Ávila Emergencia de Interés nacional

Balance de la emergencia nacional por fuego: cerca de 100.000 afectados y 77.000 hectáreas arrasadas

El fuego de Ávila y Madrid baja al nivel 2 seis días después de declararse la emergencia nacional

El incendio de Burgohondo, con casi 47.000 hectáreas, es el mayor registrado en la historia del país

Las causas de ambos incendios siguen bajo investigación

Los municipios más castigados por los incendios del centro de España

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Antonio Quilis
  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

España pone fin este jueves a la mayor emergencia por incendios de su historia con un terrorífico balance que todavía es provisional al no estar controlados definitivamente.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado desde Navaluenga (Ávila) la rebaja al nivel 2 de los fuegos de Ávila y Madrid, un paso que cierra oficialmente la emergencia de interés nacional declarada seis días antes y devuelve la dirección de las operaciones a las autonomías.

La decisión se ha tomado tras escuchar las propuestas de las comunidades de Madrid y de Castilla y León y de los técnicos desplazados sobre el terreno. Con la rebaja, ambas administraciones recuperan el mando único de unas operaciones que, pese al alivio general, todavía no han terminado sobre el terreno.

El pasado martes, el Ejecutivo central y la Junta de Castilla-La Mancha ya habían acordado bajar al nivel 2 el incendio de Toledo, incluido en la misma declaración. Sánchez ha precisado que la reunión de este jueves del CECOD, celebrada en el puesto de mando avanzado de Navaluenga, ha sido la última convocada en el marco de esta emergencia nacional.

El peor de la historia

El incendio declarado en Burgohondo, en el sur de Ávila, se ha convertido en el mayor jamás registrado en España, con cerca de 47.000 hectáreas arrasadas. Ninguno de los grandes siniestros forestales documentados en el país había alcanzado hasta ahora semejante superficie calcinada en un único frente de llamas.

La emergencia se declaró en la madrugada del viernes 24 de julio, cuando los tres focos activos en Madrid, los de Villa del Prado, San Martín de Valdeiglesias y Almorox, se fusionaron en un solo frente bautizado como Incendio Forestal Sierra Oeste. Su perímetro llegó a superar los 200 kilómetros de longitud.

Sumadas las dos provincias, las llamas han calcinado unas 77.000 hectáreas, una cifra que convierte a este episodio en el peor incendio de la historia de España por superficie quemada. Amplias zonas de la Sierra Oeste madrileña y del piedemonte abulense han quedado profundamente transformadas y tardarán décadas en recuperarse.

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Una hombre trata de apagar lo que queda de fuego en el incendio forestal a las afueras de Casavieja, ayer 29 de julio de 2026, en Ávila.(Foto: Europa Press).

Un país desplazado

El desastre ha tenido un enorme coste humano. Entre evacuados y confinados, los incendios de Ávila y Madrid llegaron a obligar a desplazar de sus hogares a cerca de 90.000 personas, dentro de un total que superó las 100.000 afectadas en toda España en el peor momento de la crisis, con carreteras cortadas y pueblos enteros a oscuras. Dentro de este triste balance, lo más positivo, es la ausencia de víctimas, aunque deja un grave daño ecológico y material,

Sólo en la Comunidad de Madrid, más de 56.500 personas fueron evacuadas o confinadas en los municipios afectados. A ello se suman más de 40 viviendas destruidas por completo y alrededor de 300 gravemente dañadas por un fuego que avanzó durante días sin apenas dar tregua a los equipos de extinción.

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Desalojados por el incendio en el Polideportivo Municipal La Chopera en Villamanta, Madrid.

La presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, ha aprobado 58 medidas urgentes para atender a los damnificados y ha anunciado que solicitará la activación del Fondo de Solidaridad de la Unión Europea. Castilla y León, por su parte, reclamará la declaración de zona catastrófica para los municipios abulenses arrasados por las llamas.

Miles de efectivos

El operativo desplegado por el Gobierno central ha sido de gran magnitud: 2.737 efectivos, 426 medios terrestres y 21 medios aéreos han trabajado de forma coordinada con las comunidades autónomas para frenar unas llamas que se reactivaban una y otra vez con cada golpe de viento y de calor durante toda la semana.

La Unidad Militar de Emergencias aportó 1.201 intervinientes y 405 medios terrestres; la Guardia Civil, 1.085 agentes, 60 vehículos y dos helicópteros; la Policía Nacional, 220 agentes; y Protección Civil, 110. El Ministerio para la Transición Ecológica movilizó a 103 personas en cuatro brigadas, once aviones y ocho helicópteros de extinción.

El calor extremo se ha revelado como el gran enemigo de la extinción. Sánchez advirtió durante los momentos más críticos de que los días de plena ola de calor serían especialmente complejos y podrían reavivar el fuego justo allí donde los servicios de emergencia habían logrado contenerlo con enormes esfuerzos.

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Bajo investigación

Las causas de ambos incendios siguen bajo investigación. En Ávila, las pesquisas apuntan al uso de una excavadora equipada con un martillo hidráulico para romper roca, con indicios que sitúan una imprudencia en el origen del fuego que acabó convirtiéndose en el mayor de la historia del país.

El presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, ha anunciado que la Junta se personará como acusación en el procedimiento judicial abierto por el origen del incendio abulense. En la Comunidad de Madrid, la investigación sobre el arranque de los tres focos iniciales permanece igualmente abierta a la espera de conclusiones.

Los expertos vinculan la creciente intensidad de estos incendios con las alteraciones del clima. En lo que va de 2026, los 32 grandes fuegos registrados han quemado más de 150.000 hectáreas, seis veces más que en todo 2025, en un salto que pasó de 130.000 a 150.000 en apenas 24 horas de descontrol.

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Un vecino en su casa calcinada por el incendio forestal en Pelayos de la Presa, Madrid. (Foto: Eurpa Press).

Sin apagar del todo

Pese a la desescalada, los incendios no están apagados. Ambos frentes se encuentran técnicamente estabilizados, pero siguen activos en labores de remate de puntos calientes que se prolongarán durante los próximos días antes de poder darlos por definitivamente controlados y, más adelante, extinguidos.

Siete urbanizaciones de Pelayos de la Presa y San Martín de Valdeiglesias, en el entorno del pantano de San Juan, aún no pueden regresar a sus casas. El Ejecutivo ha aprobado esta semana un real decreto que declara «zonas gravemente afectadas» los territorios calcinados, primer paso hacia las ayudas a la reconstrucción.

Sánchez cerró su intervención en Navaluenga cargando contra quienes niegan o restan importancia al cambio climático, al que vinculó de forma directa la virulencia de unos incendios que este verano han batido todos los registros de superficie arrasada en España y que, advirtió, anticipan veranos cada vez más difíciles.