce, pero no desaparece. El 84% interpreta bien la fecha de caducidad, frente al 71% de antes, y el 90% distingue el consumo preferente. La caducidad marca el límite de seguridad; el consumo preferente, la pérdida de cualidades. Los jóvenes son quienes más dudan.
Ofertas por pronta caducidad
Las ofertas tienen mucho peso en la cesta. El 70% busca más promociones en alimentación y el 53% compra a menudo productos rebajados por pronta caducidad. El 97% cree que son una buena idea, sobre todo para evitar el desperdicio (81%) y ahorrar (49%).
Cada consumidor las usa de forma distinta. El 46% adapta la compra a la ocasión, el 30% las añade a lo que ya tenía previsto y el 24% las compra en lugar de otros productos. El 87% las señala como la iniciativa mejor valorada en supermercados.
En restauración, el 89% pide llevarse la comida sobrante siempre o casi siempre, sobre todo jóvenes y mujeres, y el 78% lo ve como una buena opción contra el desperdicio. Aun así, el 24% admite que no es fácil encontrar locales que lo ofrezcan y al 12% no le resulta práctico.

Desconfianza hacia las tiendas
Los consumidores también miran a los comercios. El 91% cree que los establecimientos desechan los productos no vendidos, sobre todo porque les caducan antes de venderse (71%), se dañan en el transporte o la manipulación (56%) o piden más stock del que pueden vender (51%).
Además, hay poca información. Sólo el 32% sabe que su tienda tiene iniciativas contra el desperdicio y el 58% no está seguro. Sin embargo, el 80% quiere saber más sobre las donaciones y acciones con lo que no se vende, y para el 62% ese dato puede influir en dónde compra.
El consumidor también hace autocrítica. El 63% cree que tiene parte de culpa en el desperdicio de los establecimientos, cifra que llega al 72% entre los millennials y baja al 48% entre los boomers. Además, el 55% considera que buscar soluciones es cosa de todos.
Respaldo a la nueva ley
La Ley de Prevención de las Pérdidas y del Desperdicio Alimentario, que aún se tramitaba cuando se hizo la encuesta, cuenta con apoyo. El 95% la considera una buena iniciativa, sobre todo para combatir la pobreza (54%), aunque al 36% sólo le suena y, en su mayoría, no sabe bien en qué consiste.
Sobre las medidas, los españoles prefieren soluciones prácticas y económicas. El 69% pide descuentos en productos a punto de caducar, el 62% envases con cierre hermético, el 59% envasado al vacío de productos al corte y el 54% más venta a granel. En restauración, el 67% quiere recipientes para las sobras.
Entre otras ideas, el 41% pide una app de recetas con lo que hay en la nevera y el 38% ideas de recetas con los productos a punto de caducar. La secretaria general de recursos agrarios y seguridad alimentaria, Ana Rodríguez Castaño, subrayó que «comer es un acto agrario, una acción política y ética hacia un producto».