Caza Plomo en la caza

La caza rechaza el plazo de cinco años para retirar el plomo de los cartuchos: no hay alternativa viable

La RFEC sigue reclamando un periodo transitorio mínimo de 10 años

El Comité REACH fija cinco años para los perdigones y excluye, por ahora, la munición metálica

Un estudio con 18.000 encuestas alerta de que uno de cada cuatro cazadores abandonaría la actividad

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Antonio Quilis
  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

Los cartuchos con plomo tienen los días contados en Europa, aunque el sector cinegético advierte de que el plazo marcado por Bruselas sigue siendo insuficiente.

El Comité REACH de la Comisión Europea ha aprobado una nueva propuesta que amplía a cinco años el periodo transitorio para retirar los perdigones de plomo en la caza menor y el tiro deportivo. Por el momento, las balas de cualquier calibre quedan excluidas del ámbito de prohibición.

El Comité REACH, que opera bajo la dirección de la Comisión Europea y cuenta con representantes de los Estados miembros, tiene la función principal de asistir a la Comisión en la aplicación y gestión del Reglamento REACH (Registro, Evaluación, Autorización y Restricción de sustancias y mezclas químicas).

La medida supone un avance respecto al planteamiento inicial, que preveía prohibir los cartuchos en apenas 18 meses y retirar la munición metálica en un plazo de entre tres y cinco años. Sin embargo, la Real Federación Española de Caza (RFEC) ha calificado la mejora de «insuficiente» y mantiene su exigencia de un periodo transitorio mínimo de 10 años.

Sin alternativa real

El argumento central de la federación es contundente: hoy no existe ninguna alternativa al plomo que sea viable desde el punto de vista técnico, económico y de disponibilidad en el mercado. Cambiar el material de los cartuchos con plomo sin garantizar esa alternativa no resolverá el problema, sino que trasladará el coste al cazador y pondrá en riesgo la actividad.

La RFEC subraya que no se opone al cambio de material, pero sí a un proceso sin garantías. Cualquier periodo transitorio será insuficiente si no va acompañado de soluciones reales que garanticen la seguridad, la eficacia y un coste asumible para el sector.

Arma de doble filo

La exclusión actual de las balas metálicas en caza mayor es bienvenida, pero la federación advierte de que puede convertirse en un alivio temporal. La propia Comisión Europea ya contempla que esa prohibición podría replantearse en el futuro, por lo que el sector no la considera una victoria definitiva.

En ese escenario, la caza mayor podría enfrentarse en los próximos años a las mismas restricciones que ahora afectan a los cartuchos de perdigones, sin que se hayan desarrollado alternativas viables en el mercado para ninguno de los dos ámbitos.

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El impacto en cifras

Un estudio elaborado por Euractiv para la Federación Europea de Tiro Deportivo (ESSF), basado en más de 18.000 encuestas, dibuja un panorama preocupante. Uno de cada cuatro cazadores abandonaría la actividad ante una transición acelerada, y un 30% la reduciría de forma notable.

A eso se añade que cerca de medio millón de escopetas en España podrían no ser compatibles con alternativas como el acero, lo que supondría un impacto económico y social de primer orden para el sector y para las zonas rurales que dependen de él.

España, en el banquillo

La RFEC ha dirigido también sus críticas al Gobierno de España y, en particular, al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO). La federación denuncia que el ministerio mantuvo durante toda la tramitación una posición alineada con los planteamientos más restrictivos, sin atender las solicitudes de reunión ni las aportaciones técnicas del sector.

Según la federación, no se definieron alternativas viables, no se consultó con la industria armera ni con los cazadores, y no se plantearon medidas de acompañamiento como incentivos para la renovación de armas o la gestión de los stocks existentes.

Una decisión «incomprensible»

El presidente de la RFEC, Josep Escandell, ha calificado de «incomprensible» la postura del Gobierno. En su opinión, la posición española ignora dos realidades clave: «la necesidad de disponer de grandes cantidades de munición para el control de especies como el conejo o el jabalí, y las condiciones de nuestra caza, que se desarrolla en terrenos donde alternativas como el acero pueden suponer un problema de seguridad».

La RFEC insiste en que la caza española tiene características propias que exigen un tratamiento diferenciado en la futura normativa europea sobre el plomo en cartuchos.

Próximos pasos

La propuesta será votada previsiblemente en junio por los Estados miembros. Si sale adelante, podría elevarse al Parlamento Europeo en septiembre, con una eventual entrada en vigor no antes de 2027.

La RFEC ya prepara su estrategia en el Parlamento Europeo para garantizar que la futura normativa no perjudique a la actividad cinegética en España, y continuará exigiendo plazos más amplios y soluciones reales antes de que la prohibición se haga efectiva.