Bomberos Senderismo con tu perro

Este rescate de montaña nos muestra lo que nunca debes hacer si sales de excursión con tu perro

Recientemente un hombre y su mascota fueron rescatados en Becerril de la Sierra (Madrid)

La Comunidad de Madrid recomienda planificar las salidas a la montaña, evitar las horas de más calor y llevar agua suficiente

Debemos adaptar las rutas a las características y limitaciones de nuestro perro

Un perro disfrutando del paisaje de alta montaña.
Un perro disfrutando del paisaje de alta montaña.

El Grupo Especial de Rescate en Altura (GERA), unidad de élite perteneciente al Cuerpo de Bomberos de la Comunidad de Madrid, informó del rescate de un joven y su perro en Becerril de la Sierra, localidad madrileña de la Sierra de Guadarrama. Ambos se encontraban agotados y con síntomas de deshidratación cuando fueron localizados.

Los hechos ocurrieron en la noche del pasado lunes, 18 de mayo, en la zona del embalse de la Maliciosa. El joven había salido a caminar con su mascota, de avanzada edad, cuando en un momento determinado el animal se sintió cansado y lo tuvo que llevar en brazos. Tras quedar exhausto por el esfuerzo, el dueño requirió la intervención de los servicios de emergencia.

Tras dar con ellos, los efectivos del GERA comprobaron que presentaban síntomas de deshidratación y les proporcionaron agua. Desde la Agencia de Seguridad y Emergencias Madrid 112 (ASEM112) han recordado la conveniencia de planificar las salidas a la montaña, evitar las horas de más calor y llevar siempre agua suficiente para evitar incidentes de este tipo.

Prevenir riesgos

Disfrutar de un espectacular paisaje de alta montaña con nuestro perro puede ser una experiencia maravillosa, pero debe hacerse con responsabilidad y con una preparación adecuada. Sólo así será posible prevenir situaciones de riesgo como la que obligó a intervenir a los bomberos.

Para evitar cualquier tipo de inconveniente, conviene realizar una serie de comprobaciones previas. La primera sería confirmar que en el espacio natural que queremos visitar se permite el acceso con perros, especialmente en zonas protegidas, donde puede estar prohibido o condicionado a normas concretas, como el uso obligatorio de la correa.

La Federación Madrileña de Montañismo (FMM) recomienda llevar a las mascotas atadas y bajo control, medida que es más necesaria si cabe cuando hay cerca ganado o fauna silvestre. «Los perros sueltos pueden asustar o incluso atacar al ganado», avisa dicha entidad.

Correa

«La mayoría de las normativas de parques nacionales y espacios naturales protegidos exigen que los perros vayan con correa», insiste la FMM, que explica que esta recomendación sirve para proteger a los animales domésticos y no sólo al ganado.

«También tu mascota puede salir gravemente herida si el ganado se ve agredido y actúa en su defensa», avisa. No olvidemos que los rebaños suelen estar protegidos por perros que «pueden ver a tu mascota como una amenaza». Además, en caso de que tu animal de compañía sufra daños, «no tendrás ningún derecho a reclamaciones».

Otro consejo útil para evitar encuentros inesperados con ganado o fauna silvestre es elegir rutas seguras y bien señalizadas. Lo recomendable es no salirse del camino marcado.

Desprendimientos de rocas

De este modo también esquivaremos otro riesgo que se suma a los anteriores, principalmente en zonas de alta montaña: los desprendimientos de rocas y los accidentes, sobre todo en laderas inestables o tramos con fuerte pendiente.

Un perro que avanza sin correa o se desvía del camino puede pisar terreno suelto, provocar la caída de piedras o quedar atrapado en un punto de difícil acceso, complicando tanto su rescate como la seguridad de quienes intenten ayudarle.

perros en la montaña

Comida y bebida

La planificación de la ruta debe incluir asimismo el aprovisionamiento de agua y de comida en cantidades suficientes, tanto para la mascota como para nosotros mismos, más aún si la idea es permanecer muchas horas en la naturaleza.

En el caso del perro, no basta con confiar en arroyos, fuentes o charcas que quizá no encontremos o cuya agua no sea segura. Lo recomendable es llevar un bebedero portátil, ofrecerle agua con frecuencia y contar con algo de alimento si la ruta va a ser larga o exigente.

Si la previsión meteorológica augura que será un día de altas temperaturas, lo mejor es madrugar y completar la ruta antes de que lleguen las horas en las que más aprieta el calor.

Limitaciones del animal

Otra recomendación es tener en cuenta las limitaciones del animal. Volviendo al rescate de Becerril de la Sierra, recordamos que los problemas empezaron porque se trataba de un perro de avanzada edad que no pudo seguir el ritmo de su dueño, que se vio obligado a llevarlo en brazos.

La lección que nos deja esta historia es clara: la ruta debe adaptarse a la edad y el estado físico de nuestro compañero no humano. Sólo así se pueden evitar situaciones críticas como la que obligó a intervenir al GERA.

Este rescate de montaña nos muestra lo que nunca debes hacer si sales de excursión con tu perro
Bomberos del GERA. (Foto: Europa Press).

Almohadillas y patas

Pero incluso si nuestra mascota es joven y fuerte, hay otro elemento fundamental al que prestar atención: sus almohadillas, que son su único calzado natural, tanto en la ciudad como en la montaña, con la diferencia de que en los terrenos pedregosos o demasiado calientes aumenta el riesgo de cortes, grietas, quemaduras e irritaciones.

Por eso conviene descartar recorridos excesivamente largos o duros si el animal no está habituado a caminar por senderos. Lo recomendable es aumentar la exigencia de forma progresiva, revisar sus patas durante y después del paseo, hidratar las almohadillas con productos específicos y valorar el uso de botines caninos en terrenos muy agresivos.

Si aparecen heridas, cojera o sangrado, lo prudente es detener la actividad, limpiar la zona con cuidado si es posible y consultar con un veterinario, especialmente si el animal evita apoyar la pata o muestra signos de dolor.

Revisión integral

Además de comprobar el estado de las almohadillas y las patas, las zonas que más sufren en las rutas de montaña, conviene dedicar unos minutos a revisar a nuestra mascota de forma integral al terminar la aventura.

El pelo, las orejas, el cuello, la barriga y los espacios entre los dedos pueden esconder garrapatas, espigas, astillas, pequeñas piedras u otros elementos capaces de causar molestias, heridas o infecciones. Nunca está de más hacer estas comprobaciones si queremos asegurarnos de que nuestro compañero vuelve a casa sano, limpio y sin señales de dolor.