Armas de fuego

La caza es cada vez más segura en España: los accidentes con arma de fuego se reducen a la mitad

El primer estudio español sobre siniestralidad cinegética registra 54 muertos en once años de caza

Frente a 65 accidentes en 2013, en 2024 se registraron sólo 33, menos del 0,01% de los cazadores

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  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

Fundación Artemisan, en colaboración con la Intervención Central de Armas y Explosivos de la Guardia Civil, ha publicado el primer estudio español que analiza los accidentes con arma de fuego en la actividad cinegética.

El informe cubre once años de datos —de 2013 a 2024— y tiene como objetivo identificar los factores asociados a estos sucesos para mejorar la prevención. Los resultados revelan una paradoja: cada vez ocurren menos accidentes, pero los que suceden son proporcionalmente más graves.

Descenso sostenido

A lo largo del periodo analizado se han registrado 54 víctimas mortales, 292 heridos leves y 220 heridos graves, en un total de 585 accidentes con personas afectadas, con un promedio de 49 casos anuales. El número de siniestros pasó de 65 en 2013 a 33 en 2024, lo que equivale a una reducción aproximada del 7% anual. En sentido contrario, la probabilidad de que un accidente resultara grave o mortal aumentó un 8% por año.

Los datos sitúan a España por debajo de los niveles de siniestralidad registrados en países con estudios comparables, como Suecia, Estados Unidos o Dinamarca. La baja frecuencia podría responder al efecto preventivo del marco normativo impulsado en las últimas décadas, así como a medidas aplicadas en la práctica cinegética, como la obligatoriedad de portar vestimenta de color naranja para mejorar la detección de los cazadores en el campo.

Presentación del estudio sobre accidentes con armas de fuego en la caza. (Foto: Fundación Artemisan).

Cifras en perspectiva

El estudio subraya el bajo número absoluto de accidentes en relación con el volumen total de actividad. Con 577.000 cazadores registrados en 2023, los siniestros afectarían a menos del 0,01% de esa población. El número de fallecidos fue incluso cero en los años 2021 y 2023, lo que refuerza la lectura de que la caza con arma de fuego es, en términos estadísticos, una actividad de riesgo reducido.

El estudio se basa en registros proporcionados por la Guardia Civil para el periodo 2013-2024, sin incluir datos de Cataluña y el País Vasco, comunidades con sistemas propios de registro. El informe fue presentado por el coronel jefe de la Intervención Central de Armas y Explosivos (ICAE), Jesús Gálvez, durante la Gala Anual de Fundación Artemisan celebrada en Madrid.

Perfil de autor y víctima

El perfil mayoritario de autores y víctimas corresponde a hombres de edad media y avanzada, coherente con la composición general del colectivo cinegético. Entre los autores predominan cazadores con experiencia, prácticamente todos con licencia en vigor y propietarios del arma implicada. Entre las víctimas, los más frecuentes son otros participantes en la actividad o el propio autor del disparo.

La mayoría de los accidentes implicaron escopetas y se produjeron tanto en modalidades de caza mayor como menor. El consumo de alcohol u otras sustancias tuvo una presencia marginal: únicamente se identificaron dos casos positivos para alcohol (1,5%) y tres para otras sustancias (2,2%), lo que descarta el factor toxicológico como elemento determinante en la siniestralidad.

Factor humano

Las causas mayoritarias identificadas apuntan a negligencias y falta de medidas de seguridad, lo que sitúa los factores humanos y conductuales como los elementos clave en la ocurrencia de los accidentes. Las estrategias de prevención, concluye el estudio, deberían centrarse en mejorar la formación, la concienciación y el cumplimiento de los protocolos de seguridad por parte de todos los participantes.

Los contextos de mayor riesgo identificados son aquellos con mayor interacción entre participantes y mayor complejidad operativa, como las batidas y las monterías. En estas modalidades colectivas, la coordinación entre cazadores, el control de los puestos y la gestión del espacio son factores que inciden directamente en la probabilidad de que un error humano derive en un accidente con consecuencias graves.

Datos de la caza en España

Desde Fundación Artemisan subrayan que «la actividad cinegética es una práctica extendida en España, con un elevado número de licencias y de cazadores (890.000 y 580.000, respectivamente), que se practica en la mayor parte del territorio, estando aproximadamente el 85% del mismo declarado como de aprovechamiento cinegético, lo que implica la coexistencia de esta actividad con otros usos del medio natural».

La entidad reseña que «desde el punto de vista económico, la caza genera miles de millones de euros anuales y sostiene un volumen relevante de empleo, especialmente en áreas rurales, donde constituye una actividad estratégica.