Fugas de matano

Tendremos un problema con Europa: las fugas de metano procedentes de gas importado se triplican en España

La Fundación Renovables alerta de que España triplica las fugas de metano en su cadena de gas importado

Argelia, EE.UU. y Rusia disparan las fugas de metano del gas que España compra al exterior en 2025

El sistema Trace and Claim puede evitar hasta 250.000 toneladas métricas de metano al año en origen

  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

En breve tendremos un problema con Europa con las fugas de metano del sector energético que han vuelto a dispararse a escala global y España carga con una parte creciente de esa responsabilidad.

Nuestro país concentra el 30% de la capacidad de regasificación europea y procesó en 2024 unos 40.000 millones de metros cúbicos de gas natural licuado (GNL), del que gran parte se reexporta hacia otros socios comunitarios.

Un nuevo informe publicado por Fundación Renovables y Clean Air Task Force (CATF) revela que las fugas de metano asociadas a la cadena de valor del GNL importado se triplicaron entre 2024 y 2025, según los datos satelitales del IMEO/UNEP. Los proveedores que concentran la mayor parte del suministro español son también los que registran los peores índices de emisiones fugitivas.

Triple salto de las fugas

El estudio analiza los tres principales países exportadores. Argelia, que en 2025 representó el 35% de las importaciones españolas de gas, incrementó sus fugas de metano en el sector oil & gas un 240% respecto al año anterior. Estados Unidos, segundo proveedor con el 31,3% del total, sumó 774 fugas detectadas por satélite, prácticamente el doble que en 2024. Rusia, cuya cuota descendió hasta el 11%, duplicó también sus registros de fugas detectadas.

Estos incrementos se producen en un contexto de alarma climática global. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) cifra en el equivalente a 100.000 millones de metros cúbicos de gas las fugas del sector energético registradas en el último año, un volumen similar al que transitaba anualmente por el estrecho de Ormuz antes de la escalada del conflicto en Oriente Medio.

Oriente Medio y el GNL

La crisis geopolítica en Oriente Medio ha reconfigurado los flujos globales de energía, forzando a Europa a depender en mayor medida de proveedores alternativos como Argelia y EE.UU. Esta concentración del suministro en menos manos agrava el riesgo de emisiones indirectas importadas, al reducir el margen de diversificación hacia países con mejores estándares ambientales en sus cadenas de producción de GNL.

La UE ha respondido con el Reglamento del Metano (EUMR), que establece como fecha límite el 1 de enero de 2027 para que todas las importaciones de petróleo y GNL acrediten sistemas equivalentes de Medición, Reporte y Verificación (MRV). Los operadores que firmaron o renovaron contratos a partir de agosto de 2024 ya deben declarar la intensidad de emisiones en origen.

Infraestructura de refinería con sensores IoT para la detección y monitorización de fugas de metano.

Qué exige la UE

La normativa europea fija para 2026 la monitorización de las importaciones y la presentación de informes verificables sobre emisiones de metano por cuencas de producción. España, cuyas plantas de regasificación hacen de puerta de entrada continental del GNL, es uno de los Estados miembros más expuestos al riesgo de incumplimiento dado su grado de dependencia estructural de las importaciones.

El informe señala que España arrastra un retraso evidente en la aplicación del EUMR, tendencia generalizada entre los Estados miembros según el EY Methane Regulation Implementation Tracker. La trazabilidad de las importaciones se complica por la falta de datos, la escasa cooperación entre operadores que comparten instalaciones y las cadenas de suministro con múltiples intermediarios.

El modelo Trace and Claim

Para hacer frente a esta situación, Fundación Renovables y CATF reclaman que España adopte el mecanismo Trace and Claim como estándar de certificación de las importaciones de GNL. Este modelo requiere demostrar que los activos específicos que producen el gas han implementado sistemas MRV, documentando la cadena de suministro hasta el activo productor y verificando el perfil de emisiones del gas de alimentación.

La investigación del Laboratorio de Modelado y Datos de Emisiones de Energía (EEMDL) de la Universidad de Texas muestra que el sistema Trace and Claim es el único modelo capaz de generar reducciones reales y verificables en las fugas de metano en origen. Frente a él, el modelo de Registro Nacional (Book and Claim) opera como vacío legal: permite comprar certificados de cuencas de baja intensidad para cubrir gas procedente de zonas con mayores fugas, sin reducción real de emisiones.

250.000 toneladas anuales

Los cálculos y las observaciones avalan que la aplicación del Trace and Claim evitaría la emisión de 20,6 millones de toneladas métricas de CO₂e al año, con un GWP20 de 82,5. Aplicado a las cuencas de Apalaches, Pérmicas y Haynesville —que suministran el 85% del gas de la Costa del Golfo, origen mayoritario del GNL que llega a Europa— el ahorro alcanzaría hasta 250.000 toneladas métricas de metano anuales.

La captura de pérdidas evitadas también ofrece un beneficio económico directo: incrementaría la producción de gas disponible para la venta en 14,5 bcm anuales. El rigor técnico en la certificación no es sólo un imperativo climático, también es una oportunidad de optimización de los flujos energéticos y de transparencia sobre el origen real de las importaciones.

Registro público y transición

El informe concluye con un conjunto de medidas urgentes. España debe crear un registro público accesible en el que se documenten el origen preciso de cada cargamento de GNL, la intensidad de metano verificada de cada proveedor, los mecanismos de certificación empleados y las auditorías independientes realizadas.

Los autores advierten que cualquier mejora en los estándares de metano no puede emplearse para justificar nuevas inversiones en infraestructura gasista. Los costes adicionales de certificación no deben trasladarse a los consumidores más vulnerables, por lo que reclaman el establecimiento de mecanismos de compensación y la aceleración de la transición hacia alternativas renovables como única salida estructural a esta dependencia.