Aguacate Frutos hermafroditas

Femenina por la mañana y masculina por la tarde: descubren por qué la flor del aguacate cambia de sexo

El estudio, liderado por la Universidad de California, descubre que tan sólo un solo gen dicta su reloj sexual

La especie, catalogada como hermafrodita, cambia de sexo cada día desde hace 42 millones de años

España es el principal productor europeo de aguacates, con la mayor parte de sus plantaciones concentradas en Málaga y Granada

Adiós al desperdicio: el truco que no falla para conservar un aguacate si ya lo has cortado por la mitad

aguacate sexo
Flor de aguacate con una abeja trabajando.
Antonio Quilis
  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

En el aguacate, las flores no se comportan igual a todas horas: unas son femeninas por la mañana y masculinas por la tarde, y otras hacen justo lo contrario. Un equipo científico ha descubierto por fin qué rige ese reloj sexual.

Ya en 1927, el botánico A. B. Stout describió esta alternancia diaria de sexos como una perfección de regulación fisiológica sin igual en el reino vegetal. Un siglo después, la genética le da la razón.

El trabajo, liderado por la Universidad de California y publicado en la revista PNAS, apunta a un único gen que evolucionó hace unos 42 millones de años. El hallazgo resuelve un enigma botánico que llevaba más de un siglo sin respuesta.

Un reloj de sexos

Todos los aguacates son hermafroditas, pero sus flores actúan por turnos: en cada momento del día liberan polen (función masculina) o lo reciben (función femenina), nunca las dos cosas a la vez. El aguacate es una fruta que nace de la flor de la planta (Persea americana), tiene pulpa carnosa y contiene una gran semilla en su interior.

Cerca de la mitad de los árboles, los llamados de tipo A, abren flores femeninas por la mañana y masculinas por la tarde. La otra mitad, los de tipo B, sigue el patrón inverso, de modo que ambos se complementan.

Esta coreografía tiene una lógica clara: evita que el árbol se autopolinice y, con ello, la endogamia. Al desfasar los sexos, el polen de un tipo fecunda las flores del otro a lo largo de todo el día.

Jeffrey Groh Aguacates
El autor del estudio, Jeffrey Groh, examina una planta de aguacate en un invernadero de la UC Berkeley. (Foto: Brandon Mejia).

¿Por qué se plantan juntos?

Los agricultores conocen este comportamiento desde hace más de cien años. Por eso, en las plantaciones se combinan árboles de tipo A y de tipo B, que se polinizan entre sí y disparan la producción de fruto.

Lo que faltaba era saber qué mecanismo dictaba ese ritmo. Para averiguarlo, el equipo analizó los genomas de cientos de aguacates cultivados por investigadores de la Universidad de California en Riverside.

Al cruzar esa información con el horario floral de cada árbol, dieron con un solo gen, bautizado como SDMYB, asociado al calendario de tipo A o B. Su actividad sube y baja a lo largo del día.

Un gen, dos versiones

El aguacate porta dos variantes o alelos de ese gen, igual que muchas especies tienen dos cromosomas sexuales distintos. Los árboles de tipo A llevan una copia de cada versión; los de tipo B, dos de la recesiva.

«Un alelo de este gen es dominante y muestra un patrón único de regulación temporal, muy ligado a la diferencia horaria entre los tipos A y B», explica el investigador Jeffrey Groh, autor principal del trabajo.

Aguacates en crecimiento

La flor sólo se abre cuando la actividad de ese gen alcanza cierto nivel. En la versión dominante ese momento llega con unas dos horas de retraso, lo que ayuda a explicar el desfase entre los dos tipos de árbol.

Un ritmo de 42 millones de años

Al comparar el aguacate con árboles emparentados, el equipo comprobó que esas mismas dos versiones del gen las comparten al menos 26 especies afines. El mecanismo va, por tanto, mucho más allá del aguacate.

Que las dos variantes hayan sobrevivido tanto tiempo tiene una explicación evolutiva: el tipo menos frecuente siempre encuentra más parejas disponibles, lo que reequilibra la balanza una y otra vez.

«Nos dejó atónitos comprobar que estas plantas llevan alternando actividad masculina y femenina a lo largo del día durante más de 40 millones de años, en cientos de especies», señala Graham Coop, coautor sénior.

Aguacates y flor de aguacate

Del laboratorio al vivero

El descubrimiento tiene además una aplicación práctica inmediata. Hasta ahora sólo se podía saber si un ejemplar era de tipo A o B cuando florecía, algo que en el aguacate puede tardar entre 10 y 15 años.

Con estos marcadores genéticos, los viveros podrán clasificar los plantones en fases muy tempranas, sin esperar a la floración. Eso reducirá el tiempo, el trabajo y los costes de los programas de mejora.

El interés no es menor: el aguacate mueve un negocio de miles de millones y España es el principal productor europeo, con la mayor parte de sus plantaciones concentradas en Málaga y Granada. Los autores proponen incluso usar el gen para diseñar nuevos árboles polinizadores del Hass, la variedad más consumida del mundo.